Glosar a estas alturas la trayectoria de Sia sería ganarse los dineros por la patilla, tenéis a vuestra disposición su dilatada trayectoria musical en la red. El pop respeta a la cantante y compositora de 40 años, con eso basta. Se lo ha ganado, y eso que parece haber resucitado al peluquero cocainómano que teñía y peinaba a Rafaella Carra en los 80. Pues ni con esas. El éxito rutilante de su anterior álbum, 1000 forms of fear, impulsado por un kraken como Chandelier, llegó como una merecida ducha de grandeza para una artista de una solidez indiscutible, que asegura componer hits mientras se prepara un bocata de Nutella con los pies.

Su faceta de compositora en la sombra para grandes estrellas avala su olfato y artesanía en la fragua de temarrales, de ahí que This is acting tenga la apariencia de una vendetta. En teoría el álbum contiene canciones que Sia ofreció a divas del pop como Beyonce, Rihanna o Adele y, vaya hombre, fueron descartadas. “¿No las queréis, perras engreídas? Pues tomad: disco nuevo”. De ahí el título del álbum, pues lo que tenemos aquí es a Sia Furler siendo todas las estrellas actuales del pop en una, poseída por sus clientas en una erupción vocal que te conduce por una montaña rusa de agudos, susurros e inflexiones perfectamente ejecutadas.

Sia está hecha para cantar sobre las bases que inundan este disco. Pop electrónico, sobreproducido e hinchado de Botox. Bases electrónicas con eco. Beats de hip-hop. Épica ochentera horterísima. Es un disco inane y de poca duración en el paladar, qué duda cabe, pero no he tenido en ningún momento la sensación de haber escuchado un compendio de descartes y caras B. Aquí hay temazos demoledores como Reaper, coproducido por Kanye West o One million bullets, un derroche melódico con tanto sintetizador, piano dramático y gorgorito que te entran ganas de salir al balcón en pelotas y gritar como un gilipollas. Hay hits incuestionables como Alive o Cheap thrills, en la que Sia canta exactamente igual, incluso mejor que Rihanna –la destinataria original del corte. Incluso hay rarezas irresistibles, como es mezcla entre Jackson Five y Azaelia Banks que es Sweet Design.

Algunos han calificado el séptimo álbum de Sia como una continuación templada del legado sonoro de los cuatro minutos de Chandelier. De acuerdo, no es la obra rutilante que esperábamos, admito incluso que This is acting es peor que 1000 forms of fear, pero creo que a nadie le importa esta nimiedad. Aquí solo hay una pregunta fundamental: ¿qué clase de hongo ingirió Adele para rechazar Alive?