Para todo artista electrónico, y más cuando su figura está centrada en producir temas destinados a las pistas de baile, enfrentarse a su primer disco en largo supone un reto ya que es su oportunidad de demostrar algo más trascendente a nivel personal. Con esa idea en la cabeza, uno de los productores patrios más prolíficos desde hace varios años, UNER, da rienda suelta a su imaginario sonoro en Tune432. Un disco que le ha llevado más de un año en tareas de producción y que se ha hecho a caballo entre su estudio y las cientos de habitaciones de hoteles de todo el mundo en las que se aloja debido a su apretada agenda llena de bolos.

El sonido de UNER (resumido en gruesas basslines y teclados como soporte principal) lo data el propio ilerdense con “Bassboot“, tema que vio la luz en Diynamic. Ese hecho que puede parecer baladí no lo es tanto puesto que el sello de Solomun es el que edita el álbum. Un disco con 13 cortes originales todos compuestos en el tono 432 para hacerlo más cálido al oído humano. Un trabajo de psico-acústica para que el sonido no te resulte agresivo y no sepas por qué.

En la carrera del catalán bajo el proyecto UNER hay tres sellos internacionales al que se le tienen que relacionar irremediablemente: Diynamic, Visionquest y, sobre todo a nivel de éxito comercial, Cadenza. El que busque ese toque deep y sensual del primero lo encontrará en los tracks más vocales como “Sorry You” y, el que promete ser el pelotazo del disco, “Trumpets and Flowers“. Las melodías más oníricas a la par que pisteras del sello americano de Crosson y cía las encontrarás en “Flying Suns“, “Undisclosed” y “LFO” . El exitoso tech-house donde demuestra que la delicadeza un teclado es mejor que la estridencia, motivo por el que Luciano decidió editar los trabajos de UNER, también están presentes en tracks como “Surfering“,  “Van Allen“, incluso hay un coqueteo descarado con el micro-house en “Tierra Hueca“. Por lo que se conoce al productor queda reflejado en el disco, en ese sentido no habrá decepciones por parte de sus seguidores más fieles.

Pero lo mejor del mismo es donde su universo se expande. Un deja-vu  techno en “Stay“, un toque emotivo y contemplativo en el nuboso “Laderas del Sollube” (posiblemente el track más redondo) y un juego con la distorsión pocas veces visto en el productor con “UbM“. Estos ejemplos son los que dan sentido al disco y donde se ve el hambre de un artista por salir de encasillamientos ofreciendo un debut compacto y notable donde las colaboraciones con Piek, LazarusMan, Kafele Bandele y Negra suman puntos.