Podría parecer lo contrario cuando escuches cualquiera de las canciones de este trabajo por primera vez pero ya han pasado 3 años desde que Jessy Lanza publicara su primer disco. Aquel Pull My Heart Back dejaba una marca indeleble de Lanza gracias a la intimísima calidez y la timidísima delicadeza de su aproximación a la música de baile. En Oh No la timidez y la intimidad ya no son superlativas y la canadiense parece haber digerido o encaminado con más soltura en sus producciones la pulsión bailable. Para ser justos, llevamos viéndola en line-ups eminentemente bailables muchos meses, la asimilación es comprensible y, en este caso, también agradecida.

Dice la canadiense en una entrevista a colación de este disco que nunca ha aceptado el timbre de su voz al cantar hasta que Jeremy Greenspan –co-productor otra vez a su lado- le hizo ver que iba teniendo una edad para asumir que jamás iba a cantar como ninguno de sus ídolos. Desprenderse de esa sensación de total incomodidad cuando uno se escucha a sí mismo (el contestador automático de tus padres, las viejas notas de voz de WhatsApp… Sabéis de qué hablo fijo) ha convertido los suaves arrullos de Jessy de su Pull My Hair Back en un instrumento más sofisticado para este Oh No.

Si bien el espíritu up-tempo ha engordado en este largo, el R&B en su versión más futurista y digital es uno de los ingredientes primordiales del disco. La vaporosa y etérea Could Be U está tan cerca del cloud rap como de The Art Of Noise; mientras que Vivica, por ejemplo, parece un continuum de la discografía de Kelela. La fórmula del combo Lanza-Greenspan siempre parece absorber influencias del pasado y del presente a partes iguales, aunque el resultado acabe exudando algo similar al pop electrónico.

En cambio, cuando la canadiense se ha remangado las faldas con los ritmos, las influencias son menos evidentes y los resultados más originales. VV Violence, tal y como ocurría en muchas producciones de su primer álbum, tiene ese regusto metalizado, vibrante y un poco boogie de algunas de las producciones de Ikonika o Bok Bok. Aunque Jeremy Greenspan también participa en la producción, Jessy comentaba en Twitter cómo la ayuda del también canadiense Egyptrixx ha sido crucial para el sonido de Oh No. It Means I Love You tiene un punto verbenesco y latino encantador; mientras que Never Enough es puro desenfado. ¿Cómo será la transición entre el intimismo R&B a este pequeño desenfreno rítmico sobre un escenario? Es la única sorpresa que queda de este Oh No que mantiene a Lanza como uno de los valores seguros si te gusta el R&B tanto como el footwork.