Los que hacía ya un tiempo que le seguíamos la pista al catalán Wooky sabíamos que lo suyo iba bastante en serio y que atesoraba un talento la mar de especial, pero nunca imaginamos (bueno, imaginé) que su primer LP en solitario sería tal festival de creatividad y amor por la electrónica más imaginativa y respetuosa con los clásicos del género. Pero sí, “Montjuïc”, editado en spa.RK Releases, es sin duda una magnífica oda a la música electrónica más ensoñadora, melódica, viajera, y amiga de los años 90.

Tras habernos iluminado con sus referencias publicadas en Lapsus (a la postre, sello de don Wooky), Albert Salinas nos vuelve a deslumbrar a lo largo de ocho temas que van desde las melodías épicas trufadas de humeantes ritmos cercanos al dubstep y  al drum n’bass (del de bailar sin mochila puesta) a los medios tiempos ideales para contemplar la vida pasar (y desmoronarse poco a poco, si nos ceñimos a lo que dicen las noticias día sí, día también), pasando por la IDM amiga del mentalismo y el funk más huesudo. Un disco que supura, a pesar de ser netamente sintético, sentimiento orgánico, repleto de belleza, detallismo, y amor por lo que hace.

Un trabajo sutil, armonioso, refinado y distinguido como pocos. Ya tardan en escucharlo (y comprarlo). Chewbacca estará muy orgulloso del epatante resultado de este “Montjuïc”.