“The Sound of an Empty Space” —el sonido de un espacio vacío— es el título de la última instalación del artista multidisciplinar Adam Basanta, y se basa en tres sistemas de audio incompletos que, a través de micrófonos, amplificadores y altavoces genera frecuencias que son reconvertidas informáticamente y afinadas por medio de movimientos cinéticos. En uno de estos tres sistemas, “The Loudest Sound in the Room Experienced Very Quietly” —el sonido más alto de la habitación experimentado de forma muy silenciosa—, Basanta se sirve del espacio vacío ubicando un amplificador de 120dB dentro de un acuario insonorizado.

“Creando sistemas defectuosos y haciendo nulo su potencial para la comunicación, el oído se fija en el espacio vacío entre los componentes”, declaró explicando cómo funciona la obra. Otra de las instalaciones está compuesta por un micrófono que rota a lo largo de un conjunto de altavoces, y emite una versión “a modo de esqueleto” de El Lago de los Cisnes, de Tchaikovsky.