Albany y Rosa Pistola en La Cangri: el perreo se activa en Razzmatazz Clubs

Las fiestas de Bea Pelea subieron al siguiente nivel trasladándose a Rex Room en horario nocturno con un doble cartel femenino que confirmó su apuesta por el reggaeton más sudoroso.

 

El viernes 24 de agosto pudimos asistir a una nueva edición de La Cangri que estrenaba escenario downtown en Razzmatazz de Barcelona. Con Bea Pelea tomando las riendas del beat por la noche, pudimos gozar el directo de La Albany y el dj set de Rosa Pistola, además de todo el perreo que se le supone al tema. En el trayecto en metro hasta Marina podías jugar a adivinar quien iba a qué fiesta; es una zona como mínimo variada, que no sabes si el nene con la uñas de negro es un pobre darks camino al bar heavy o un fan de Bad Bunny. Después de una larga espera en la cola -detrás de un grupo de catorce alemanes que aseguraban tener reservada la zona vip-, nos encontramos con un espacio más pequeño que el de otras ediciones y directamente conectado a la terraza. Aun así, apretaditos y con la barra peligrosamente cerca, pronto se confirmó eso que dicen que «del roce nace el cariño» y la sala entró en estado de ebullición. De hecho, tener la terraza tan cerca fue una suerte, porque de no ser así no creo que hubiésemos cabido todos.

Con la cabina de dj en pie de guerra, ya desde la pista podías ver la melena de nuestra neofolklórica anfitriona moviéndose al ritmo del bajo, como bailando contigo y tu con ella. El ambiente de la sala acompaña. Los bajos retumban en un set de luces rojas alrededor de una barra decorada como si de Miami se tratara. Porque, total, en la ciudad condal ya solo nos falta un tornado para terminar de entrar en clima tropical. Yo iba aun por mi primer ron-cola y la sala ya estaba llena. Sabes que se va a liar gorda cuando la mayoría de chicas entran con zapatillas para darle mejor al tema. La cosa iba de shorts, minifaldas y crop-tops. De vez en cuando pasaba algún grupo de británicas con sus tacones y vestidos largos pero no tardabas en verlas bailar descalzas. La sala tiene un pequeño escenario donde las más orgullosas de su técnica de cadera se subían casi en plan competición. Colgando del escenario había un cartelito con las palabras “La Cangri” que al poco rato destrozaron a culazos.

A las dos y algo salió La Albany a cantarnos sus temas. Con sus dos coletas a lo Britney, copa en mano y una sonrisa, estuvo cantando y bailando con el público en todo momento, que prácticamente se le tiraba encima. Se escuchaban gritos de “guapa” y “preciosa” como si de una procesión de la Virgen se tratara. Interpretó sus temas intercalados con alguno de Goa y de La Zowi, finalizando con Articuno, su colaboración con Yung Beef. Pocas veces he presenciado un efecto fan tan fuerte con alguien tan cercano al público.

Después de su actuación y de una estampida general a la barra a por chupitos, tocaba el esperado dj set de Rosa Pistola, que vino para darnos nuestra buena dosis de reggaeton. La vimos acompañada en la cabina por Bea Pelea y Albany, ya relajadas, como si también estuvieran saliendo de fiesta, riendo; bebiendo, disfrutando y subiendo stories. Si se encendían las linternas sabías que había que mirar hacia abajo porque seguramente alguien estaba rompiendo el suelo. Sonaron temas nuevos, temas viejitos, gritamos de sorpresa y de nostalgia; temas underground y temas demasiado conocidos. Las columnas estratégicas hacían de apoyo al perreo porque a los que ya no tenemos dieciocho las rodillas nos empezaban a pasar factura.

Que sí, que las bebidas podrían venir más cargadas y la música podría sonar más alta en la terraza -para no tener que elegir entre bailar y respirar-, pero desde Beatburguer ya no podemos esperar a la próxima edición de la fiesta y recomendamos, sobretodo, sesión de sentadillas tres veces a la semana para dejar atrás los calambres de nalga y estar ready cuando vuelva La Cangri.