Del 19 al 23 de septiembre, diferentes escenarios de la ciudad como el Parc del Fòrum, la antigua Fàbrica Damm, la plaça Joan Coromines o la plaça Dels Angels acogen el festival BAM (Barcelona Acció Musical). Una serie de conciertos repartidos por Barcelona, e incluidos dentro del programa de fiestas y de entrada gratuita, donde dos de nuestros intrépidos redactores –Alicia Álvarez Vaquero y Álvaro García Montoliu- han dado buena cuenta este pasado fin de semana en la siguiente crónica conjunta.

-BAM Viernes

La voz de Cristina Checa se desliza poco a poco sobre las percusiones electrónicas que construye Eloi Caballé. Y la ininteligibilidad y lejanía que -durante parte del discurso- ocurre en sus palabras, dibuja ese halo de misterio que luce su dream pop, tan luminoso y oscuro al mismo tiempo. Es en esa parte enigmática precisamente, donde reside aquello que más les separa de Beach House (con quienes tanto se les compara). El viernes, en la plaça Joan Coromines, y gracias a canciones como “Tu ets el so”, la dupla barcelonesa dejaba patente la fuerza que pueden alcanzar en las distancias cortas (y más cuando el sonido del escenario mejora repentinamente en mitad de dicha canción). Pero si hablamos de ensoñaciones, “Saps prou bé” es la pieza que les sube más arriba. Los directos de Desert, en cuyas maneras se entrevé una timidez más propia del shoegaze, invitan a pensar que el estruendo de sus directos irá in crescendo.

Después del concierto de Desert, en el que la voz aparecía tan diluida entre efectos, fue una bendición poder escuchar a Charlie Hilton de Blouse tan alta y clara en la mezcla. Pero lo que verdaderamente fue un alivio es que por fin pudiésemos ver a la banda de Portland por aquí. Llegan tres años tarde, porque les hubiésemos preferido ver con su álbum de debut, pero qué le vamos a hacer. Y no es que su segundo disco sea malo, pero el cambio de pelaje no combinaba bien con una velada que se presuponía que la electrónica iba a tener bastante protagonismo. Con todo, fueron alternando las canciones de sus dos largos con gracia y se podía ver claramente cuándo tocaban cada una por el uso de los sintetizadores. Cuando prescindían de ellos parecían una banda indie rock más al uso. Correcta en su proceder, pero sin alejarse del guión previsto. Fue una suerte que a diferencia de otras actuaciones, “Blouse” tuviese igual protagonismo que “Imperium”, así que pudimos disfrutar de esa particular mezcla de dream-pop y new wave que fue ese final en el que enlazaron las grandísimas “Videotapes” e “Into Black”.

Les siguieron los inclasificables Islet, una banda de Gales que reparte fanzines gratis en sus conciertos, pero que el viernes se los dejaron en casa. Entre la psicodelia, el avant-rock y el post-punk se movieron. Nada especialmente destacable, pero lo suficiente ameno como para hacer la espera a Lust For Youth más llevadera. Los danes, ahora convertidos en trío con la incorporación de Loke Rahbek y Malthe Fisher, que se unen a la mente maestra Hannes Norrvide (con mucha actitud sobre el escenario, por cierto), han sufrido, como Blouse, una transformación radical en su último disco, “International”. Han dejado atrás los sonidos más oscuros y ásperos de su pasado, para abrazar un synth-pop más cercano a New Order y Pet Shop Boys. Pero en directo sonaron robustos, el tipo de banda que se la pone tiesa a Ángel Molina, que seguramente rondó por la Plaça dels Àngels. Moviéndose cómodamente por la cold-wave, dejaron encantados al público (hasta bailaban los lateros). Sin duda, un grandísimo concierto para aquellos, como servidor, que dejaron plantados a Cold Cave por Foals en el pasado Primavera Sound. Al final hubo espacio para la luminosidad, pero no consiguieron que el sol apareciese. Ya cansados del parlanchineo y del cerveza beer amigo, probamos suerte con Protomartyr, pero su rollito Buzzcocks no acabó de entrar.

El descanso de media hora entre la actuación anterior (Lisa & The Lips) y la aparición de Ibibio Sound Machine se antojó larga. A esas horas (1.00 de la madrugada) ya se pedía un poco de movimiento contagioso en escena. Y Eno Williams (cantante de la formación) debió notarlo desde camerinos. La salida (y sobre todo los primeros minutos en el escenario) de este torbellino de raíces nigerianas fueron una descarga de energía contundente, sobre todo en temas como “I’m Running”. Y entre cortes más disco como “Let’s dance” y otros de color psicodélico como “Got to Move, Got to Get Out!”, Williams movía las caderas, jaleaba a su banda y gritaba golpeándose la boca con la mano sin que su tupé de diva soul discotequera se tambalease en ningún momento. Do you like african music? –preguntaba desde el escenario. Y la respuesta estaba en las últimas filas del público, en ese desfile de bailes que iban desde la cumbia a la samba pasando por diferentes reinterpretaciones del juego del limbo. Misión cumplida.

-BAM Sábado

Partamos de la base de que Pxxr Gvng es rap y trap, pero sobre todo es punk. Un punk personificado, especialmente, en la figura de Yung Beef y en ese rollo suyo a lo Sid Vicious. Pxxr Gvng son Kefta Boyz (Steve Lean, Khaled y Yung Beef) y el madrileño D. Gómez. El particular romperlo todo en el cual los Kefta se empeñaron hace ya dos años, se traduce ahora en conciertos cargados de rabia callejera, motivos goth, alguna que otra voz pregrabada, rimas sobre bachata y letras que van del romanticismo más absoluto a la pena más férrea. El colectivo aparecía en escena con su tema “Pobres”, al que seguirían varias de sus piezas en solitario como “Pa bravo yo” (de D. Gómez). En esta ocasión no hubo cameos de Cecilio G ni invasión de raxetas en el escenario; pero contaron con la presencia del padre de Yung Beef en sus filas a modo de guardaespaldas y se lanzaron a cantar entre el público. Los Pobres se despidieron a ritmo de reggaeton con “Wasap Broky”, remarcando esa patada a lo establecido, dejando claro que ellos no juegan en la liga de lo convencional.  Van un paso más allá.

Para quienes nos perdimos (sin querer) su alabada actuación en Sónar, BSN Posse eran nuestro nerviosismo de cara al BAM. Broken Lip y Stay Puft, encargados de cerrar la jornada del sábado en el Fòrum, se marcaron una sesión que -muy probablemente- haya conseguido que muchos de los espontáneos que estaban en el recinto sin motivación musical concreta (es lo bueno-malo que tienen los conciertos gratuitos), hayan tecleado su nombre en Google durante los días posteriores. Los que puede que ya supieran de la existencia de los malagueños eran un grupo de jóvenes que bailaba breakdance en un corrillo cercano a las primeras filas, como si de la (bendita) sesión de Teklife en la Boiler Room se tratara. Entre los temas que sonaron está su remix para “CMYK” de James Blake o el “In For The Kill” de La Roux. Pero el momento de mayor deleite llegaba poco después del comienzo, con esa maravilla titulada “Costa del Sol” (track que quedó fuera de su EP Soul Rythm). Con el Fòrum a rebosar y un público de lo más heterogéneo, la dupla consiguió que hasta quienes jamás habían escuchado la palabra “footwork” sudaran la camiseta de lo lindo. Supo a muy poco.