Nos adentramos en uno de los festivales veraniegos madrileños que rinden culto a la electrónica más colorida. Amplio abanico de tendencias mainstream combinada con sesiones techno de gama oscura o de tintes houseros. A Summer Story se convertía el pasado fin de semana en el encargado de dar la bienvenida a la temporada estival en Madrid, por segundo año consecutivo y con un cartel en el que buscaban sobre todas las cosas hacer bailar. Los nombres para lograrlo: Oliver Heldens, Deadmau5, Paul Kalkbrenner o Joris Voorn, cumplieron el objetivo.

 

Viernes: del brillo al bombo

La música ya se dejaba escuchar en el parking del recinto a nuestra llegada, 20.00 horas. El escenario principal en este primer día se ocupaba de manera especial de la escena más underground mientras el escenario Burn acogía los sonidos más comerciales, al que precisamente nos dirigimos. Allí se encontraba actuando una de las promesas de la música dance del momento, Jonas Blue. El artista británico no se dejó intimidar por la falta de público que aún se encontraba en fase de precalentamiento, por lo que consiguió marcarse una sesión de puro mainstream con sus temas más conocidos, dando el gustazo a los que estábamos ya en la pista de disfrutar de un set perfecto para dar inicio al festival, sin demasiado bombo. El apogeo llegó cuando el artista comenzó a pinchar un remix de sus temas más conocidos, Fast Car, al que añadió una base mucho más dura respecto al resto del set consiguiendo que un eufórico público diese (al fin) por empezado el festival.

Los sonidos de Paul Kalkbrenner le van al pelo a los atardeceres veraniegos. Las melodías que aderezan sus beats siempre fueron idóneas para la entrada en un estado de bienestar alargado. El alemán apareció con un set up dominado por los controles analógicos y ya con la caída del sol tras el horizonte, consiguió hacerse con la pista rápidamente. Kalkbrenner, como no podía ser de otra forma, tiró de esos clásicos donde predomina el house como Sky and Sand, con el que consiguió (una vez más) lograba las sonrisas al unísono. El artista no se olvidó ni de los temas de su último álbum, 7, ni de los fans de su trabajo más oscuro. El resultado fue una impecable sesión donde mezcló techno y minimal, llevando su actuación a otro nivel.

 

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Tras una ducha rápida en los aspersores situados frente al escenario Burn,  nos dirigimos de nuevo al mainstage donde Solomun ya había comenzado con su set que, lejos del house y el deep al que nos tiene acostumbrados, se basó sobre todo en el techno más movido. Una sorpresa (para bien) en un público que no supo hasta ese momento por qué un artista de su género se hallaba en este escenario,. En algunos matices, el fundador de Dynamic nos recordaba a su actuación en aquella Boiler Room de hace más de un año.

Para quien no lo sepa, Oliver Heldens tiene tan solo 21 años y ya ha conquistado los escenarios de medio mundo. El viernes le tocaba el turno a Madrid y dio en el clavo. El artista se marcó un set que probablemente pocos se esperaban, con una sorprendente transición del future house al mainstream más comercial. Lo que no faltó fue el mítico Woombass producido por Tïesto y el mismo Heldens, momentazo de brazos en el aire y venirse arriba para los allí congregados. Tampoco se echó en falta la aparición de uno de los amigos españoles del DJ y uno de los youtubers más conocidos internacionalmente, El Rubius quien en un momento dado actuó de speaker del propio Oliver. Un show en el que los más puristas del género sí que lamentaron la falta de algunos de los temas que consiguieron alzarle a donde hoy se encuentra, como Striker o Buzzer.

