Por mucho que el término “freak” se haya desvirtuado tanto en los últimos años (especialmente odiosos son los que lo lucen con orgullo, creyéndose muy especiales cuando a lo sumo son unos asociales y/o unos posturitas de los que tantos corren por las ciudades españolas), si me viene Richard Norris con un EP titulado Freaks, me callo, trago, bailo, y adelante con ello. El señor Norris, adalid de la psicodelia made in England del siglo XXI, mente tras el proyecto The Time & Space Machine, compañero de correrías de Erol Alkan en Beyond the wizard’s sleeve, y mitad del dúo Grid junto a Dave Ball, por fin edita su primer trabajo firmado con el nombre que le pusieron sus padres, y lo hace en Throne of Blood, una disquera de ésas que no publica cualquier cosa que le cae en sus zarpas.

El EP, con dos temas originales que son “Freaks” y “Yeah”, nos adentra en las profundidades de la electrónica más onírica, psicodélica y fangosa. Aquí no hay pianos brillantes, ni vocales soulful ni sonidos veraniegochancleteros. Aquí hay vicio sonoro, perfecto para mentes turbias como la mía. Jams analógicas para tiempos modernos (y tan ancho que me quedo).

Y si los originales son cosita fina, las tres remezclas no se quedan atrás. The Hardway Bros tiran de new beat a lo belga (pero sin mejillones) en su reinterpretación de “Freaks”, Brioski lucen polirritmia y esquizofrenia sonora en la remezcla de “Yeah”, y el gran Ivan Smagghe hace los delicias de los freaqs de los sonidos lisérgicos con su muy sesentera y triposa remezcla de “Freaks”.