Antes de que se convirtiese en uno de los referentes de la neoclásica, Nils Frahm era un aficionado de la música en el suburbio rural de Hamburgo en el que vivía. Mientras iba a primaria conoció a Frederic Gmeiner y Sebastian Singwald, un estudiante de la RDA  de intercambio. Juntos hacían shows de radio improvisados con una grabadora de cinta casera. Durante los 90 se mandaban entre sí sus propias grabaciones y al llegar el verano tocaban el material. Ya de adultos viviendo todos en Berlín se encerraban para larguísimas sesiones experimentales en el sótano de Singwald, donde recuperaban esas producciones de críos. Todo era muy espontáneo, tanto que siempre grababan en una sola toma, cogiendo sus pasajes favoritos y juntándolos en el ordenador. Después de ocho años de trabajo lanzarán, “The Gamble”, un álbum como nonkeen en R&S el próximo 5 de febrero. No sabemos cómo sonará, pero el hecho de que salga en este sello debería significar algo, ¿no?