Tengo más preguntas en la mano de las que voy a poder hacer.  Probablemente, tengo más preguntas en la mano de las que nunca he hecho. Genesis Breyer P-Orridge, líder de Throbbing Gristle (pioneros de la música industrial) y más tarde de Psychic TV (con quienes estará mañana en la madrileña Sala Arena junto a KVB), luce ahora una voz dulce y amigable que contrasta de manera exagerada con aquel tono robótico y luciferino que nos extasiaba en temas como “Discipline” (1981). Su música también ha ido mutando, tal y como lo ha hecho el mundo que nos rodea; ahora su estrategia es otra muy distinta a la que utilizaban en los años 80’: “Actualmente presentamos las cosas en un estilo muy amoroso, cálido, envolvente. Y lo hacemos a propósito porque esto es lo que hace falta en el mundo ahora mismo. Hay masas y masas de rabia y resentimiento y polarización y del ‘yo sé más que tú’, ‘mi Dios es mejor que tu Dios’, ‘mi tribu es mejor que tu tribu’ y todo va de conflicto. Y la manera de atacar el conflicto es con amor.

Genesis habla en primera persona del plural, critica de forma severa los peligros de aborregamiento y de pérdida de privacidad que conlleva internet y recuerda con emoción incontenible su impactante paso por el programa La Edad de Oro de TVE, en 1984, el cual les obligó a permanecer los días posteriores a la actuación en su hotel ante la amenaza de ser asesinados. “Fuimos a cambiarnos y a prepararnos para hacer el concierto y la entrevista, y fue cuando recibimos un mensaje: ‘No podéis continuar’. La Liga de Mujeres Católicas había puesto una querella en el Tribunal Supremo para prohibir que el programa se llegase a emitir. Y, de repente, había guardias armados y ametralladoras apuntando hacia nosotros. Y alguien nos decía al oído ‘id con cuidado que son de derechas, estos trabajaban con Franco’. Obviamente cerraron el programa después de que hicieramos aquello. De todas las cosas que hemos hecho, ese programa es una de mis favoritas”.

Una vez más, Genesis P-Orridge, yendo contra todo:

 

Lo primero que me gustaría saber es cuál fue tu primer contacto con el Arte. O el primer contacto con algo artístico que te impactara.

Hmmmm… ¿Con el arte?

Hmmm…. Fuimos a un colegio privado de Inglaterra porque teníamos una beca. No nos enseñaban arte pero había un departamento de Arte, lo cual no tenía ningún sentido. Así que me dejaban estar allí porque sabían que estaba haciendo cosas en casa. Me encerraba allí a la hora de comer y ahí fue donde aprendí sobre surrealismo y dadaísmo. Entonces se puede decir que lo primero que de verdad me afectó o influyó fue Max Ernst y sus collages. Empecé a copiar y a pintar como él, e hice lo mismo con Dalí. Cuando tenía más o menos 18 años empecé a hacer pintura conceptual. Un día nos fuimos a Londres haciendo auto-stop, había una exposición de Magritte en la Tate Modern y pillamos hachís. Pero estaba completamente fumado y me caí por las escaleras. Iba fumadísimo. Cuando abrí los ojos, pensé: “Wow, ¿no sería alucinante que uno de mis cuadros acabara aquí algún día?”. Y ahí están (risas). Así que sí, ese fue un momento bastante importante en mi vida.

¿Te imaginas cuál sería la reacción del público si Psychic TV hubiera nacido en 2015? Quiero decir, ¿crees que la gente estaría tan impactada como en los 80’? ¿Hemos evolucionado en este sentido o involucionado?

No, no funcionaría. Puede que sí, pero sería muy difícil sobre todo por internet. Ahora mismo, cuando alguien tiene una idea e inmediatamente se pone en la red pasa a ser accesible para todo el mundo, así que es mucho más difícil triunfar porque no tiene tiempo de madurar ni desarrollarse ni coger fuerza. Su recorrido termina de manera muy rápida. Toda la música está online, tanto si esa música tiene valor como si no, porque es gratis, lo cual está bien, pero no hay una manera de detectar algo bueno de manera fácil. La única forma de enterarte de algo nuevo que merezca la pena es, o bien involucrándote de lleno, o a través de la comercialización, a través de los sellos, que son los que te dicen si algo puede ser interesante. No existe término medio ahora mismo.

