Tras la hospitalización y posterior muerte el pasado 18 de septiembre de una chica de 18 años tras haber comprado y consumido MDMA en fabric, el club, epicentro del clubbing londinense, se enfrenta hoy a una revisión de su licencia que podría acarrear su cierre.

La policía ha tomado esta decisión basándose en que a lo largo de los tres últimos años, ocho personas han colapsado en el recinto tras haber consumido algún tipo de sustancia, y cuatro de ellas han resultado muertas. En un comunicado hecho público hoy, la policía comenta que el club “atrae clientes de toda Europa, y la inmadurez del estilo de vida de su público los lleva a consumir sustancias ilegales, lo que ha causado un número de muertes e incidentes desproporcionado”. Por esto, se está “considerando seriamente” revocar su licencia.

Parece ser que la decisión se tomará a lo largo de esta noche, lo que ha generado opiniones tanto a favor como en contra del cierre. Un vecino escribió que vio a un grupo de hombres “trepar una zanja borrachos de algo más que alcohol”, mientras que otro, por el contrario, defendía el club diciendo que “hay que ser más abiertos, esto es parte de la zona en la que vivimos”.

Malas noticias para la escena londinense, que tras verse cada vez más cercada a causa de la gentrificación y los problemas de licencias, podría sufrir un revés casi definitivo si se confirmase la clausura.

Por su parte, la discoteca ha decidido no hacer declaraciones al respecto.