Después de una dura época en la que dudaba de sí mismo y hasta admite que llegó a arrojar la toalla, Gerard Alegre Dòria, líder de El Último Vecino, lanzó el pasado viernes a través de CANADA su segundo disco, Voces. No hay cambios significativos. Ni falta que hace. Los que le critiquen porque se parece a The Drums seguirán haciéndolo y los que disfruten de ese rollo tan synth-pop 80s que lleva, disfrutarán como enanos. Nacido en Valencia, Gerard coge lo mejor de la Movida Madrileña y sus influencias (proto)ruteras  para entregar una música que se digiere con una facilidad pasmosa. En estas dos últimas semanas no ha habido día en que no haya escuchado por lo menos una vez el LP, así que poder ir a las oficinas de su sello y hablar un buen rato con él apetecía muchísimo.

Me leí ese triste post que colgaste en Facebook hace unos meses y que ya está borrado. La verdad es que me angustié mucho, como fan y porque por supuesto no quiero ver a nadie así. ¿Qué ha pasado en poco tiempo para que hayas recuperado el ánimo?

Para mí no ha sido poco tiempo, se me ha hecho largo. Lo escribí sin pensar, no buscaba apoyo. Llevaba días en ese estado, encerrado en casa. Lo sabían mis padres y pareja, pero necesitaba soltarlo. Pero una vez lo hice me alivié. Estuve casi medio año muy jodido. Si pasó poco tiempo es porque cuando lo puse ya estaba al final de esta crisis. Estaba muy, muy jodido.

 

En un vídeo de la web Está Pasando veo imágenes de La Historia Interminable. ¿Es una pista de cómo será el videoclip?

No va a haber videoclip hasta de aquí un tiempo. Eso es algo casero que hice. La he visto como 300 veces en mi vida. La depresión y cura que pasé encajaba con la canción y La Historia Interminable. Una auto superación. Aparte estéticamente cuadra. Me encantan las pelis de esa época. Disfrutaba mucho viendo los decorados de Dentro Del Laberinto y me gustaría mucho hacer un videoclip de ese rollo. Se nota que son falsos pero se gastaron un montón de dinero en hacerlos.

No tengo la nota de prensa y no hay demasiada información sobre el proceso de grabación así que tengo que preguntarte por él. Hay algo que noto que en España la promoción suele ser mucho menos intensa que con los grupos anglosajones que antes del disco sacan tres o cuatro adelantos, remixes, videoclips, el disco a veces se filtra semanas o meses antes… entonces, la espera desde que terminas el disco hasta que sale a la venta, más o menos como pasaba antes de internet, ¿se hace más dura? ¿Estás nervioso por la reacción de la gente?

Después de superar la depresión lo quise hacer con prisas porque tengo un problema que es que odio hacerme mayor. Además el sello estaba de acuerdo porque sino cerrarían los carteles de los festivales. Como ha habido poco tiempo tampoco hemos podido preparar bien la promoción. Estoy nervioso que te cagas. Hay dos razones y son opuestas. Voy a extremos, puede parecer pedante pero creo que lo que he hecho está muy bien. Por un lado estoy pensando: ‘que llegue el viernes y la peña flipe’ y por el otro lado tengo miedo de que sientan indiferencia. Que les encante o lo odien.

 

Lo que sí es evidente, ya lo era de hecho con ese EP bisagra, es que el sonido El Último Vecino está muy consolidado, lo que para mí es estupendo, ¿pero te da miedo que hay quien diga que os encasilláis?

No me preocupa. De hecho me molaría que lo pensaran. De los grupos que me gustan agradezco un cambio grande a partir del cuarto o quinto disco. Me gusta escuchar los primeros álbumes de un grupo y pensar que suenan igual aunque evolucionen con el tiempo. Como cuando Manolo García saca un disco y dicen que es lo mismo. ¡A mí me mola, es él! El debut lo planteé para que todas las canciones se parecieran entre sí, así que si éste se parece, perfecto.

¿Te cansa que te comparen con The Drums? ¿Es peor eso que lo hagan con referentes de los 80s?

A ver, tienen razón. Yo no soy un ermitaño, escucho música y cuando la hago me salen los referentes. Por Facebook me han llegado a insultar y casi amenazar de muerte diciendo que los Drums no se merecen esto o “no vuelvas a México que te rajamos”. Pero es muy bonito que pase esto y a la vez haya un tío que te diga que le estoy cambiando la vida con mi música. Que te comparen con los grupos de los 80 tengo que reconocer que llega un punto en que cansa. Pero yo me lo he buscado. Con el primer disco era una referencia brutal al synth-pop de los 80. De hecho el primer público seguidor que tuvimos era gente de cuarenta y pico de Valencia. La primera vez que llenamos una sala fue ahí, gente de lo anterior al bakalao. Este nuevo disco no es tan ochentas, es más pop. Hubo un comentario que me rayó sobre el single que decía: “Ya está, confirmado, El Último Vecino son una imitación de The Drums pero en feos”. Y, coño, vale que antes los escuchaba, pero ahora ya hace tiempo que no. Escucho a Phil Collins, estoy más calmado. Pensaba que estaba haciendo un pop menos concreto y más universal.