“Internet está aplacando toda forma de rebelión. Y, en mi opinión, todo esto está hecho a propósito. Y creo que la gente joven lo que tiene que hacer es desenchufarse

Los medios están cambiando también. Por ejemplo, con Throbbing Gristle en Inglaterra en 1975, no era sólo música completamente nueva, era algo más que no hacía nadie. Pero había sólo tres publicaciones que hablaran de música entonces y todo el mundo lo leía en el país. Así que si estabas ahí, todo el mundo te conocería, incluso aunque dijeran que eras raro pero maravilloso, la gente interesada en lo raro pero maravilloso iría a verte. Pero ahora no es una cuestión de países, es algo internacional. Y la gente se pierde. La gente ya ha visto y oído todo lo que hay porque todo está grabado y accesible en algún sitio. Es imposible pensar una manera de romper todo y producir un shock con algo realmente nuevo que rompa todo y que inspire a hacer versiones de eso o a propagarlo por el mundo. Algo que dé energía a la gente joven y les dé una rebelión en la que centrarse. Ahora no hay nada así. Aparte, que cualquier síntoma de rebelión es frenado. Por ejemplo en mi página de facebook teníamos una foto de una carnicería en Nepal, y suponemos que el software de reconocimiento facial y de pezones identificó la carne como si fuera un cuerpo desnudo. Y estuvimos fuera de facebook unos días por esto. Hay demasiado control en todo, es increíble. Todo es un desastre y es culpa de internet. La gente ya no compra ni vinilos ni cintas ni CD’s porque lo pueden robar de internet. A las nuevas bandas les cuesta mucho sobrevivir únicamente de la música porque no se gana dinero con ella entonces tienen que trabajar en otras cosas así que no pueden ir de tour por lo que sólo les ve un número determinado de personas…

De cualquier manera, internet está aplacando toda forma de rebelión. Y, en mi opinión, todo esto está hecho a propósito. Y creo que la gente joven lo que tiene que hacer es desenchufarse. Porque si no estuviera todo en internet, y fuera todo un boca a boca, entonces algo cambiaría.

A propósito de esto quería preguntarte… Porque justo leyendo una entrevista en The Guardian de 2013 decías algo como “haber salido en Top Of The Pops lo hubiera arruinado todo” y con la llegada de internet, la línea entre el underground y el mainstream es mucho más final. Entonces, ¿nos estamos aborregando y ya no queda música visceral o contracultural?

No es que la gente esté adoctrinada ni que sea estúpida, simplemente no están criticando los puntos flojos del sistema. Había tanta emoción y tanta excitación por este mundo nuevo en el que todo el mundo conocía a todo el mundo gracias a internet… Pero nosotros siempre lo vimos peligroso. Nosotros nos posicionamos en contra internet incluso cuando sólo existía el email. Escribimos un ensayo hablando de lo peligroso que era para la cultura. Y poníamos un ejemplo, si tú estás en una habitación cerrada y oscura que está llena de gente; algunos son asesinos en serie, otros son extremistas políticos, otros pederastas… y a ti te tapan los ojos, te ponen en la puerta de la sala y te dicen “¿quieres entrar?”, -“No”.  Y esto es lo que es internet.

“Internet es un sitio muy pero que muy estúpido para estar. Internet debe verse como algo oportuno para utilizar en algunos sentidos, pero no algo especial para estar inmerso en ello porque está convirtiendo todo en una monocultura”

En internet no tienes ni que usar tu nombre real o sea que todo el mundo puede ser una mentira; o sea que no puedes responsabilizar o a nadie de nada. Simplemente, es un sitio muy pero que muy estúpido para estar. Internet debe verse como algo oportuno para utilizar en algunos sentidos, pero no algo especial para estar inmerso en ello porque está convirtiendo todo en una monocultura. La forma de romper con esto es hacer justo lo contrario; si todo es accesible para todo el mundo, haz lo tuyo para que sea accesible sólo para unos pocos. Hazlo que sea de boca a boca para que sea difícil de encontrar porque así haces a la gente sentir especial otra vez porque en lugar de ser público es una cosa privada. La privacidad es el nuevo tabú. Y es el motivo por el que la gente lo tiene que volver a usar como una herramienta útil: la privacidad y el secretismo. Entonces podría pasar algo realmente interesante. No importa cómo ni a cuánta gente le guste, pero nunca debería estar en internet.

Igualmente se puede reconocer a la gente que son de la misma onda por los símbolos. Por eso nosotros usábamos la cruz de Psychic TV por ejemplo, es una manera no-verbal de comunicarse, sin palabras. Es decir, el sistema nervioso reacciona delante de los símbolos de una forma muy profunda y te puedes comunicar más allá de la mente pensante.

Hace algunos días estuve leyendo el libro “Der Klang Der Familie”, que ha sido traducido al castellano por primera vez y en las primeras páginas se habla sobre vuestra performance en el festival Atonal de 1983…

 ¿Si? (risas)

 Sí, y sobre las imágenes de la anaconda comiéndose un conejo.

Oh… Sí… (Risas)

Me gustaría saber cómo recuerdas aquel momento en que actuasteis en el festival, aquel contexto.

Oh God… (Risas) No era una anaconda, era una boa constrictor (risas). De 13 pies de largo y que sí que se comía conejos grandes. La llamábamos Isabella Constrictor Or Not. Cuando fuimos al festival Atonal estábamos muy metidos en la música de improvisación, alejándonos de Throbbing Gristle, y queríamos experimentar con nuevos instrumentos como el vibráfono, percusión real… y nos queríamos alejar de la electrónica.  Así que fue el verdadero comienzo de lo que después sería Psychic TV. Y fíjate que de casualidad esta mañana estaba escuchando el “Themes 1”, nuestro primer álbum, y había muchos instrumentos tribales, trompetas, tambores africanos,  flautas… Lo que estábamos intentado hacer era utilizar diferentes instrumentos que la gente joven utiliza en diferentes culturas y para que sucedan cosas como invocar hechizos, ganar batallas… No utilizamos esos instrumentos por cómo suenan como su forma melódica si no porque tenían una función mágica. Se podían utilizar en un modo contemporáneo en la música para darle una cualidad mística, mágica… que pudiera hacer que pasaran cosas o hacer que la música tuviera un papel activo. Es decir, que la música no fuera sólo para entretenimiento o para escucharla en casa, si no algo que tuviera un objetivo o una intención muy diferente. Y esto es lo que hicimos en Atonal, las grabaciones (las imágenes de la Anaconda) eran cosas que grabábamos en casa; grabábamos lo que hacíamos en casa y lo hacíamos público en algún momento. Nosotros tocamos la misma música en nuestra casa, el escenario era una extensión de la sala de estar.

Lo que me encantaría que me contases es cómo recuerdas tu paso por el programa La Edad de Oro de TVE en 1984. Porque esa emisión me parece probablemente el momento más fascinante de la televisión española… Lo he visto muchísimas veces.

Causó cierto escándalo, ¿no? (risas). Fue muy interesante. El que montó todo fue Jordi Valls, de quien me hice muy buen amigo. Él me explicó todo sobre Catalunya, la bandera catalana y todo lo que tenía que ver con la política española de aquel tiempo. Y dijo que él conocía a unas personas que hacían un programa sobre arte en la televisión nacional y que podía moverlo para que fuésemos allí. Nosotros le dijimos que nos encantaría pero si teníamos el 100% del control de la actuación. O sea, que mientras tocábamos la música en el programa, teníamos todo el control absoluto de lo que llegaba al público. Lo estábamos mezclando en directo. ¡Y nos dejaron hacerlo! Así que la televisión nos pagó a todos para ir a España ¡dos veces! para hacer el rodaje de “Catalán”, que se hizo en Barcelona, en Cadaqués, y que estaba basado en la historia real de Jordi Valls y un accidente que tuvo en el que casi muere. En realidad era increíble poder hacer eso, íbamos por Cadaqués con todo el material para grabar, todos los extras con sus trajes… pasando por la playa donde Dalí pintaba… Era como… era alucinante, era muy loco. ¿Qué más podemos pedir? Todo lo que pedimos lo hicimos. Grabamos en el Parq Güell lo que quisimos…

Después volvimos a Madrid para grabar el programa y fue como: “¡esto es brutal, ahora mismo tenemos el 100% del control de la televisión nacional durante una hora y media!” ¡Teníamos toda la libertad en una televisión nacional! Era como: “Pero ¿qué coño está pasando?” (risas).

Entonces fuimos a cambiarnos y a prepararnos para hacer el concierto y la entrevista, y fue cuando recibimos un mensaje: “no podéis continuar”. La Liga de Mujeres Católicas había puesto una querella en el Tribunal Supremo para prohibir que el programa se llegase a emitir. Y, de repente, había guardias armados y ametralladoras apuntando hacia nosotros. Y alguien nos decía al oído “id con cuidado que son de derechas, estos trabajaban con Franco”. Y nosotros era como: ¡oh, mierda! (risas). Y durante media hora la televisión estaba en blanco porque no sabíamos si al final podríamos tocar. Y fue entonces cuando dijeron: ¡Sí! ¡Podéis salir! (risa malévola). Y fue increíble. Al día siguiente los periódicos… ¡oh! Fuimos portada en casi todos los periódicos. Los periódicos de derechas decían “¡les odiamos!”, y los de izquierdas: “¡brillante! ¡fantástico!”. Y no pudimos movernos del hotel durante dos días porque nos dijeron que podríamos ser asesinados si salíamos a la calle porque la gente estaba muy enfadada. Fue algo un tanto bizarro (risas).

No pensaban que aquella pequeña banda de Inglaterra pudiera liarla tanto… Aquella mujer era brillante… Ella…

Paloma Chamorro…

¡Sí! Era buenísima… Y realmente se notaba que amaba su trabajo.

