Aunque a menudo se mire con desdén todo lo que viene de las Islas Británicas, no en vano los medios de allí pueden llegar a ser muy cansinos a la hora de generar hypes irrelevantes, lo cierto es que en materia electrónica indie-friendly andan bien surtidos. Sí, está claro que hay que separar el grano de la paja, pero cada vez son más los artistas que se abren camino en dicho campo. Los precursores fueron, sin duda, Hot Chip, pero más adelante fueron surgiendo otros ingleses de adopción o pasaporte como Django Django, Totally Enormous Extinct Dinosaurs, Four Tet o Caribou que han allanado el camino de quien os vamos a hablar hoy: Ghost Culture.

Se trata de un productor londinense que llamó la atención de Erol Alkan al escuchar su sencillo “How”, que le chifló de primeras. Eso sí que le fichase para su sello, Phantasy, y le editase su álbum de debut homónimo, que tiene mucho de esos grupos que antes mencionábamos. Especialmente se nota en la delicada voz de nuestro protagonista, que recuerda, y mucho, a la de Alexis Taylor de Hot Chip. Sí que es cierto que en cuanto a producción suena más minimalista y seco que las bandas citadas anteriormente, pero eso no significa que se pierda inmediatez, más bien al contrario. Ghost Culture consigue un equilibrio perfecto entre la sofisticación del geniecillo Arthur Russell y la oscuridad naíf de Depeche Mode.

El disco es lo suficiente largo y variado para que haya un poco de todo. Hay momentos en el que el londinense aprieta el acelerador y factura llenapistas robustos y otros en el que muestra su lado más vulnerable con baladas melodramáticas que son como disparos directos al corazón. De este último bando es donde más se observa una de las mejores cualidades del productor: un gusto por una nostalgia que te abraza para protegerte del frío. Nostalgia por tiempos pasados que no tienen necesariamente porqué ser mejores. Y una nostalgia que sobre todo se encuentra en esa electrónica que no hace ascos al pop. En definitiva, uno de los nombres a seguir de la temporada que acabamos de inaugurar. “Ghost Culture” es fascinante e intrigante. Hay ganas de disfrutar de su música ya. ¿Quizá el Sónar lo confirme mañana?