Nos encontramos ante el álbum de debut de David Kennedy bajo su alias Pearson Sound, de título homónimo. Tras múltiples singles editados con este nombre su figura está firmemente cimentada como una de las fundamentales del sonido bass británico, en lo más amplio de su significado.

Este disco primer disco largo de su carrera es una colección de 9 temas que comienzan con la intro de sabor jamaicano Asphalt Sparkle corta en minutaje y ausente de beats que sirve como calentamiento para Glass eye, un solo de 808 efectada, de sonido eminentemente electroide en el que el ritmo es el protagonista total, como un pequeño showcase de los sonidos que puede proporcionar esta mítica caja de ritmos. Gristle es un experimento ambiental carente de beats que se basa en grabaciones de campo y samples tratados hasta crear texturas que se arrastran acompañadas de vocales bajados de pitch. El ritmo regresa con Crank Call, de nuevo la responsable del groove es la 808, filtrada y tratada extensivamente acompañada de samples muy procesados, creando una cadencia enfermiza.

Swill se va a velocidades junglistas a base de breaks abstractos y de nuevo una clase magistral de proceso de samples y retorcimiento rítmico. Six Congas vuelve a experimentar con los ritmos descolocaos y las sonoridades sucias, mientras que Headless basa su poderío en las muestras vocales y una vez más los ritmos ralentizados. Russet es otro solo de 808 y para cerrar Rubber tree se acerca al sonido de los primeros Autechre con ese trabajo rítmico distorsionado y roto.

Un disco que no es fácil de digerir si no estás especializado en lo abstracto, de excelente factura técnica y muchísima originalidad.