Ellen Allien es la artista que mejor ha sintetizado el espíritu libertario de su ciudad. Lo hizo con su clásico Berlinette (2003), lo ha hecho con su estilo tras los platos durante más de 20 años, con las más de 300 referencias de su sello, y ahora lo hace con Nost, un disco que dice que “es como caminar de noche por las calles de Berlín”. Hablamos con ella antes de sus próximos compromisos en España. El 22 de mayo, como es tradición, actuará en el Opening de Circoloco (DC10), el 8 de junio lo hará en el Mondo de Madrid, y el 15 de junio, durante la Off Week, celebrará su propia fiesta We Are Not Alone en La Terrazza de Barcelona.

 

¿Qué tal? ¿Dónde te pillo?

Muy bien, estoy en Berlín, tumbada en mi sofá.

 

Oh…

Acabo de venir de visitar un museo de instrumentos. Tienen una exposición sobre instrumentos electrónicos. Muy interesante, me ha encantado. Hay algunos que no había visto en mi vida. Ahora tengo que chequear cómo suenan.

 

¿Qué tal tu año? De momento parece mejor que 2016. Al menos no la están palmando tantas leyendas de la música.

¡Oooh, sí! El 2016 fue terrible. Prince y David Bowie el mismo año. Muy triste. Creo que se fueron demasiado pronto. Me hubiera gustado escuchar más música  y conocer más sobre sus vidas… Es muy triste.

 

¿Es cierto que de pequeña coleccionabas los libretos con las letras de las canciones de Bowie?

¡Sí, es cierto! Es uno de mis heroes personales, como Björk, Kate Bush o Laurie Anderson.

 

¿A quién más admiras?

A Jeff Mills, Derrick May, Kraftwerk, Sigur Rós, Dillon, Apparat, Serge Gainsbourg… Aunque he de reconocer que Björk es mi gran heroína.

 

Vamos a hablar de Nost, tu nuevo álbum. ¿A qué hace referencia el título? ¿Nostalgia…?

Sí, hace referencia a la nostalgia. Pinchar temas antiguos es un feeling muy intenso para mí, me transmite muchos recuerdos. Mezclarlos con la música del presente es un gran placer. La música tiene un gran poder, hace que las emociones se muevan a tu alrededor, y esa sensación me hace sentir viva.

¿Qué historia has querido sintetizar en “Nost”? 

Nost es simplemente la música que quería expresar en este momento. El disco lo he producido conjuntamente con Hannes Bilere en Berlín. Lo hemos hecho con instrumentos analógicos. Este disco es como caminar de noche por las calles de Berlín.

 

Todos los temas son muy pisteros.

Mi objetivo era crear música que disfrutase pinchando en los clubs. De hecho probé cada uno de los temas en mis sesiones antes de editar el álbum. Los que más pinché, fueron los que entraron en el disco. Cada tema tiene su propia historia. Por ejemplo, Erdmond, el tema que cierra el LP, va sobre la primera visita del hombre a la luna.

 

Hace años entrevisté a tu mentor, Dimitri Hegemann (fundador de Tresor), y me dijo que la tecnología ha cambiado el techno. ¿Opinas lo mismo?

No del todo. Particularmente, sigo utilizando instrumentos analógicos, la computadora sólo la uso para grabar. Tampoco tengo la necesidad de poseer nuevos instrumentos, de hecho sigo aprendido todavía sobre mis sintetizadores. Me encanta juguetear con ellos, para cada producción intento utilizar siempre un sinte o un instrumento diferente.

 

¿Cuáles son los que más has usado en Nost?

Hemos usado varios… Un Moog Modular 35, el Arp 2600, un Juno, un Prophet, la Roland 303… Siempre pienso que si no estuviera tan centrada en pinchar, me dedicaría a producir a otros artistas.

 

¿Cómo llevas lo de gestionar un sello como BPitch Control hoy en día? 

BPitch, sí… ¡332 referencias hasta el día de hoy! Parece increíble. Me siento muy afortunada de haber trabajado con tantos músicos y artistas, es y sigue siendo una gran experiencia. Tengo muchas historias, recuerdos y proyectos por realizar. Ipse, en Berlín, es nuestra base en verano. Es un nuevo club al aire libre, la localización es espectacular y el público muy colorido… ¡Nos encanta!

 

La escena ha cambiado mucho desde que fundaste BPitch en 1999 ¿Sigue siendo excitante gestionar un sello?

Por supuesto. BPitch es ya un sello con mucha historia. Y el sello durará lo que yo dure en este planeta. Hay otros loables que nacen, mueren, o experimentan largos parones… Pero eso no va conmigo.

 

¿Cuáles crees que son los discos más importantes de la historia del sello?

Oooh, hay un montón… Los discos de Joy Wellboy, Dillon, Telefon Tel Aviv, Timtim, Moderat, Sascha Funke, Aérea Negrot, Paul Kalkbrenner… Todos ellos son artistas fantásticos que me han influenciado, ya sea como productores, cantantes o interpretes en directo.

 

Siempre has representado el lado más amigable y puro del DJ. Transmites más que música con tu presencia en la cabina. ¿Crees que eso es un valor?

Sí, creo que sí. Un momento mágico en este trabajo es cuando consigues conectar con tu audiencia. Es por eso que soy DJ. Para crear momentos freaks y mágicos, y compartirlos con la gente. Para mí es lo más importante, y siento que es uno de mis deberes como artista: generar algo que la gente recuerde.

¿No te parece que ahora hay sobreexposición de los DJs en Internet y las redes sociales?

