Tras un período personal complicado, El Guincho vuelve con un disco extraño, esquinado, mutante y fascinante, que casi no se puede bailar ni tararear, pero que resulta adictivo al cuarto o quinto play. HiperAsia, lleno de filtros, ritmos rotos y cambios constantes, debe su nombre a un enorme supermercado asiático a las afueras de Madrid cuya extraña acumulación de objetos ha sido una de los principales inspiraciones de esta nueva etapa. ¿Future beats, dicen? ¿trap? ¿quizás pop vanguardista? Nada es normal en HiperAsia, empezando por su formato en forma de pulsera. Pablo Díaz-Reixa responde a varias dudas a la vez que deja abiertas algunas incógnitas nuevas.

 

¿Qué hay en la pulsera y en HiperAsia?

Una sub escena. En cualquier movimiento hay siempre una cabeza visible, un tótem, y no es necesariamente lo más interesante. En este caso el disco es el tótem. En HiperAsia encontrarás el resto de la tribu, música de otros alias, vídeos, texto, una experiencia 3D diseñada por Wellness, la aventura de Manson que ilustra los 13 temas del disco, etc.

 

 

¿Estás aburrido de los esquemas y los formatos de siempre?

Lo hago porque me gusta. No quiero venderte un CD. Desde el día uno del proyecto, cuando publicábamos todo a través del blog y youtube, la gente apreciaba que le ofreciéramos una realidad más rica, menos estática que una colección cerrada de canciones. Al firmar por XL tuve que adaptarme a su forma más lenta y calculada de hacer, a cambio de dinero y comodidades para grabar. Generó una relación muy conflictiva. Mientras para mí todo se volvía cada vez más lucrativo, el sello no podía rentabilizarlo al mismo nivel. Tuvieron que limpiar los samples, acotar todos los pasos, venderte una versión desnaturalizada del proyecto, en esencia pirata.  Ahora puedo volver a hacerlo a mi manera. El disco ya lo escuchas fácil online. Si vas a pagar por algo, que sea por los secretos, por las cuevas, por llegar al fondo de la movida.

 

¿Es cierto que te inspiraste en Björk?

Me inspiraron los meses trabajando con ella en Biophilia, las conversaciones, el nivel que te pone, la insatisfacción, cómo maneja la escala de los proyectos, etc. Me identifico mucho con ella y aprendí a lo bestia. También de Damian (Taylor), su ingeniero.

 

“Pop Negro es mi disco más popular y es curioso porque el pop me es ajeno y extraño. Si una cosa se me da bien en la música son las matemáticas y joder con el grid”

 

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En el apartado sonoro el disco también parece responder a esa idea del aburrimiento que mencionábamos antes: constantes cambios de ritmo, de tono, de instrumentaciones, filtros, efectos, mil cosas entrando y saliendo todo el tiempo… ¿Era esa la idea?

Algo así. Venía de hacer un disco en el que me obligué a utilizar estructuras clásicas, de primera escucha. [“Pop Negro”] Es mi disco más popular y es curioso porque el pop me es ajeno y extraño. Si una cosa se me da bien en la música son las matemáticas y joder con el grid [nota: la cuadrícula donde se ven los compases de forma gráfica en un secuenciador]. Me molaba el contraste entre poner algo muy sencillo en Mono, como una voz y una 808, o una Tempest (nota: nombre de una caja de ritmos), y utilizar luego el estéreo para renovar la escucha permanentemente.

 

“En Madrid me reencontré con el estudio, con mi producción, con las cosas que me definen. Hay mucho humor en las canciones, para el que lo quiera encontrar. Cada vez que hay una frase de amargue, entra otra voz como un frontal para que espabiles”

 

“Cenando solo en un compartimento, un plato grasiento”. Así empiezas el disco. Es un poco desalentador; y de hecho hay bastante melancolía y cansancio en HiperAsia. ¿En qué momento vital te encontrabas al hacerlo?

En uno muy bueno. Venía de unos años difíciles, cuidando a mi madre de su enfermedad hasta el último día. En Madrid me reencontré con el estudio, con mi producción, con las cosas que me definen. Hay mucho humor en las canciones, para el que lo quiera encontrar. Cada vez que hay una frase de amargue, entra otra voz como un frontal para que espabiles.

 

 

En “Parte Virtual” dices: “son muy pocos los que no me fallan”. ¿Hablas de amigos personales o de cómplices musicales?

Habla de uno mismo. Esta canción la explica genial Tomás Peña en su película para el disco. La parte que menos te gusta de la gente está en ti mismo.

 

Empezaste con la vitalidad tropical de “Alegranza” y has ido evolucionando hacia un lugar mucho más personal y más oscuro; pareces querer ir a la contra un poco adrede. Y lo digo sin acritud alguna, más bien todo lo contrario.

Sí, es adrede. Repetirme sería ridículo. Sé que hay gente decepcionada porque no hice un Bombay 2 o un Pop Negro 2. Del mismo modo que perdí filias después de Alegranza. Es natural y bueno perder público con cada obra, renovar los conflictos y ganar nuevos adeptos que estaban incluso confrontados contigo antes. También hay mucha gente que respeta y espera mis bandazos. La manera de devolverles ese aprecio es grabar el material más fresco y sincero que pueda.

 

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En esa evolución ahora veo “Pop Negro” como el eslabón lógico entre Alegranza e HiperAsia. Justo en el punto medio. ¿Te lo parece a ti también?

