Entre la extensa y excepcional programación de esta edición del festival Beefeater In-Edit -que se celebrará en diferentes salas de Barcelona entre los días 23 de octubre y 2 de noviembre- encontramos “BCN, ¿sello discográfico?”, un documental grabado en iPhone y Súper 8 y financiado vía crowdfunding que intenta encontrar en la fisonimía urbana de Barcelona una explicación para la creatividad y creación electrónica que atesora la ciudad condal.

Su codirectora y colaboradora habitual de Beatburguer, Alicia Álvarez, nos cuenta desde dentro cómo se ha cocinado lo que podremos ver en pantalla grande los días 27 (a las 19.15) y 29 (a las 17.00) de octubre en las salas Aribau Club 1 y 2, respectivamente. Acompañando esta introducción está, en primicia online, el teaser oficial del documental. Al salto de línea, toma la palabra -o la pluma- la propia Alicia Álvarez:

 Filmar bailando: de cómo se gestó el documental BCN, ¿sello discográfico?

A la casa de Isabel Francoy (codirectora del documental BCN, ¿sello discográfico?) se llega subiendo la calle Aribau, la misma en la que se ubican los cines Aribau, donde se desarrolla buena parte de la programación del festival de documentales In-Edit de Barcelona. “No recuerdo muy bien cuándo empezamos a hablar de hacer un documental. Sí tengo flashes, pero de eso hace casi tres años”. Isabel, por mucho gesto de estoy haciendo memoria de verdad que ponga, no consigue dar con el punto exacto. Después de tanto tiempo sumergidas en el proyecto, hemos perdido de vista el comienzo concreto; y de aquella idea al resultado final han sido muchas las conversaciones a horas y a deshoras (aunque nunca se ha perdido la esencia: el nexo entre espacio y música).

Dos semanas antes de la proyección de BCN, ¿sello discográfico? en In-Edit, todavía hay pendiente un repaso general del audio del documental. “Yo creo que ese ruido ya no se puede quitar. Y tampoco queda mal así…”, se escucha decir a Isabel mientras sujeta su teléfono en modo manos libres. Al otro lado de la línea está Guillem Villaró, editor, pilar fundamental en este proyecto y capitán de la misión “poner los pies (los nuestros) en la Tierra”.

Lo del audio ha sido asunto complicado. Cuando decimos que hemos hecho este documental con muy pocos medios nos referimos a eso mismo, pero dicho más fuerte. La parte positiva de grabar con iPhone ha sido una de las claves de la narración (sobre todo, en cuanto a las imágenes de pista de baile): no grabábamos desde fuera, observando el movimiento, sino desde dentro, formando parte de él. Llevar el equipo de grabación en el bolsillo trasero de los shorts continuamente ha dado al documental el carácter cercano que tiene. Habrá quien vea desventajas; a nosotras, la que menos nos gusta es muy concreta: haber tenido que desechar la primera entrevista que realizamos, en el bar Abeurador-Patagonia de Banyoles (Girona) a The Suicide of Western Culture (sábado por la noche, después de una desorientación de tres horas por la autovía y llegar casi a Francia) básicamente porque el audio, capturado directamente con la cámara del iPhone, era insalvable. Aún así, hay una escena de aquella noche incluida en el primer teaser realizado.

TSOWC fueron, precisamente, los primeros entrevistados. Ese día y en esa misma localización grababan el vídeo para su tema “El Cristo de la Buena Muerte”. “En ‘París’ [y con “París”, Isabel se refiere a Banyoles, por lo de la excursión] grabamos por primera vez con la Súper 8, era ya febrero de 2013. De eso sí me acuerdo, porque además recuerdo que encontré la cámara en la casa de mis abuelos de Huesca en invierno de 2012”. A las pocas semanas de aquella entrevista, propusimos a Miquel Martínez y Juanjo Fernández (TSOWC) venir a una fiesta en una azotea para tener imágenes recurso con la luz del día; y ellos, muy de intrepidez por rutina, aceptaron. De aquel sábado tan bonito y altruista, salió este vídeo:

Super8_En la azotea con The Suicide of Western Culture from BCN ¿sello discográfico? on Vimeo.

Al igual que le ha ocurrido estos últimos días al encargado de meterle mano al audio final del documental (Carlos Láges), Guillem Villaró no lo ha tenido fácil en sus labores de edición a lo largo de todo este año. Antes de reflexionar en alto, Guillem suele hacer un silencio de esos que dejan fluir expectativas. De todos los silencios, el del millón ha sido -durante más de cinco meses- el que predecía a su pregunta: “¿cuándo vais a parar de hacer entrevistas?”. En total, han sido 36 las voces que han reflexionado en alto sobre la actual influencia del espacio (el tangible) en la música que se crea o que suena en una ciudad.

El documental es un viaje por Barcelona, por toda ella. Por esa Barcelona electrónica que describen algunos periodistas musicales (como Javier Blánquez o David Puente), artistas (como bRUNA o NX1) y sellos discográficos (como Spa.RK o Galleta Records); pero también la Barcelona pura y dura, la del transeúnte de a pie (explicada en la voz de arquitectos como Pepo Chillida o José Zabala, o la etnomusicóloga Silvia Martínez). Cada una de las personas que aparecen en el documental ha elegido el lugar donde se ha realizado su entrevista. El objetivo: otorgar al espacio la importancia que éste posee. El resultado: un cambio de escenarios durante toda la narración, que no se reduce a lugares relacionados con la música (como Discos Paradiso o el Niu) sino que llega a la montaña de Collserola o al Centro de Supercomputación de Barcelona (también conocido como “la supercomputadora”), lugar elegido por Roc Jiménez de Cisneros -como no podía ser de otra forma- como localización para su entrevista.

tráiler BCN, ¿sello discográfico? from BCN ¿sello discográfico? on Vimeo.

Durante todo el proceso de grabación, las facilidades y el apoyo por parte de todas las personas involucradas -que han sido muchas- han sumado emotividad al resultado final. Y esto (entre otras cosas, como el amor por la música electrónica) ha conseguido que la chispa de estar detrás de la cámara en determinados momentos especiales, se disparase. “El día de ‘París’ fue muy guay. Recuerdo que al final, cuando llegamos, seguían tocando y no había casi nadie más en el bar aparte de nosotras. Y, bueno… fue muy emocionante cuando llegamos a Sónar con Pau Roca; el momento de estar con él hasta poco antes de que subiera al escenario… Pelos de punta”.
En realidad eso es lo que, ante/sobre todo, se ha querido transmitir en este documental. Las emociones de estar observando algo desde dentro. La ciudad y su música. No cada una por un lado, sino juntas, formando un todo.