Molly Nilsson es una artista sueca aunque afincada desde hace casi una década en Berlín. Si no la conocéis os daremos como punto de referencia que se podría parecer de alguna manera a Ariel Pink, Geneva Jacuzzi o John Maus (de hecho, es colaborador de este último). Lo que viene a significar que lo suyo es un synth pop abierto y con teclados juguetones. Su voz resulta imponente, grave y desafiante, y sus canciones nos hablan de cualquier cosa que te imagines. Hasta el momento todo lo ha editado bajo la etiqueta de Dark Skies Association, su propio sello, con una mentalidad muy DIY.

Os hablamos de ella porque el próximo viernes llegará a Barcelona (Nau Ivanow) de la mano de Conjunto Vacío y un día después lo hará en Madrid (Maravillas Club) con Holy Cuervo.