Hay artistas con una trayectoria musical repleta de giros y golpes de efecto, con múltiples fases y géneros explorados a lo largo de los años, y que sin embargo no le complicarían el trabajo a un crítico musical porque se pueden estudiar según la flecha del tiempo de Eddington; pasan los años, sus producciones y los sonidos cambian, pero hay un sentido y una dirección reconocibles en su música, y del pasado avanzamos al presente y vemos claramente todas las fases que ha atravesado el artista, como si fuesen los círculos del tronco de un árbol y el crítico tan solo necesitase un poco de paciencia y un calendario anual por años y releases.

Luego, en otro rincón menos evidente del panorama electrónico, entre recopilatorios, singles y álbumes (o todo a la vez), se sitúan algunos artistas que son capaces de torear la aburrida concepción cronológica del tiempo y juegan (como si supiesen el truco) a desplegar varias dimensiones temporales al mismo tiempo y a producir en cada una de ellas un sonido que poco o nada  tienen que ver unos con otros, aunque los sacará casi simultáneamente. El francés Lee Van Dowski ha resultado ser un virtuoso de esta facción de productores multitemporales, y su modus operandi ha cobrado especial sentido con la llegada de su último álbum, Cerca Trova (Mobilee Records, febrero 2016). Para demostrar lo que podríamos llamar una cuadratura del círculo orquestada a conciencia por el propio artista, adentrémonos antes en el 2006, el año en que sacó su anterior álbum y que daría paso a 10 años de incontables producciones apuntando hacia los cuatro puntos cardinales.

 

 

Rápidamente nos daremos cuenta que en ese 2006 Lee Van Dowski y su partenaire creativo Quenum se plantaron con un discazo, As Told On The Eve Of… Con inclinación al beat contundente, sin llegar a la sequedad del techno, el álbum tiene tracks delirantes y petacerebros como Little Dolls Chaos pounce Upon Option Assult Reverberation, pero se guarda piezas ambient en la recámara, como Dune, que cierra este disco editado en Soma Recordings y que sigue envejenciendo con cierta gracia y sin artritis. Es curioso que Aphex Twin sea una de las referencias que cita Lee Van Dowski cuando le preguntan por los nombres que más le han marcado, porque el gran creador británico llevaba también varios años algo ausente hasta que reapareció con Syro en 2014 (su anterior álbum fue Drukqs, editado por Warp, fechado en 2001). La comparación es precisamente por contraste (sin entrar en términos cualitativos, los álbumes mencionados son demasiado diferentes en su totalidad como para situarnos en un mismo plano analítico), porque Aphex Twin guardó silencio encerrado en el estudio durante la mayor parte del tiempo, pero Lee Van Dowski hizo todo lo contrario: durante los 10 años que han pasado desde As Tokd On The Eve Of… hasta Cerca Tova, el festín creativo en su estudio ha sido un no parar. Porque, si las cifras y recuentos no me fallan, a lo largo de estos 10 años ha firmado, entre remixes y tracks propios, unas ciento y pico referencias. Como diría un dicho familiar reproductivo en versión musical: éramos pocos y parió un álbum.

 

