Resulta muy significativo la mudanza de Zomby de 4AD a XL Recordings. No es que en 2015 estos sellos sean muy diferentes, ambos son independientes, pertenecen al colectivo Beggars Group y sus respectivos rosters tienen muchas similitudes (uno tiene a Grimes, otro a FKA twigs, uno tiene a Ariel Pink y el otro a The xx). Lo que es verdaderamente importante es que el londinense haya recalado en la discográfica de Richard Russell para lanzar una serie de dos EPs, lo que viene a hacer sospechar varias cosas. Una, y más importante, que tendríamos de vuelta al Zomby de los inicios, ese amante de los sonidos rave y todas sus variantes. Dos, que lo haría replicando esos viejos maxis de XL con una X gigante en la portada y que son toda una lección de la música rave, empezando por los primeros Prodigy pasando por el “Sweet Harmony” de Liquid y el “Don’t Laugh” de Wink culminando en el esencial “Narcotic Influence” de Empirion. Tres, que sería con toda la experiencia adquirida, es decir, devolviéndonos a ese productor del que nos enamoramos a finales de la década pasada pero más viejo y sabio.

Pues bien, un poco de eso hay. Pero como él mismo dijo, así que mentir, no miente, algunas de estas piezas son como DJ Tools. Y al Zomby de 2015 se le exige mucho más que una mera DJ Tool. O, por lo menos, una DJ Tool con algo de sustancia, que no sea repetitiva hasta la saciedad y poco inventiva. Porque a estas alturas, qué DJ pondría cortes que recurren a todos los tópicos del género como “SURF 1” o “ACID SURF”, esta último, una burda copia del acid house con líneas de bajo 303 y esas bocinas que tanto le gustan al londinense. En este sentido, el primer EP es una decepción absoluta. Un ejercicio de estilo vacuo. Dice que se lo pasó muy bien creando estas composiciones, pero el oyente, al que al fin y al cabo va destinada esta música, no la va a disfrutar en absoluto. Se entiende que un aficionado de la música rave y un tipo que tituló su álbum de debut “Where Were U In ’92?” moje los calzoncillos con la idea de editar en XL Recordings, pero se le exige mucho más. Por lo menos, algo de chicha hay en el segundo EP, y muestra a ese elusivo productor que sí queremos oír, el que coquetea con el jungle, el dubstep, la bass music, el wonky o, claro, el grime y mira de tú a tú a su competencia actual sin echar la vista atrás y recrearse en la nostalgia. Aquí sí tira de melodías de fantasía, ritmos retorcidos, sonidos más sofisticados, atmósferas casi cinematográficas. En definitiva, cortes más propios de sellos referentes en el siglo XXI de la electrónica de baile como Hessle Audio o Keysound Recordings. Así, estos dos maxis podrían entenderse como una oportunidad perdida. Queríamos volverle a oír en formato corto, pero le vemos demasiado acomodado. Quizá es que esperamos más de él, pero a estas alturas ya debería ser consciente de ello.