Bueno, en el pasado sucedía lo mismo con las revistas. Ahora puedes gestionar tu propia campaña de promoción en las redes sociales o compartir tu vida y tus ideas en ellas, que es lo que yo hago. Yo utilizo las redes sociales para mostrar mi estilo de vida. Pero ha de quedar claro que yo soy una DJ, no una modelo…

 

Tengo que preguntarte de nuevo por Dimitri Hegemann, porque ha sido un personaje clave en la escena de Berlín. ¿Cómo le conociste y te dio la oportunidad de pinchar en Tresor?

Le conocí en el Bar de Tresor, donde trabajaba de camarera. Y fue allí donde comencé a pinchar. Actualmente he vuelvo a pinchar mucho en el club, y me encanta. Pincharé todavía más allí después de verano. Tresor es muy auténtico y actualmente tiene los mejores line up en Berlín. Dimitri siempre ha sido un visionario y su equipo es genial. Si vas a Berlín, has de ir a Tresor. El lugar es espectacular.

 

Comenzaste en el antiguo Tresor, pero UFO fue otro club mítico de la época. ¿Te molaba?

Bueno, UFO fue el primer club que no me gustó demasiado, lo tenía justo al lado de mi casa. Me gustaba más Globus/Tresor. Pinchaba allí cada sábado con DJ Tanith. ¡Hace poco volvimos a pinchar juntos! Toda la noche, una hora y media cada uno.

 

Comenzaste a pinchar a principios de los 90s. Pero ¿qué pasó antes?

Antes de introducirme en la música electrónica tocaba con mis amigos. Lo hacía para divertirme, sin ninguna pretensión. También estuve algunos años trabajando en una tienda de discos e hice un programa de radio que se llamaba Braincandy.

 

Ya sabemos de sobra lo que paso cuando cayó el muro de Berlín: el inicio de la cultura techno, las fiestas en squads, la explosión artística en la ciudad… ¿Crees que ahora la electrónica necesita un movimiento político o social para experimentar una nueva revolución? El otro día un DJ inglés me decía que el Brexit podría ser un revulsivo para el techno en UK.

Creo que lo que necesitamos, sobre todo, son nuevos instrumentos para crear nuevos sonidos. No necesitamos movimientos políticos para hacer avanzar la música, porque ya vivimos en una espiral continúa de cambios en la vida. Si observas las noticias del día a día son una auténtica locura. Los clubs deben ser lugares para huir del capitalismo y generar nuevas ideas, lugares en los que cada uno pueda encontrar su espacio. Básicamente esa es mi concepción de lo que considero que debe ser el underground.

 

En los últimos tiempos han aparecido algunos artículos sobre las diferentes ‘enfermedades’ de los DJs: ansiedad, soledad, desórdenes alimenticios y de sueño, adicción a las drogas y el alcohol… Tú llevas más de 20 años en este oficio. ¿Has experimentado algo de este tipo en tu carrera?

Yo he tomado buenas y malas drogas. Me he bebido muchos shots y he dormido lo justo, o no he dormido… Y me siento bien. Me pongo enferma un par de veces al año, pero ya está. ¿Por qué? Quizá es porque me encanta lo que hago, es mi pasión. La música es mi vida y mi droga. No estoy muy metida en el tema de las drogas, la música y la gente a mi alrededor ya me elevan lo suficiente. Las drogas me marean.

 

Siempre has representado muy bien el espíritu de Berlín. Y la propia ciudad ha influenciado mucho tu trabajo. ¿Qué significa Berlín para ti?

Berlín es mi hogar. Es una ciudad que necesitaba buenas energías después de la Segunda Guerra Mundial… Y creo que ha encontrado su personalidad en el mundo. Mi madre nació durante la guerra… Mi familia y mis amigos viven aquí… Es mi hogar. Y es parte de mi personalidad, me hace sentir creativa, siempre estoy trabajando en algo aquí. A finales de mayo, desde hace algunos años, me mudo a Ibiza. Allí nunca hago música, me dedico a disfrutar del mar, me siento feliz y conectada con la naturaleza.

 

Vuelves a pinchar este año en el Opening de Circoloco. Sé que eres una gran amante de DC10, pero ¿qué impresión tienes de la escena de la isla?

Me encanta Ibiza. Mi hermana estuvo viviendo algunos años en Formentera y también he ido bastante allí. Mi agente italiano me consiguió una vez  una actuación en la isla, y no me gustó mucho. Pero la primera vez que fui a Circoloco me enamoré del lugar. La energía es diferente a la del resto de clubs, y el público es muy variado. Pincho allí por la gente, para compartir buena música y buenos momentos. ¡Me encanta DC10, es un club de verdad en Ibiza!

 

También eres una habitual en el Nitsa de Barcelona desde hace muchos años. 

Sí, llevo pinchando allí desde 2003. Ese suelo de madera y el techo alto es perfecto para mi sonido: techo hipnótico, acid, freak house… Es mi club favorito en Barcelona.

 

¿Te mola Barcelona?

Sí, me encanta la semana del Sónar, guardo muy buenos recuerdos, sobre todo del Sónar de Día, siempre ha sido el lugar perfecto para escuchar la música del futuro. También me gusta mucho Discos Paradiso, muy buena tienda, puedes encontrar discos antiguos y material nuevo. El año pasado hicimos una fiesta Vinylism allí. Son fiestas que hago en mis tiendas de discos favoritas de todo el mundo y en las que sólo pincho vinilos. Dentro de poco iré para allí. Este año volvemos a organizar una fiesta We Are Not Alone, el 15 de junio en La Terrazza.