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El cierre de esta década ha terminado para Lee Van Dowski de la mejor manera posible, le hemos visto saltando de hit en hit con naturalidad y sin generar demasiado ruido ni tampoco dejándose deslumbrar en medio del torrente de lanzamientos y hypes tan absorbente y tentadora. Temas como el recién aparecido Elle (o la tormenta de graves de IC1101) en Mobilee Records este pasado enero de 2016 rondan entre los top charts de medio mundo y en las pistas de todo el globo, al igual que en 2014 lo hizo 050504, uno de los grandes hits del tech-house melancólico en la onda de Tale of Us. Bien, ¿y eso es todo? Con quizás algún que otro lanzamiento más, muchos artistas se darían por más que servidos, pero para Lee Van Dowski lo que acabamos de mencionar es un calentamiento dominguero. Eso sí, valga decir que, habiendo producido muchísimo, no todo lo que ha ido dejando sonar tras de sí durante este tiempo ha sido oro o, por lo menos, a mí no me lo parece. Dispersos lanzamientos nos complican nuestro acercamiento al artista (lo que decíamos de que, según cómo, Lee Van Dowski parece producir en diversas épocas creativas a la vez y solapándolas). Sin ir más lejos, el álbum Quasar 27.3 (Crosstown Rebels) apenas logra transmitir algo que conmueva y convulsione más allá de un pack de ideas que ya estaban previamente out of order en el mercado. Este tipo de material que ha ido lanzando regularmente, y que no siempre ha sido acertado, no contribuyen a situarle ante una trayectoria impoluta, pero sí le ha permitido (y eso se nota, o eso quiero pensar) seguir experimentando con nuevos géneros, sellos y maneras de trabajar, porque la mejor manera de ir de Rey del Mambo es quejarse de todo pero quedarse en casa y no sacar nada, algo con lo que Lee Van Dowski no podría vivir. Una vez más, su dimensión multitemporalidad nos ha ido dejando provocaciones pletóricas, estridentes y adictivas por aquí y por allá, como la pista WWW en un recopilatorio veraniego de Cocoon (coser y cantar, vaya). La lista de mutaciones entre géneros es larga, como un remix firmado junto a Dean Demanuele que salva la canción original de Riva Starr, In My Soul, de un soñoliento mundo de deep descafeinado. Lee Van Dowski es incluso capaz, si se lo propone, de calmar a la fiera de Dusty Kid con un remix del incendiario Luna (BPitch Control, 2007) en el que baja revoluciones, diluye la melodía y la rebaja hasta que una base en loop abusa de nosotros mientras un carrusel de efectos agudos y ruiditos electrónicos nos aturden y desatan a pegar brincos por toda la pista. Con todo este pasmoso batiburrillo que conforma su trayectoria electrónica, hemos estado a punto de quedarnos tan desconcertados que el propio Lee Van Dowski se dedica a levantarnos con un beat. ¿De Dónde ha sacado el ritmo? Viene del que, de tanto producir, domina el arte de controlar la mente clubber (nota mental: libro de autoayuda llamado Domina tu mente clubber. Fin de la nota).

 

Algunos quizá os preguntéis a santo de qué estamos hablando de todos estos tracks y releases anteriores de nuestro artista si resulta que el notición es que Lee Van Dowski lanza su álbum Cerca Trova el 26 de febrero con el beneplácito de Anja Schneider y los máximos honores de su sello, Mobilee Records. La razón por la que lo hemos hecho es simple; con este recorrido, uno de los tantos posibles que nos ofrece la trayectoria de Lee Van Dowski, intentamos definir y captar la sensibilidad de un artista que no sigue las pautas del ‘lanza pocos temas, pero son inmejorables’, sino de alguien que no teme en meterse en tantos estilos y géneros como le convenga, y que no ve problema alguno en equivocarse.

Lo que sí ha hecho Lee Van Dowski ha sido guardarse, a lo largo de su trayectoria, pedacitos e ideas de tracks que algún día, se decía mientras el día a día y las producciones del momento le arrastraban del estudio al club y del club al estudio, servirían para dejar una especie de legado. El camino que ha elegido a la hora de dejar huella no ha sido el fácil: en vez de un greatest hits refrito con temas de su hiperactiva carrera, un regreso a los orígenes o un lanzamiento de remixes con grandes firmas, Lee Van Dowski ha puesto su grano de arena durante los últimos años para avivar tanto el ambient atmosférico como para poner el acid un poquito más al día, y no se ha estado de nada a la hora de servir densos temas IDM sin excesos intelectuales ni en abonar rebrotes de un drum n’ bass mucho más sutil y elegante y que nada tiene que envidiar ante los temas de un experto en el género. Dicen que “quien mucho abarca poco aprieta”, y sin duda puede ser cierto en algiunos casos. Pero Cerca Trova abarca lo suficiente para no dejar nada por el camino y aprieta lo justo para evitar aplastar algo que merece ser conservado, algo que tiene tanto sentido ahora como podrá tenerlo en un futuro. Lee Van Dowski deja su legado pero algo nos dice que todavía tiene mucho que contar, de muchas maneras, todo(s) el (los) tiempo(s).

Review de Vanity Dust.