No es difícil ver cómo Kazantip se ganó la reputación del festival más extremo en el Planeta Tierra: el alcohol es muy barato, los bikinis muy pequeños, las reglas escasas, el sexo al alcance de todos, la música incombustible —21h—, la localización muy atractiva y la duración exagerada —todo un maratón de seis semanas—.

Después de los disturbios civiles que forzaron al festival ruso a abandonar la península de Crimea, este movió ficha y se instaló en la Isla de Koh Puos en Camboya. Una región paradisiaca y hasta esta semana, cristianizada con el concepto Kazantip.

Decimos hasta esta semana, porque según la publicación The Cambodia Daily, el festival ha sido cancelado a última hora —bloqueando el puente de acceso—por las autoridades provinciales de este joven —20´6 años de media/edad— y “libertino” país. Algo que realmente sorprende, si tenemos en cuenta que es un país en el que la prostitución está a la orden del día y que existen playas como la de Serendipity, al sur de Camboya, donde hay más burdeles  que hoteles por metro cuadrado y que la media de edad de las chicas que se prestan a este servicio —habitualmente con hombres occidentales jubilados— no alcanzan la mayoría de edad.

Según las autoridades, quieren prohibir toda aquella actividad ilícita que el festival arrastra allá donde va. “Hemos visto a través de las redes sociales que este festival tiene un montón de actividades, incluyendo el baile sexy sexy, relaciones sexuales en público y los juegos de azar “, dijo el Gobernador Provincial Chhit Sokhom.

Pero…¿nadie había puesto en situación al gobierno central del país?¿Por qué ahora, —el primer día de festival— cuando todos los asistentes han cruzado la frontera Camboyana?