Se abrió el telón –literalmente- y de manera automática las primeras filas se comprimieron. Elio tiene tablas, nunca mejor dicho, y protagonizó un directo sólido y sin fallos, gozando de un buen sonido que permitía apreciar los beats que le disparaba Tony Karate. Salió de punta en blanco y, sin quitar el micrófono del pie, comenzó a presentar su reciente álbum Espíritu De Nuestro Tiempo (Entik Records, 2016). Lo hizo siguiendo el orden natural del disco: Si dejaseis de cantar, Tar y Santo Padre, tras la que soltó el micrófono y empezó el boom bap sin concesiones, dando paso a los invitados de su último elepé e intercalando temas de sus anteriores trabajos. Dano subió al escenario para hacer Más allá del fin y Nadie más –el momento más celebrado- y le siguió el italiano Briga para cantar Talento de barrio y su skit en el último disco del madrileño. Elio volvió a fijar el mic para clavar uno a uno los versos de Carta a la cuerda floja y dedicárselo a su gente presa, mientras los scratches de Tony Karate trajeron de vuelta la época vieja de Acqua Toffana. Subió Kael, cantaron Nuestra vida y se despidieron con Orgullosos, algo que pueden seguir sintiéndose.

 

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Se cerró el telón y los silbidos hacían patentes las ganas de ver a C. Tangana, el auténtico reclamo de la velada. Se abrió de nuevo y la estrella de la noche apareció caminando lentamente. Empezó y terminó la fiesta apoyado en todo momento por un público que se sabía de memoria las letras y las coreaba desde el fondo de la sala hasta la primera fila, aunque bailasen menos que el de la Boiler Room. La nube de humo en la que Puchito desaparecía a ratos iba a juego con los ritmos etéreos que soltaban Fabianni en los platos y I-Ace golpeando las baquetas de un Roland SPD SX, un exquisito live set con autotune que en algún momento pilló de sorpresa al técnico de sonido. C.H.I.T.O., Drama o Bolsas de su última mixtape 10/15 y la vuelta al LOVE’S con un Bésame mucho brillante fueron de los momentos más álgidos del show.

 

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Qué importante es la memoria, sobre todo cuando cambian las tornas. Hace siete años, unos meses antes de que saliera El Veneno (Zona Bruta, 2009) de Acqua Toffana, Elio, Kael y Tony presentaron oficiosamente el disco en la sala Barracudas en Parque de las Avenidas y también hicieron sold out. Era un recinto más pequeño, las entradas se acabaron en el último momento en taquilla y entre el público estaba el actual C. Tangana y sus amigos de AGZ, lo que explica, no sólo su colaboración en el disco de Elio, sino que le invitara a subir a cantar Morir para vivir y lo presentara como “una leyenda de Madrid”. Al rato, se sumaron al show sus compañeros Manto y Jerv.agz a quienes cedió su liderazgo para volver a los primeros días de Agorazein y recordaron los Alternate Takes con Balas perdidas. Se quitó el survet del cocodrilo por el calor pero dejó que la Caracol entera le gritara Nada al Nega y, después de una hora larga de directo, todo el equipo se despidió triunfal con Alligators, aparición estelar de Emelvi descorchando champán y salto al público de Tangana incluidos. AGZ es para siempre. Y qué futuro más apetitoso les espera.

 

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Así fue la noche en imágenes: