No hay muchos festivales en los que confluyan artistas como Modeselektor, Abel Ramos o Armin Van Buuren. En A Summer Story sí. Un cartel en cierta medida arriesgado por querer abarcar muchos estilos y al que se unía el precedente del Winter Festival.

Viernes

La esencia de A Summer Story residía en su apuesta por un espectro electrónico de lo más amplio. Del trance a la EDM pasando por el techno. Fueron dos intensas jornadas las que vivimos en La Ciudad del Rock de Arganda, las cuales consiguieron aglutinar a unas 27.000 almas durante ambos días con una disposición de escenarios idónea y gracias a la cual, por momentos, uno se olvidaba de que había varios.

El proyecto llegaba firmado por  Disorder Events, algo que conseguía marcar el arranque del festival debido a los problemas acontecidos en el último proyecto conjunto de las promotoras: el pasado Winter Festival. Pero A Summer Story conseguía en estos dos días, anteponerse a cualquier crítica, presentando una organización muy acertada que ha conseguido enmendar los errores que tuvieron lugar el pasado 1 de enero.

Mas allá de eso, el auténtico protagonista de A Summer Story ha sido la Electrónica, en mayúsculas; porque la gran apuesta ha sido la unión de estilos que muchas veces no han compartido el mismo cartel, y en esta celebración del verano en la capital, han encajado -y por primera vez- perfectamente.

La jornada inaugural estaba ocupada por varios nombres de la escena EDM actual, que se daban cita en un espectacular escenario Summer Stage. Un aperitivo por el que fueron pasando nombres del universo electrónico americano como Deorro presents Panda Funk, shows espectaculares con pirotecnia incluida como W&W, o el set de uno de los exponentes de este sonido en el panorama nacional, Brian Cross. Actuaciones que fueron hilando las primeras horas del festival para pasar luego a palabras mayores con Above and Beyond o Firebeatz, auténticos protagonistas de la noche en este escenario principal. Todo el calentamiento fue poco antes de la irrupción en el escenario de Armin Van Buuren; maestro del trance que una vez mas se metió al público en el bolsillo desde su primera mezcla hasta el cierre del set, que dejaba al público con ganas de más.

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En A Summer Story también había espacio para el techno (en sus numerosas vertientes), que era acogido por el escenario Stardust. Una programación  que comenzaba con un espectacular set de Paco Osuna tras la puesta en directo de uno de los imprescindibles de la escena nacional actual, Víctor Santana, que llegaba al festival con un live perfecto. Después, pudimos admirar con exhaustividad la maestría de Rødhäd que estuvo tres horas en el escenario hasta la llegada de uno de los incombustibles del techno europeo, Chris Liebing. La pareja berlinesa Modeselektor fue la encargada de poner el punto y final al viernes en un stage donde se respiraba la auténtica fiesta de A Summer Story.

Por Mauro Martínez

Sábado

Las puertas de A Summer Story volvieron a abrirse por segunda vez, ya a las seis de la tarde y pese al calor que asediaba, las ganas de música podían al cansancio provocado por la falta de sueño y ya eran muchos los que -ya desde primera hora- comenzaban la segunda parte de su aventura.

Los grandes nombres no se hicieron esperar demasiado y el invierno llegó en forma de techno al área grande. Era la oportunidad de que la Winter Stage demostrase lo que valía, enmendando aquellos errores de año nuevo. Eran las 20h y comenzaba una de las actuaciones más destacadas del festival, tres horitas de calentamiento con Capriati. El italiano supo aprovechar esa sesión de duración extendida para, de forma progresiva, coger a un público todavía frío e introducirlo en la música para servírselo en bandeja a Maya Jane Coles. Sorpresa para muchos el hecho de que la única señorita de la noche dejase el pabellón tan alto. Sonidos deep de calidad con un bombo potente y unos visuales que acompañaban en la particular historia por la que nos hizo viajar la productora.

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Mientras, en la Bassexperience, había tenido lugar una de las sesiones más aplaudidas de esta área, la de los sevillanos Dub  Elements. El dúo supo desatar la locura y subir la temperatura en la pista -más si cabía-, a base de drum & bass.

Otro nacional que también marcaba en esos momentos el punto de inflexión en su área, el Extreme Camp (trazando un ritmo que no decaería ya hasta la mañana siguiente) fue Dani BPM, con quién muchos hacían ya sus primeros pasos de bailes a cámara rápida. Un escenario que tuvo el privilegio de contar con los mejores representantes del futuro hard internacional, gente tan importante como Warface y Phuture Noize y el directo de uno de los mayores hardocre como es Evil Activities. En general, música underground y oscura, muy lejos del hard mainstream y más cercano al rawstyle.

Llegaba la 1.00 de la mañana y Matador entraba en acción; un live enérgico e impecable a la altura de las circunstancias y al que seguiría la actuación de Deep Dish. La dupla formada por Dubfire y Sharam había suscitado mucha expectación y nos hicieron  bailar, pero mucho menos de lo que esperábamos; algo a lo que hay que sumar que nos dejaron sin sonido en un par de ocasiones. Aprovechamos para darnos una vuelta por el resto de escenarios y comer algo por el gran despliegue de Food Trucks, a gusto de todos, que había en el hall del recinto.

Oro Viejo había comenzado a las 00.00 y era Abel Ramos, el Special Guest, quien se encargaba del warm up con un público completamente entregado que partía la pista como si del Extreme Camp se tratase. Más tarde llegó Dj Nano, para darle a la pista lo que se merecía, un repaso por las mejores joyas remember que despertaba sonrisas a todos los presentes. No cabe duda,  lleva años demostrándolo, elegirle es apostar al caballo ganador.

Volvemos a nuestra zona favorita, el área techno. Tale Of Us a los mandos, siguiendo su línea, con una técnica impecable aunque sin ninguna novedad. Los italianos nos tiene acostumbrados a un nivel exquisito que no se pueden permitir rebajar. Más de lo mismo nos pasó con Carola, quien partió la pista pero sin salirse de su área de confort. Il capo de Music On sabe qué es lo que funciona y lo utiliza para hacer las delicias de los más bailongos.

Y llegaba ya el turno para el último, un Joris Voorn, que hizo que nos fuésemos de Arganda con el mejor sabor de boca que posible. Un set sencillamente maravilloso y un cierre espectacular con “Ringo” como broche a esta soleada mañana. ¡Esperamos que Mr. Joris se echase cremita porque a esas horas calentaba bien!

Un A Summer Story de sobresaliente que, a los pocos días posteriores a su celebración ya nos metía las ganas en el cuerpo de un segundo round.

Por Berta Cola