Ya lo advirtieron los que pudieron verles en el Primavera Sound 2005, New Order daban bastante pena. Hasta los propios organizadores reconocen que esa contratación fue una de las que más lamentan hasta la fecha. Y es una auténtica lástima porque los mancunianos lo tienen todo para arrasar porque hits les sobran y han conseguido unir a varias generaciones de melómanos. Siete años después volvieron por estos lares, sin disco nuevo y sin Peter Hook y, la cosa, como era de prever, fue un desastre. Ni en Sónar ni FIB se salvaron. Bernard Sumner tiene una voz en directo que es una maldición gitana y el sonido sonaba totalmente saturado (escucharlos en el plazo de un mes en dos recintos distintos hizo comprobar que la culpa era de ellos, no del técnico de turno). Pero bueno, ahí están esa “Bizarre Love Triangle”, “Blue Monday” o “Love Will Tear Us Apart”, que Sumner se encarga de destrozar con unos lololos bochornosos. Con eso tienen suficiente para vivir de rentas. Y así parecía que iban a hacer cuando el año pasado anunciaron que, sí, habría nuevo material, pero no en formato largo, y que el líder publicaría su autobiografía. Pero afortunadamente, cuando nadie se lo esperaba, revelaron que lanzarían un nuevo LP, el primero en una década, sin Hook, sí, pero de nuevo con Gillian Gilbert comandando los teclados. “Music Complete” cuenta con producción de Tom Rowlands de The Chemical Brothers y Stuart Price, una portada del icónico Peter Saville y featurings de La Roux, Brandon Flowers de The Killers e Iggy Pop. Prometían, además, que sería su trabajo más electrónico. Así que había esperanzas.

Durante el verano han adelantado un par de temas. Primero fue “Restless”, que es puro New Order. En una primera escucha puede que no te entre demasiado, que suene perezoso, pero luego algo en tu cerebro hace clic y en tu cabeza suenan ecos de “Regret” y ya está, como por arte de magina crees que ha vuelto esa banda que formó parte de tu vida años atrás. El segundo, “Plastic”, convence a la primera. Es un plagio descarado de Giorgio Moroder, pero ya le hubiese gustado al abuelo del disco tener un corte como éste en su reciente y lamentable nuevo disco. Junto a “Singularity”, estas canciones forman el tríptico que abre el disco, que hace olvidar lo mal que te lo han hecho pasar los de Manchester últimamente. El tema empieza con el bajo de Tom Chapman, su bajista desde hace unos años, y, la verdad, puedes olvidarte perfectamente de Peter Hook y dejarle que vaya por los sitios a homenajear el legado de Joy Division y New Order mientras acusa a sus excompañeros de traidores. Así, “Music Complete” engancha rápidamente al fan de toda la vida del grupo y es tan electrónico como prometían, lo cual no es ni mejor ni peor, con guitarras ha habido momentos geniales últimamente como “Crystal” o “Krafty”.

El resto del álbum discurre por los mismos derroteros electrónicos, con momentos especialmente inspirados como la muy italo “Tutti Frutti” en la que Elly Jackson (La Roux) y Bernard Sumner entregan un estribillo delicioso. Como estrella invitada cumple a la perfección, como diez años atrás lo hizo Ana Mantronic de Scissor Sisters. No roba el foco, pero se hace notar lo suficiente. Lo mismo se puede decir de “People On The High Line”, un piano house delicioso. El resto de contribuciones de terceros van de lo genial (ese larguísimo spoken word de Iggy Pop en la robótica “Stray Dog”) a lo correcto (Brandon Flowers cerrando el LP con la balada “Superheated”, en lo que debe ser el sueño húmedo del vocalista de The Killers).

Evidentemente hay momentos más buenos que otros y, aunque hacia el tramo final podrían haber aplicado un poco la tijera (con uno o dos temas menos en los que parece que tengan puesto el piloto autómatico no hubiese pasado nada), “Music Complete” cumple todas las promesas tanto de su título como de su banda. Es versátil y completo en todos los sentidos de la palabra. Y lo mejor de todo es que llega en un momento en el que nadie esperaba nada del grupo. El disco recuerda a “Technique” no sólo porque recoge su vocación bailable, sino porque es, probablemente, lo más interesante que hayan lanzado en mucho tiempo, y mira que servidor es muy fan de “Get Ready”, acaso porque les descubrió ahí con 16 años. En este 2015 hay retornos sonados de mitos de la música de baile como el anteriormente citado Giorgio Moroder que han resultado un fracaso, pero también rutilantes éxitos como los protagonizados por Leftfield, The Chemical Brothers y, por supuesto, New Order. Nadie daba un duro por ellos y ahí están, demostrando que ellos llegaron primero y están dispuestos a seguir dominando el cotarro.