La primera vez que un servidor vivió Electrosplash fue hace diez años. El tiempo vuela y muchas cosas han cambiado, pero el espíritu de este festival sigue siendo el mismo: fin de semana en la playa con un cartelazo sin “gigantes” de la escena, pero lleno de calidad y vibraciones positivas.

Después de tanto tiempo sin visitar la costa del Azahar, el viaje fue más que grato dadas las comodidades que dispuso la organización para los asistentes y, de paso, ayudando a la economía local con todo tipo de acciones, como el mercadillo, las actividades en la playa, etc. Desde un punto de vista personal, la vara de medir de un festival tiene mucho que ver con la relación calidad/precio del mismo. Así que con todo lo que nos ofrecía nuestro “viejo amigo”, todos los caminos este verano nos apuntaron a Vinarós.

Viernes

Uno de los que nos dejó mejores sensaciones fue Kresy. El asturiano se marcó una genial sesión, acompañado de su inseparable rotary, muy acorde con el ambiente, antes de uno de los platos fuertes del día: Hunee. Es difícil asimilar que detrás de su inocente y sonriente cara oriental, que no para de contonearse de un lado a otro, se encuentra una mala bestia en esto del house, selección exquisita, un discurso musical que jugueteaba entre sonidos con toques disco, exóticos y acidorros. En resumen, de los mejores, si no el mejor. A continuación el turno de Tama Sumo, en mi opinión, una sesión floja que no llegaba a desagradar, pero a la cual le faltaba frescura, sobre todo después de los sets anteriores.

Aunque quien más necesitó de esa frescura fue el dúo alemán Âme, que parecen estar entrando en el círculo de los “endiosados”, es decir, artistas que cobran mucho más de lo que aportan en sus actuaciones. Es cierto que sus producciones son auténticos hitos de la pista de baile, y que su sello es top dentro del círculo underground, pero cada vez que les vemos aburren más: estuvieron planos y les faltó la chispa de la que suelen/solían hacer gala. Igual, para algunos, Vinaroz no es Ibiza…

 

Sábado

Cuando ya caía el sol, salimos de nuestras guaridas para volver a la carga con Benedikt Frey, sin duda “el tapado”, que nos puso en órbita rápidamente, yendo de menos a más con sutileza, como queriendo atraparnos, cual pescador local, en sus redes. Con la misma maestría con la que ellos manejan el carrete y el sedal, este se desenvolvía con los vinilos y los platos. Un auténtico espectáculo.

Nos movimos de escenario para ver a WAS, muy potentes teniendo en cuenta que mezclar indie/rock con electrónica es un tarea complicada hoy en día, con el riesgo que se corre de caer en la mediocridad y ser uno más del montón. Pero no es el caso de este grupo, que consiguió partirlo en el escenario Negrita, con la presentación de su último disco, Gau Ama.

was

Por desgracia, llegamos bastante tarde a Fort Romeau. Con tantos solapes entre lo más potente del cartel, no se podía hacer mucho. Nada más llegar sonaba el Mutte de Konstantin Sibold, claro candidato a temazo de primavera/verano y, después, caería la laureada remezcla de Kink del temazo del Sr. Sven Väth, Accident Paradise. Todo un lujo para los oyentes.

Inconmensurable, portentoso, excitante… son muchos los adjetivos que se me vienen a la cabeza para describir el set que nos regaló Fred P aka Black Jazz Consortium, siempre fiel al legado del House de NYC. Nos hizo bailar como locos hasta el último show de la noche, un Radio Slave que sin pena ni gloria lanzó un techno un tanto frío y seco para cerrar esta carpa, digna de las mejores raves de antaño.

fredp

Domingo

El domingo nuestro cuerpo cobarde poco más pudo hacer, pero nos envalentonamos para vivir los últimos coletazos del festival. En el escenario principal abría Joel, el ganador del concurso DJ Contest de ElectroSplash, que se marcó un set de apertura bailongo y bien seleccionado, cumpliendo con las expectativas.

Tras esto, vimos a un Bearoid que supo conquistar al público y cuya actuación sirvió de antesala al ¿set? de Meneo, cuya actuación dejó al respetable atónito y que provocó la espantada de buena parte del público tras su finalización. Aunque enérgico y bailable, no creo que podamos dar una valoración positiva del ¿espectáculo? que dio Rigo Pex, sobre todo porque reventó el ambiente anterior y posterior a su paso por el escenario, dejando en pelota picada sendos directos, primero de Skygaze y luego de BLD. Una pena, porque ambos ofrecieron un auténtico espectáculo sonoro ante los pocos que quisieron disfrutar de sus actuaciones.

helena

Lo que sí nos dejó gran sabor de boca fueron las sesiones de Danny Daze y Helena Hauff, quién cerró el escenario principal de ElectroSplash como solo ella sabe: dando una lección selectora y demostrando por qué es una de las artistas más demandadas de la escena techno.