El dúo formado por Blawan y Pariah (Karenn)  se ha convertido en el combo perfecto para hacerse con cualquier tipo de festival. En A Summer Story, una vez más, la dupla demostró una maestría de altos vuelos con su despliegue analógico basado en un techno oscuro que consiguió por fin darle a los eruditos del género lo que querían: puro y duro  techno. Los visuales unidos al polvo del ambiente y el fuerte bombo de algunos temas conformaban un espejismo perfecto de alucinaciones a las puertas del fin del mundo. La exhibición culminó con el escenario main completamente encendido, habiendo conseguido llenar hasta el último rincón la pista. En semejantes tesituras no podíamos hacer otra cosa que seguir poseídos por el 4×4, así que nos dejamos llevar por otra de sus grandes figuras: Joris Voorn. El artista como broche perfecto al primer día de festival, con el sol apareciendo al fondo tras una actuación dominada por un techno de un ritmo aún mayor que el de Karenn. Que era, justamente, lo que nos pedía el cuerpo a esa hora.

 

Sábado: el poder de la nostalgia

Tras un rato de espera en el que tuvimos la ocasión de escuchar al DJ portugués Gonçalo llegó el turno de Headhunterz. El holandés es uno de los artistas de hardstyle por excelencia y uno de los veteranos en festivales de la talla de Awakenings o el Defqon 1. En su actuación sonaron básicamente todos los temas del artista así como algún que otro remix como el del mítico Keep On de las gemelas más famosas del EDM, Nervo, aderezado con los tintes hard que siempre acompañan al artista.

Una vez acabado el set de Headhunterz, acudimos al guiño nostálgico del festival: Oro Viejo, un rincón con el que trasladarse algunos años atrás con el mejor jedi posible: Dj Nano, que para la ocasión se marcaba un viaje en el tiempo de 8 horas non stop. El veterano artista empatizó a la perfección con el público y con el ambiente; sus dotes de speaker aderezando los grandes clásicos del dance (Flying Free, Call On Me, The the Light Shine In…) nos puso a los nostálgicos a recordar nuestras mejores fiestas del género. Para delicia de muchos, el escenario se convirtió en Radical y en Pont Aeri a principios de 00′.

 

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Dejando la pista bien arriba, “esas palmas al cielo” como día el madrileño, nos dispusimos a abandonar el escenario nacional para poner rumbo al Burn donde en apenas 10 minutos comenzaría la sesión de Âme, con Kristian Beyer ofreciendo una sesión de deep house de tintes oscuros querozaba el techno. El future house de la jornada estuvo marcado por Don Diablo, una de las más recientes estrellas del género que con su particular estilo y sus producciones ha conseguido destacar en los escenarios de los eventos más importantes del mainstream en todo el mundo. Previamente ya había demostrado cómo se las gastaba en la sala Fabrik, pero en el A Summer Story fue donde reivindicó por qué se le aplaude tanto a nivel nacional. Un set largo marcado por sus temas más conocidos como las ya míticas versiones instrumentales de Housetime o Got The Love.

Robert Hood, aunque con grandes momentos del género que le hizo crecer y con el que siempre ha estado relacionado, elaboró una sesión por otros derroteros como el funky, el house y el disco. Bailes en clave discotequera combinados con otros de sus temas más hipnóticos como And Then We Planned Our Scape, que definitivamente configuraban un abanico de sonidos de lo más amplio en el festival; su remix de Debbie’s Groove ponía el hedonismo a pie de pista en lo más alto.

Y para poner broche al fin de semana, Deadmau5. Una de las sesiones más esperadas y con mayor atractivo en cuanto a nivel de performance del festival. La simpleza como algo impactante: el ratón aparecía en el escenario con los ojos iluminados en azul a juego con los visuales, algo que sumado al enorme chorreo de diferentes por los que la sesión fue transitando te da como resultado un cierre perfecto para el festival. El canadiense, aprovechando la salida del sol, buscaba los instantes épicos con temas como Strobe; lo cierto es que no reparó en hitazos: A City in FloridaImaginary Friend o Raise Your Weapon, donde a más de uno casi se le cae la lagrimilla. Sabe jugar con la emotividad y por eso era el mejor cierre que podía tener el festival, perfecto para dejarnos con ganas de la tercera entrega.