Para mí Alegranza e HiperAsia tienen más puntos en común. Son discos un poco salvajes y vivos. La clave de todos modos fue grabar Trances, la primera vez que puse filtros en el bus estéreo. Suena como algo muy técnico pero, básicamente, lo que me permitió en realidad fue el perder el miedo a malear el acabado final y a jugar con los sentimientos de la canción.

 

HiperAsia nos habla también de un mundo hiper-conectado, la estética del neón, un poco de usar y tirar, el vacío, un lugar poco sofisticado (aunque la música pueda ser todo lo contrario). ¿Es así como ves tu alrededor ahora mismo?

El disco sujeta esa realidad y la intenta prestigiar con toda la ingenuidad posible. Hay ahí una mofa de lo sofisticado. Mi frase favorita del disco está en “Abdi”: “con la mente en blanco PERO despierto”.

 

“En el disco usé Melodyne. Cada software tiene su textura, su expresividad, filtra tus ideas con sensaciones muy concretas. Estamos en 2016, deberíamos entender ya que se trata de una decisión estética”

 

¿Qué te da el autotune? ¿Es una manera de camuflarte, de transformar tu voz y lo que dices?

En el disco usé Melodyne. Cada software tiene su textura, su expresividad, filtra tus ideas con sensaciones muy concretas. Estamos en 2016, deberíamos entender ya que se trata de una decisión estética. En 2010 también usaba herramientas de corrección de pitch. Lo que cambia es cómo modificas los parámetros del programa, según los sentimientos que buscas, lo que quieres referenciar, etc.

 

Se nota una influencia del trap y el nuevo hip hop alejado de los esquemas clásicos, más joven, hecho en internet con cuatro programas. ¿Estás al día de lo que se hace en España en esa escena? Dellafuente, Cecilio G, PXXR GVNG, Pedro Ladroga, etc.

Citas a cuatro con bastantes matices entre sí. Me gustan mucho todos ellos. Han espabilado a la gente, se comprende por fin a mayor escala otra manera de hacer y decir las cosas. Pedro Ladroga me encanta. Dentro de mi admiración hacia todos, el punto de encuentro es casual, yo no soy un rapero ni de lejos.

 

Háblanos de la colaboración con La Mala ¿Os conocíais ya? ¿Os entendisteis rápido?

Hacía tiempo que quería hacer algo con ella. Me flipa María. Cuando entra en un beat deja su marca siempre. “Cómix” era en realidad un ritmo que había hecho para ella. Hubo una época en la que me obsesioné con una situación que se da a veces en los freestyles de grime. Cuando un MC comienza su turno con una rima poco convencional, para epatar, y de repente no sabe cómo salir de ahí, se enmaraña y comienza a buscar palabras inesperadas para mantener el flow. De ese problema nace un universo semántico muy raro y especial. Se me ocurrió intentar lo mismo con las terminaciones “is/ix”, meterme en la mierda desde el principio y obligarme a permanecer ahí hasta la última palabra. Luego llega María cerrando el círculo con su propia canción dentro de la canción. De forma casual reforzó la esencia de lo que buscaba, del radio freestyle. Dos personas rimando libre sobre un ritmo, con sus propias reglas y estructura.

 

 

Has grabado el disco en Madrid. ¿De qué forma ha influido hacerlo allí y no en otro lugar?

En Madrid pude llevar un estilo de vida más radical, sin dormir apenas. Me llevó a un estado mental esencial para escribir esas canciones.

 

A nivel de producción se notan muchos cambios y ganas de probar cosas nuevas. ¿Me equivoco? ¿Cómo lo has trabajado?

Lo trabajé mano a mano con Brian Hernández. Por las mañanas hacíamos varias horas de escuchas, música que se enfrentara a nuestra forma de pensar. Trabajábamos un poco en algunos ritmos e íbamos a comer. Luego por la tarde empezábamos un beat nuevo y cuando él se iba yo me quedaba hasta las 3 o 4 de la mañana grabando y probando textos. Así cada día, desde febrero de 2015 hasta junio de 2016.

 

¿Algún artista o disco que te haya inspirado especialmente (aparte de Björk)? Yo lo veo muy cercano a lo que hacen artistas de Night Slugs como Jam City o Nguzunguzu…

Night Slugs siempre me ha flipado. Tienen un catálogo impecable. Los que citas, Kingdom, Girl Unit, L-Vis, todos los Club Constructions, Egyptrixxx me vuelve loco, etc.

 

Siempre te ha interesado mucho la música latina actual ¿no? ¿qué te ha llamado la atención últimamente? Es curioso que aquí solo llegue lo más comercial y no nos enteremos mucho de lo que se hace a nivel más independiente…

Uf! Es que están muy atentos en Latinoamérica. Por decirte solo algunos: Paul Marmota, Zutzut, toda la órbita de Naafi, los Taínos… pero es que hay muchísimos.

 

¿Por qué crees que el reggaetón y sus derivados tienen tan mala aceptación entre el público español? ¿Cómo romper con el prejuicio?

¿Te parece que tiene poca aceptación? Igual en el nicho de la música independiente, más conservador y miedoso. El reggaetón es profundamente popular en España, domina las listas, está en los repertorios de los ídolos de los chavales, en artistas más consagrados, en las discotecas. Está en todas partes.