Tiempos difíciles estos para el personal con el morro fino y cierta tendencia a escuchar y conocer algo más allá de lo habitual, facilón y lo repetitivo. Aunque sabemos que la guerra está perdida, nunca está de más ir venciendo en pequeñas batallas cotidianas, ya sea cuando La Caixa te devuelve esos 5 euros de comisión que te habían intentado colar, o cuando descubres temas como este de Iván Picazo en Galaktika Records, “Eros”. Demasiado lirili y poco lerele encontramos hoy en día en las pistas de baile, así que es una alegría que causa orgullo y satisfacción borbónica comprobar que todavía hay gente que cree en el trabajo bien hecho, aquel que no se hace en una tarde tonta de estudio y está destinado a perdurar. Porque así es este “Eros”, una preciosidad que enamora, te hace recordar oportunidades perdidas y aromas olvidados pero a la vez te insufla la suficiente esperanza como para poder seguir adelante. Ni que sea un par de tardes más, a ver si así se arregla el desaguisado que es tu vida. Progresiva y melódica, onírica y emotiva, con la sugerente voz de Judith y el atrayente saxo de Valldeneu coronando una pieza que es pura orfebrería de la que atrapa y duele al mismo tiempo.

La remezcla de Dosem golpea directamente en la mandíbula y me remite al Garnier de hace unos cuantos años, y a pesar de ser mucho menos sutil y mucho más expansiva que el corte original, mantiene los aires de electrónica trascendental y ensoñadora que tiene el track salido del estudio de Iván Picazo.