Más o menos por estas fechas el año pasado sobrevolaba por Londres un globo aerostático con el logo de Aphex Twin. Llevábamos tiempo sin escuchar material suyo, si bien es cierto que nos había visitado muy de tanto en cuanto. Pero en poco tiempo sacó un nuevo álbum que le devolvía al lugar que ocupa, es decir, el trono de la electrónica. Luego llegó un maxi con material más escurridizo y, en los últimos meses, ha ido subiendo una cantidad de temas ingente a SoundCloud, lo que viene a confirmar esa leyenda de que Richard D. James tiene un archivo en su estudio inabarcable listo para ser rescatado. Y, un poco de eso trata su nuevo EP como AFX, ese alias que empezó a utilizar en los 90 con sendas series, “Analogue Bubblebath” y “Hangable Autobulb”, en las que daba rienda suelta a su lado más percusivo y asilvestrado (ahí está esa legendaria “Elephant Song”, por ejemplo, para atestiguarlo). En la década pasada este pseudónimo se asoció a una colección de doce pulgadas titulada “Analord”, que ya lo dice todo. Anagrama para Roland, la marca estrella de sintetizadores analógicos, herramientas que utilizó junto a múltiples cajas de ritmo para construir estas composiciones que sin ser lo mejor de su obra, iban del acid que siempre le ha fascinado a ejercicios más melódicos como esa “VBS.Redlof.B”. Una obra más para coleccionistas completistas (hubo hostias para conseguir la funda) que para los que querían ver al genio de Cornwall en su mejor estado de forma.

Si hacemos caso al título de este nuevo trabajo como AFX, “Orphaned Deejay Selek 2006-2008”, podríamos imaginarnos que esto podría ser una nueva entrega de la saga Analord, quizá la que cierra definitivamente esa etapa, pues estos temas han estado producidos inmediatamente después de terminarla. El nombre, pues, nos indica que estamos nuevamente ante material de archivo y también herramientas para DJs. Una vez escuchado queda claro que no es exactamente una nueva entrega de Analord, pues aquí la música suena más depurada, más enfocada al público que baila con los pies en lugar de con la cabeza. Hay ramalazos ácidos, tempos acelerados como para poder pinchar estos cortes en un club, pasajes puramente rítmicos, esas melodías que siempre asoman en el material más accesible de Richard D. James y también sus particulares excentricidades como una flauta sintética. A resumidas cuentas, este EP lo mismo servirá a los pinchadiscos pese a la corta duración de sus temas – aunque no olvidemos que aquí hay uno que se titula “Bonus EMT Beats”, una DJ tool de tomo y lomo – como a los fans de Aphex Twin de toda la vida que quieran degustar su música en casa o de camino al trabajo. Así, tal y como eran una lotería sus contadas sesiones y la etapa Analord, los trabajos que ha entregado en los últimos meses vienen a confirmar que en todas y cada una de sus facetas, RDJ sigue siendo el puto amo y le queda cuerda para rato.