Resulta difícil conjugar musicalmente un estilo que, por lo general, es alegre y está enfocado a que una persona como individuo se olvide de los problemas y baile para que a su vez forme parte de una masa extasiada; y que al mismo tiempo pretenda describir un paisaje industrial gris, duro, pesado y metálico. Eso es lo que ha conseguido el británico Mark E. A través del house nos dibuja, como si de un lienzo firmado por un pintor costumbrista se tratará, su visión de su West Midlands natal. En lo que ha quedado una zona del Reino Unido que fue el motor de la revolución industrial y que posteriormente llegó el declive, cambiando una vez más la dicotomía social. Básicamente eso es Product of Industry, su nuevo disco en Spectral Sound.

Nueve cortes donde el productor se considera un producto industrial de las circunstancias que le ha tocado vivir. De hecho reconoce que si todo hubiera seguido su curso normal, el sería un trabajador más dentro de la industria metalúrgica como lo fue su padre. Esa sensación plomiza de altos hornos y lluvia está presente. El house es el elemento que conecta todo. Su sistema de producción ha sido analógico en contraposición a su anterior disco, Stonebreaker, que fue 100% digital.

Varios tracks están salpicados de conversaciones, sonidos de comedores industriales y elementos que funcionan como engranajes industriales de maquinaria pesada para dar más consistencia a su discurso. “Kultra Kafe“, tema que abre el disco, es la prueba fehaciente de ello. La velocidad es baja de BPM´s de ahí esa sensación de larga jornada laboral. Hay espacios más luminosos como “Persia” y “Bog Dance“, otros más oscuros y mecánicos como “Smoke” y “Eganix“. Experimentación con “Image Monitor Learn” que parece un auténtico martillo pilón. Y nos regala una maravilla donde la clase sale a borbotones como es “Leaving Osaka“.

Estamos ante un álbum que pese a ser de House muy brumoso y poder ser pinchado perfectamente tiene un componente conceptual y de retrato histórico que le hace destacar por encima de la media. No podemos esperar otra cosa de un artista como Mark E. A los que nos gusta la música electrónica hemos tenido suerte que su fábrica cerrara. Seguramente sería un trabajador eficiente, pero cuánta buena música nos hubiéramos perdido.