El fin del mundo está cerca, así que ponte antes «Rakka», de Vladislay Delay

El éxito de la serie distópica ‘El colapso’ nos hace pensar que hay también espacio para la música apocalíptica, y este año se ha lanzado un disco que supera a cualquier otro en este ámbito.

La ficción distópica está de moda, y sino solo hace falta ver el argumento de la serie de la que todo el mundo está hablando este verano. El colapso, creada por el colectivo francés Les Parasites, formado por Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto, se estrenó originalmente en Canal+ y Youtube el pasado noviembre con un éxito moderado (unas 50.000 reproducciones de media por capítulo). Con muy buen ojo, Filmin la recuperó hace unos pocos días y el boca oreja ha sido explosivo, convirtiéndose en un fenómeno viral.

La serie cuenta con ocho capítulos de unos 20 minutos, cada uno de ellos rodado en plano secuencia y explicando las diferentes consecuencias de un colapso apocalíptico a escala mundial que deja la tierra sin apenas recursos. Aunque es muy esclava de su formato, a veces hasta extremos casi innecesarios, queda demostrado que hay demanda para este tipo de contenido, y eso pese a que nuestro presente no tiene mucho que envidiar a estas ficciones de futuros dantescos (contradiciendo lo que decía el creador de Black Mirror, Charlie Brooker).

Lo que nos hace pensar que en la música también apetece ponerse discos que casen con esta realidad cada vez más terrorífica, absurda, difícil de creer. No vamos a hacer ascos a las dos grandes novedades musicales de esta semana (Taylor Swift producida por un The National, colaborando con Bon Iver y jugando a ser Lana Del Rey; y también una Jessy Lanza con generosas dosis de pop electrónico y post-disco), pero entre la cosecha musical del 2020 hay pocos trabajos con un aura más apocalíptica que Rakka, el sonado regreso de Vladislay Delay.

Claro que resulta imposible ponerse un disco ahora y no pensar que está hecho expresamente para acompañar estos tiempos oscuros, pero el retorno del genio finlandés Sasu Ripatti (que nos ha alegrado la vida con otros tantos alias, como Luomo y Uusitalo). Su primer álbum tras seis años se antoja la banda sonora perfecta para esta suerte de pesadilla distópica a la que nos enfrentamos. 

En 2014, después de un lustro asentado en la inhóspita isla Hailuoto, en el extremo septentrional del mar Báltico y ya tocando el círculo ártico, decidió venderse casi todo su equipo de sintetizadores al sentirse desencantado con la escena electrónica contemporánea. Así, empezó a leer con voracidad y a pasear con su familia por aquellos parajes de película. Pero, tal y como contó a XLR8R, finalmente tuvo que volver a la música: “Habiendo vivido en áreas remotas sin ruido ni contaminación artificial, y también habiendo hecho senderismo por la tundra más dura, mi habilidad para disfrutar de contenido sonoro extremo y brutal creció exponencialmente”. 

Y así suena exactamente “Rakka”. Lejos del embrujo analógico de sus anteriores aventuras en clave ambient dub o deep house, Ripatti conjura aquí, a partir de un nuevo setup a base de sintes virtuales y sampling, una tormenta techno de ruido blanco y drones como representación de la violencia de la naturaleza. Es como una versión terrenal de la obra maestra noise de Roly Porter, “Third Law” (2016), o como el último capítulo de la saga power electronics de estética escandinava representada por Ben Frost, Blanck Mass et al. Un álbum perfecto para cerrar los ojos e imaginarte en el invierno más duro abandonado a tu suerte y sin recursos. ¿Nos estamos acercando a él?