Kanye West apareció ayer, tras seis años ausentado, en la ceremonia de los premios Grammy en LA y se involucró en la situación más embarazosa de la noche, sin lugar a dudas. El polémico rapero intermedió entre el Grammy a “Mejor Álbum del Año” y el compositor estadounidense Beck, en el mismo instante en el que éste recogía su galardón, protagonizando el mayor desplante de esta edición número 57. West, se tomó la libertar de interrumpir al entusiasmado Beck con trofeo en mano, y colegas como Jay Z y Beyoncé no se cortaron un pelo, aplaudiendo este desvergonzado acto y dejando al pobre Beck con cara la cara de otro.

Ya en 2009, Kanye West la lió a lo grande, tras mostrar su indignación con el galardón destinado a Taylor Swift por el “Video del Año” en los premios  MTV VMA’s. West no dudó en quitarle el micro a Swift para hacer constancia al público que el premio debía ser para Beyoncé.

Curiosamente, esa misma noche en el photocall, Kanye hacía las paces con Taylor, ¿perdonará algún día Beck este robo de protagonismo en uno de los momentos más felices de su carrera?

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