 

¿Con quién te gustaría que te comparasen?

Con Sting, pero porque me gusta su estilo. O Queen, pero no porque se parezca la música, sino por el espíritu y las ganas que le ponen. Me da la sensación que son gente muy apasionada con lo que hacen. Pero los que me comparen con ellos serán los que me conozcan más personalmente, porque a nivel estético o sonoro no tiene sentido.

 

La gente se fija mucho en tus bailes como algo muy característico de la banda. No me refiero que te fijes en ellos, ¿pero quiénes son tus frontmans bailarines favoritos?

Siempre me ha gustado mucho el rollo del mártir encima del escenario. De pequeño me flipaba Freddy Mercury, me llegué a presentar a ‘Menudas Estrellas’ como él. Era una obsesión. Me ponía los VHS con los videoclips. Ya en la adolescencia me empezó a gustar más el estilo de Ian Curtis. Pensaba: “joder, ¡se va a matar sobre el escenario!”. También Morrissey por su androginia. Es un tío, evidententemente, pero a veces canta y se mueve como una mujer. Es encantador.

 

La colección de camisetas y sudaderas molaba mucho. ¿Quién las diseñó? ¿Tienes intención de que El Último Vecino también se asocie a la moda? No es como los 90 en los que los looks estaban descuidados, pero siempre es bueno ver un poco de buen gusto al vestir…

En Barcelona llevábamos un tiempo en el que muchos grupos que se olvidaban de la moda. No es que haya intentado a coger de la mano moda y música, simplemente me ha salido a mí. La idea de hacer la colección salió de mí. Al tener un grupo que toca en vivo estás influyendo y dejándote influir por el mundo de la imagen y la moda. No quiero que sea la típica camiseta que ponga “El Último Vecino”. Quiero crear un estilo estético que incluso pueda no haber el nombre del grupo en la prenda. Con Borja de Extraperlo queríamos crear la marca EÚV, que incluso pudiera haber gente que le gustara esa ropa y se la comprara sin saber quiénes somos.

 

¿Cómo fue todo el rollo de colaborar con el estreno de Tentaciones? La Mode era una elección bastante coherente, ¿fue vuestra primera idea o hubo otras?

Fue un encargo aunque luego me lo pasé muy bien. Me pidieron concretamente esta y yo encantado aunque no les conocía. Es muy recurrente, pero me gustaría versionar toda la discografía de El Último de la Fila. O algo de Ana Belén de cuando tocaba en la Monumental de Barcelona. Me mola esa época porque eran unos de los primeros conciertos a los que fui con mi padre subido a caballito. Lo recuerdo bonito. Siempre he sido muy comercial. En la infancia escuchaba cosas que las conocía todo el mundo. No empecé a investigar hasta que arrancó El Último Vecino y, sobre todo, a raíz de sacar el primer disco y que la gente empezase a comparar. Golpes Bajos no los conocí hasta después de hacer el álbum. Antes de eso conocía Extremoduro, New Order y poco más.

 

Llevábamos un tiempo en el que molaba que saliesen grupos como el tuyo porque algunos de vuestros referentes estaban en horas bajas. Hablo, en concreto, de New Order. Pero el último disco me flipa y no daba un duro por él. ¿Cómo te explicas que algunos de estos grupos de toda la vida que llevan décadas hayan recuperado la forma u otros no la hayan perdido nunca como Pet Shop Boys?

Si son relevantes ahora quizá es porque durante 20 años no lo han sido. Estuvieron muy de moda en su época, pasaron los 90 y los 2000s en los que se llevaba otra cosa, pero como todo vuelve, pueden sacar un disco que tenga repercusión. Y si son relevantes es que cuentan con una baza muy grande: ¡son ellos! Se lo han ganado merecidamente.

 

De momento tenéis la agenda bastante despejada, sólo dos conciertos en marzo, un festival. ¿Cuáles son vuestros planes para los próximos meses?

En eso tengo que reconocer que estoy un poco preocupado. Hay cosas por confirmar, pero menos de las que me gustarían. Pero ha sido mi culpa. Si no hubiese pasado por esa crisis creativa y hubiésemos sacado el disco en noviembre estaríamos en más sitios.

 

¿Ves ya este 2016 mejor que el año pasado ahora que has terminado el disco, a la gente le ha gustado el adelanto y lo lanzas el viernes?

Veo con muchas ganas a partir de septiembre porque pondría la mano en el fuego que volveremos a México y Sudamérica. Intentaremos también tocar en Estados Unidos, porque cuando fuimos al SXSW de Austin teníamos un concierto en Nueva York que estaba bastante bien pero no pudimos hacer por visados. Seguramente no hubiese pasado nada, pero si pasa son cinco años sin poder entrar. ¿Qué se piensan que les vamos a robar el dinero? Si volví con la cartera vacía.

 

El Último Vecino actuarán el 17 de marzo y en Ocho Y Medio (Madrid) y un día después dentro del aniversario de CANADA junto a Extraperlo. También están anunciados para la jornada inaugural gratuita del Primavera Sound 2016.