El santanderino Marcos Leiras nos presenta su inminente nuevo y primer álbum en exclusiva. Una colección de 11 temas que exploran diversos caminos dentro del mapa techno. Aunque para muchos pueda parecer un productor nuevo, Marcos lleva ya unos cuantos años en esto de la electrónica, muchos de ellos como clubber activo, absorbiendo las influencias de todo aquello que disfruta en una pista de baile o en la escucha privada, un fagocitador de calidad que muy pronto se convirtió en gourmet, en términos de selector y en términos de productor, con este álbum como culminación de una carrera de esfuerzo y dedicación.

Alojado desde hace unos años en el núcleo del underground berlinés, su carrera ha tomado una dirección firme y en constante evolución, creando su propio sello Ownlife, un escaparate del mejor techno, en vinilo, con cuidadísimas ediciones y una periodicidad de releases envidiable para un sello que confía en el vinilo como soporte fundamental. La aventura ha sido un éxito y se han realizado reprensas de la mayoría de sus referencias que a parte del propio Leiras, han venido firmadas por productores como Tensal, Jonas Kopp o Svreca y con una línea paralela para coleccionistas que ha reeditado obras pivotales de la historia del techno como es el seminal álbum Aonox de Joey Beltram o el EP de Iesope Drift / Ostia.

Como dj es una habitual de las mejores cabinas europeas y sobre todo de las de su área de influencia berlinesa en sus principales clubes como Tresor o Berghain.

Su acercamiento al lenguaje techno va directo a la raíz, prescindiendo de ornamentos o florituras, creando temas en los que cada elemento tiene un porqué y desarrolla un papel fundamental en el carácter de la composición. En su mayoría ejercicios de baile inteligentes, de sonido inmaculado y preciso, alejado de distorsiones y sobresaltos, con arreglos lineales pero repletos de detalles, sin contenido predictivo u obviedades.

Mucho de esto es lo que compone en esencia su álbum, contadas aventuras ambientales a modo de interludio como Albino Species o Post Cognition o ejercicios de minimalismo cósmico como Imperceptible son los únicos cortes que se salen del territorio de la pista de baile.

Los sonidos sintéticos son el grueso de sus composiciones, las secuencias y la programación rítmica artesanal, limpio de presets y librerías, original de principio a fin. Los ambientes y las texturas son muy importantes en temas como Orion Sentinel, una banda sonora del espacio profundo en la que los pads y las melodías acompañan a un ritmo marcial pero pausado, ideal para las primeras horas de un club.

Hands gestuality tiene a la percusión como ingrediente fundamental en su comienzo, con sucesivas capas rítmicas sumándose al beat principal, filtradas y modificadas constantemente para entrar y salir del arreglo sin sobresaltos. Pronto se suman atmósferas tensas y secuencias contínuas creando un sentimiento de profundidad e hipnosis a partes iguales.

33 dregree metaliza su discurso, con sonidos más Fm, más eléctricos y futuristas, el flanger ayuda a metalizar las secuencias y a hacerlas dinámicas mientras una base cementada mantiene las cosas en su sitio.

Marks and Emblems le sigue en el orden y en intensidad, como si los temas que componen este trabajo estuvieran ordenados a modo de sesión, suben los tempos, se incrementa la tensión, las secuencias se hacen más agresivas y fundamentales en el carácter del tema. Tras el descanso de Post Cognition, Remote Vision recupera el pulso bailable, con casi todos los elementos principales del tema presentes desde el comienzo, percusiones limpias y sutiles, de nuevo detalles metálicos y cortantes y ausencia total de texturas o densidad, adrenalina y ejercicio.

Balbeek es el punto álgido del disco en lo que a velocidad se refiere, tempos muy altos, sonidos sintéticos y resonantes que recuerdan al sonido de maestros como Mike Parker, armonías y melodías atmosféricas conforman un collage a base de calma y velocidad a partes iguales, original y transgresor, a la par que ensoñador y melancólico. Un cóctel de IDM y rave que no se ve por ahí muy a menudo.

Communication skills retoma el tono marcial con el groove como protagonista, las secuencias secas y cortantes se aúnan a los drones de alta frecuencia y las secuencias sinoidales en un combinado futurista y primitivo al tiempo, de nuevo contrastes radicales que se llevan a la perfección.

Across the symbolism cierra esta sesión virtual, reduciendo las marchas y acercándose a terrenos líquidos, casi dub, con influencia de los clásicos berlineses y añadiendo ese toque de la ciudad del motor combinado con lo mejor del primer sonido Sheffield. Perfecto epílogo.

En un mundo como es el del techno en el que el discurso breve en forma de Ep, sujeto a las tendencias y bastante estandarizado son hoy día los protagonistas, se agradece encontrarse con trabajos como este en el que están presentes las raíces ancestrales de este sonido, digeridas, masticadas y reinventadas en un discurso eminentemente futurista, que trasciende lo actual y se proyecta a territorios atemporales. Se percibe que ha sido un trabajo largo, que ha esperado en la recámara el momento de madurez para ver la luz, que se acompaña de un sello con trayectoria previa de impecable guión desde el comienzo y que con esta referencia número 11 cierra un primer ciclo que seguro llevará cosas más grandes y más memorables.

Este productor es un muy buen ejemplo de cómo se debe forjar una carrera sólida en este mundillo, sin prisa, con dedicación, desde el principio, formando parte de las escena, dejándolo todo y aventurándose en el núcleo de la escena, construyendo obra física y tangible por si mismo, sin necesidad de formar parte de una gran agencia o colectivo ni de estar en constante movimiento mediático, creando sin prisa pero sin pausa y viviendo la escena al 100% como actor y como clubber.