En Beatburguer arrancamos nueva etapa. Con una nueva apariencia que encierra nuevas maneras, nuevos contenidos, nuevas sensibilidades, nuevas posibilidades, nuevas firmas y ganas renovadas. Nuestro amor por la música no ha cambiado, se ha multiplicado y expandido por diferentes formas y derroteros artísticos. Como sustancia corrosiva. Contagio irreversible.

En esta nueva etapa queremos romper encasillamientos, patear jerarquías y clasismos, hermanar sonidos y tipos de letra. Del bombo abrasivo a la voz suave, de la inmediatez a la reflexión pausada, de la letra ilustre a la chabacana. Y siempre tras la trinchera de la inquietud soberana, la pregunta a deshora. En una época en la que prima el frenetismo obligado-impuesto, queremos pararnos a escudriñar y a atar cabos. Daniel Lopatin (aka Oneohtrix Point Never) habla de su interés por “los modos de escucha lentos en una sociedad jodida e hiper acelerada”*; y nosotros abogamos por eso mismo frente a un texto/pantalla. La doble lectura, el diálogo entre interpretaciones, la imaginería desbordada partiendo de un hecho concreto. Aunque sin olvidarnos (y mucho menos ir en contra) de los nuevos modelos/paradigmas espacio-tiempo en los que prima la ultra-instantaneidad, el mensaje efímero, la combinación de formatos y el hiper-vínculo.

Abrimos la mirada a nuevas estéticas, nuevos canales y nuevos ruidos en un mensaje que sigue siendo la pasión más desbocada para/por la música.

 

BB

Imagen: Dosce Works

*Las declaraciones de Daniel Lopatin han sido extraídas del libro ‘Retromanía’, de Simon Reynolds.