¡Pero qué ojo (o debería decir oído) que tiene la holandesa Steffi! Y es que la vigésima referencia del sello que dirige la residente del berlinés Panorama Bar es todo un ABC de lo que el House es: sensualidad, groove y baile. Los responsables de este Graceless son los americanos John Barera y Will Martin, que ven como su primer álbum juntos se edita en la etiqueta donde pegaron un pelotazo con “Reality”.

En cada beat a lo largo de los ocho cortes de este trabajo se nota que hay complicidad entre ambos productores y amigos. La verdad que resulta curioso ver como un LP llamado Sin Gracia tenga tanto salero y alegría. La influencia del jazz se palpa en cada melodía y el toque soul queda más que patente a lo largo de una obra con elaborada con maquinaria analógica y acertados samples vocales insertados de forma inteligente en momentos cumbre. En este sentido, “It´s Alright” destaca sobre todos los demás cortes.

Las épicas cuerdas de “Graceless” y “Afterthought“, los endiablados teclados de “Transfer“, los juguetones basslines de “In Passing” y “Moonlight“, la solemnidad de “Freefall” y la noctámbula clase dub y del de “Patience” hace que tengamos ante nosotros uno de esos discos con los que puedes salvar la situación en cualquier momento. No hay nada nuevo, ni inventa nada, ni siquiera hay ínfulas de autor; sencillamente es House clásico muy refinado que divierte, encandila y se recuerda. Y en estos días, éso no es poco. Un pepino en toda regla.

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