La historia comienza en 1998 con la creación de un artilugio llamado Sidstation, básicamente un emulador hardware del chip de sonido del Commodore 64. Luego vino su primera caja de ritmos, Machine Drum, un soplo de aire en el entonces aburrido panorama hardware y un instrumento que ayudo a perfilar el sonido de un género como fue el Minimal Techno de principios de siglo. Su compañero inmediato fue un sinte monofónico disponible en teclado y módulo que incluía un secuenciador excelente en su interior: el Monomachine.

Del modelo Machine Drum se realizaron sucesivas ampliaciones, con posibilidades de sampling en la versión UW de 2005 que continuó en producción hasta 2010.

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Pero la verdadera revolución viene de la mano su ‘serie negra’, que comienza con el sampler y secuenciador Octatrack y termina en el aún por estrenar Digitakt. Con los modelos Analog Keys, Four, Rytm y Heat entre medias. Es en esta serie en la que quiero centrar mi artículo por lo sorprendente que ha sido para mí su descubrimiento.

En lo personal he estado mucho años trabajando con las mismas herramientas, básicamente equipo vintage y me he mantenido al margen de las novedades. De un tiempo a esta parte he decidido cambiar por completo mi paleta sonora y deshacerme del viejo material para conseguir herramientas nuevas que me inspiren, dejando el romanticismo de lado. Por eso investigo y descubro cosas apasionantes cada momento. En el caso de Elektron el flechazo se produjo en la visita a su fábrica en Göteborg de la mano de un buen amigo, durante una mañana pude ver y experimentar de cerca el potencial de sus aparatos y decidir inmediatamente que los necesitaba en mi setup.

Viniendo de donde vengo, es decir, de la era pre ordenador en el estudio, la idea de volver a trabajar lejos de la gran pantalla no me asusta en exceso, y este es el primer handicap que uno se encuentra cuando ataca estas máquinas. Displays muy pequeños, no muy legibles, multitud de menús y funciones ocultas en páginas, relativamente pocos botones y aspecto blindado. Esto en el lado malo, en el bueno una calidad de sonido excelente, unas funciones de edición y ruteo de la máxima potencia, efectos de calidad, mucha memoria, multi conexión: usb /midi /cv, portabilidad y en los modelos más recientes total interacción con el software a través de Overbridge.

Voy a dar un pequeño repaso por esta colección, comenzando con el aparato más veterano, el Octatrack, un instrumento en sí mismo, capaz de trabajar con audio y midi a un gran nivel, con funciones de sampling y edición en profundidad, dos multiefectos internos muy potentes, gran almacenamiento vía tarjeta y un secuenciador excelente tanto para estudio como para directo.

Sus capacidades de proceso de audio son excelentes y exclusivas, su versatilidad a la hora de asignar parámetros para ejecución en directo, sus capacidades de ruteo de audio y midi interno y externo le convierten en el perfecto sustituto del ordenador en el escenario. Es una máquina que no se maneja en una sentada, que requiere trabajo e investigación hasta que se hace uno con todas sus funcionalidades y que a diferencia del resto de sus compañeras no soporta el software de control desde el ordenador Overbridge. Aun así el mero hecho de pasar tus archivos de audio por ella te dará satisfacciones inmediatas. En pura teoría y con mucho trabajo bastaría un Octatrack para crear un tema completo en todos sus estadios.

El siguiente aparato es el Analog Keys / Four, ya sea con o sin teclado se trata al 90% del mismo aparato. Un sintetizador analógico de 4 voces, con efectos y secuenciador de cuatro pistas internas además de dos externas vía cv / gate. En cuanto al sintetizador, se trata de un corazón 100% analógico que incluye dos osciladores con multitud de formas de onda, dos sub osciladores y un generador digital de ruido. Tres envolventes ADSR, dos LFO, tres efectos editables: Chorus, Delay y Reverb y dos canales de control de sintetizadores externos además de dos entradas de audio y en el caso del Keys cuatro salidas de audio individuales y un joystick de control.

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Si sumamos su vasta capacidad de almacenamiento (más de 4000 presets), la versatilidad de su secuenciador y las inmensas posibilidades de ruteo interno (al nivel de un sistema modular), nos encontramos con uno de los sintes más potentes que hay ahora mismo en el mercado. Su integración total en el entorno DAW, en el que se abre como un plug in directamente, con su propio generador de audio dentro del sistema, su editor software que elimina todas la barreras de usabilidad, su tamaño y potencia sonora le colocan a la cabeza de la competición.

Poco después sale al mercado su nueva caja de ritmos, Analog Rytm, a diferencia de la Machinedrum y como su propio nombre indica se trata de un generador de percusión analógico, con diferentes motores de síntesis para cada tipo de instrumento, efectos internos,capacidad de importación e integración de samples, un sistema de control bastante más intuitivo que el de sus predecesores y fundamentalmente una potencia de sonido fuera de lo común. Su integración con Overbridge facilita muchísimo su uso y la única pega que se le podría poner es el obsoleto sistema de importación de samples vía midi que se podía haber implementado como el sistema que tiene Octatrack de ‘drag & drop’. Por lo demás si quieres que tus percusiones en directo suenen por encima del resto, esta es tu máquina.

Hasta aquí lo relativo a máquinas de creación disponibles, pero no puedo dejar este artículo sin hablar de su última incorporación y lo que esta por venir.

Analog Heat es lo último que han sacado al mercado, una unidad analógica de filtro y distorsión que en un principio uno no sabe muy bien cómo integrar en su setup, pero que una vez que se prueba en profundidad se convierte en imprescindible para añadir color y carácter a cualquier cosa, master incluído. Por el precio asusta bastante pero visto en funcionamiento se convierte en un aditivo excelente para que tus producciones suenen de otra manera.

Por último, lo nuevo, en abril sale al mercado Digitakt, caja de ritmos, sampler y secuenciador midi todo en uno, a un precio sensiblemente inferior al de sus antecesores y que promete encontrar su lugar en los directos de muchos. Estoy a la espera de tocar uno en persona para decidir si suplanta o no a Octatrack como herramienta de directo.

Resumiento, una colección de máquinas que no son baratas ni fáciles de manejar, pero que con el esfuerzo necesario, económico y mental pueden convertirse en tu exclusiva herramienta de estudio y directo sin necesidad de más.

Si no quieres sufrir la curva de aprendizaje en The Bass Valley puedes aprender de la mano de uno de los profesores más  especializados: Roberto Gemelín alias Groof.

Disponibilidad, videos, precios y todo tipo de info adicional aquí.

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