Empecemos por el principio. Recién llegados de las vacaciones, allá por finales de agosto, saltaron las alarmas con el anuncio de la que prometía ser una de las fiestas del año, el undécimo aniversario de CODE y su edición número 100. Un combo para la historia de la escena de club madrileña. Así que desde ya, felicitaciones a los organizadores. Pasaban las semanas y las entradas anticipadas volaban como hacía mucho tiempo que no se veía por la capital. No era de extrañar al ver los grandes artistas que se iban sumando al cartel: Jeff Mills, Surgeon, Robert Hood, Paco Osuna, Reeko, Par Grinvik, Pet Duo, Frank Kavitta, Paul Kalkbrenner, Vitalic, Dosem… Y así hasta sumar un total de 29 artistas confirmados para un total de 14 horas de fiesta. La cosa se quedaba en un cartel completo y extenso para saciar a todo tipo de clubber, porque hay que recordar que CODE, desde hace tiempo, es más que techno.
Por fin llegó la fecha y con ella la fiebre por conseguir una entrada anticipada. La cosa era realmente difícil ya que algunos ‘relaciones públicas’ intentaban hacer su agosto sin contar con el beneplácito de CODE y Fabrik, la corrupción llegaba a los rrpp y las pocas entradas que quedaban subían de valor inexplicablemente. La polémica se zanjó con un comunicado de CODE en el que desmentían esos precios y anunciaban que habría un gran número de entradas en puerta; eso sí, al precio de 75 euros. Pero daba igual, la cola que había dos horas antes del comienzo de la fiesta era para verla. Tremenda respuesta por parte del público, el éxito ya estaba garantizado. Era la fiesta deseada.
El lleno se olía y por eso no sorprendió ver la Main Room prácticamente llena a eso de las ocho de la tarde. Allí estábamos todos bailando al gran Robert Hood. El predicador del techno llegó con su maleta y ofreció un sermón pocas veces visto, mucha presencia y categoría de principio a fin. Empezando suave con vocales idóneos para el horario, como ese “Never Grow Old” de su aka Foorplan. Luego afrontó el último tramo con el “Spastik (Dubfire Remix)” de Plastikman y el demoledor tema Ritzi Lee “Reverse Processed”. Formidable set de Hood, sí señor.


La cosa se puso intratable con el comienzo del directo de Paul Kalkbrenner, durante dos horas no se movía ni dios de la principal. Y no es para menos después del directo que ofreció el alemán, esta vez sin parones inexplicables. Una actuación digna de su reputación, como en sus buenos tiempos. Vale que no ofreciera nada aparentemente nuevo, pero supo llevarnos a todos por donde quiso. Para el recuerdo queda el volver a bailar ese épico ‘Square 1’. Nada que reprochar a esta casi estrella de rock. Con las mismas llegó Paco Osuna, el rey absoluto de los subidones. Así que aprovechamos las turbinas interminables para darnos un garbeo por las carpas. Allí nos encontraríamos con la gente de Geometrika con el puño en alto defendiendo el techno como forma para cambiar el mundo, muy acertado el volver a contar con ellos para una Code.
Vuelta a la Main Room para afrontar el tramo final después de un pequeño paréntesis. Allí estaba Osuna sacudiendo los últimos subidones para crear un estado de euforia realmente impactante, la gente joven se vuelve literalmente loca con el catalán. Despedida con aplausos para dar paso a Vitalic, que con él vino el punto malo de la noche. Algunos aún seguimos esperando a aquel “Brutalic”, ese personaje impactante que nos dejaba destrozados en la pista de baile. Bueno pues seguimos esperándole, la primera media hora del francés se parecía sospechosamente a un electro house barato del que pueden mezclar Avicii y compañía; no daba crédito. Pero claro, la cosa se medio arregla si enlazas “La Rock 01” con demás éxitos de antaño…
Sin más, pasamos a la leyenda del techno Jeff Mills. Y nuevamente asistimos a otra master class de este auténtico disc jockey, un portento de técnica tras los platos. Vale que su discurso musical fue muy oscuro, duro y espacial. Quizá por eso el público no respondió como debería, pero en esas dos horas de set hubo momentos excepcionales en las mezclas y el desarrollo; mención aparte merece la destreza que tiene este extraterrestre con la Roland 909. La línea del set hizo referencia a varios cortes de su reciente LP “Emerging Crystal Universe”, y no faltó su ‘The Bells’. Más aplausos y bienvenida para el cirujano del techno, el británico Surgeon. Más de lo mismo podríamos contar del set de una hora y poco del inglés, muy oscuro y siniestro. Le faltó tiempo para despegar.
Pasaban las seis de la madrugada y todo seguía petado. Del cierre se encargarían los residentes Nuke y César Almena, un cierre lleno de techno clásico. Un cierre que ellos nunca habrían imaginado, el cierre de la CODE 100; la fiesta deseada.