Obviamente cerraron el programa después de que hicieramos aquello (risas). De todas las cosas que hemos hecho, ese programa fue una de mis favoritas, porque era tan improbable que nos dieran tanto control en una televisión nacional como la española… ¡Pero nos lo dieron! Y no creo que la gente de derechas entendiera que en realidad nos reíamos de Franco; sabíamos que Franco había prohibido la bandera catalana así que pusimos la bandera catalana con imágenes de su funeral. No fue ningún accidente, queríamos dejar claro que estábamos informados de la situación política que atravesaba al país. Y todo fue a propósito, para provocar.

Vosotros inventasteis la música industrial. Después de tantos años, ¿aún reconocéis este sonido en otros grupos del presente o creéis que se ha devaluado o que ha mutado excesivamente del original?

Es una buena pregunta. Lo que realmente ha pasado es que TG es una banda única y tuvimos que llamarlo de alguna manera y lo llamamos industrial music. Y esto se convirtió, en aquellos momentos, en una iniciativa World Wide. Es un poco como si tú inventaras el jazz y muy rápidamente el jazz mutara al free jazz, middle of the road jazz, big band jazz, piano jazz… Millones de tipos de jazz. Y tú no inventaste todo esto, tú inventaste el primero y luego ha mutado y ha originado todos estos subestilos, que intentan hacer un poco suyo este esquema que tú hiciste en un primer momento. Es muy gratificante haber inventado una forma de música, esto no suele pasar. Pero normalmente ni escuchamos ni tenemos mucho interés en todos estos géneros. Hicimos un remix para Trent Reznor hace poco y te sorprenderías de lo mucho que nos gustaba el tema. Él hacía soft vocals, era música lírica… Y era una canción de amor, melancólica, era bonita… No era lo habitual, vaya. Creo que era más interesante así.

Así que la manera de crear música en la actualidad es muy parecida que la de entonces. Nosotros hacíamos un “collage” de elementos basándonos en nuestro instinto y utilizábamos sonidos de donde fuera que los encontrábamos. Pero puedes tocar cualquier tipo de música utilizando esta estructura. Hay un esquema, pero puedes aplicarlo a cualquier cosa. Puedes hacer algo noise, una canción de amor, una canción de Lou Reed… El mensaje es lo únicamente importante. Y el mensaje es mi creencia en extraer la esencia cruda de la vida para luego unirlas y exponer un significado que no era tan fácilmente visualizable. De hecho no hay demasiados grupos ahora mismo que estén haciendo esto de una forma rigurosa. Está todo intoxicado por celebrities, éxito, fama… Te sorprenderías de cuántas veces en las que damos charlas en universidades y preguntamos a la gente si pudieras escoger sólo una cosa qué escogerían y ellos dicen: “yo quiero ser rico y famoso”. Nosotros les preguntamos: “¿haciendo qué?” Y entonces los alumnos dicen: “me da igual, yo sólo quiero ser rico y famoso”. Y mi respuesta es: “Pues no lo serás”. Porque si no tienes una idea fuerte, olvídate. No es sólo tener una idea para lograr éxito, es tener una idea tan poderosa que impacte a la gente de todo el mundo, incluso a quienes no quieren que les impacte. Y esto es una cosa mucho más difícil de conseguir.

“Años más tarde alguien te dice: ‘oye, ¿sabes qué? Tenías razón’. Te dicen: ‘me gusta mucho este disco que sacasteis o este tema’. Y entonces tú dices: ‘pues ya no hacemos esto; hemos cambiado el juego y hacemos otra cosa y vamos cambiando como cambia el mundo'”

Lo que pasa ahora mismo es que hay una inundación de música y nada tiene tiempo suficiente para crecer y desarrollarse con peso y significado. Y la música tiene que ser un reflejo de  la sociedad; no puede ser solo música, tiene que ser más que eso.  Tiene que ser un método de hacer crítica de la realidad, decir lo que está bien y lo que está mal con ella. O cómo tú has notado lo mal que está. Todo lo que dices tiene que ser un strong statement. Y tiene que impactar a la gente, incluso la gente que lo odia tiene que sentirlo; y esto es difícil. Es lo que requiere la verdadera pasión, decir lo que se ha de decir en cada momento. Porque cuando tú lo dices nadie quiere oírlo, nadie quiere saber. Irás en contra de todo el mundo para decirles qué es realmente lo que está pasando, y es años más tarde alguien te dice: “oye, ¿sabes qué? Tenías razón”. Años después vienen y te dicen: “me gusta mucho este disco que sacasteis, este tema”. Y entonces tú dices: “pues ya no hacemos esto; hemos cambiado el juego y hacemos otra cosa y vamos cambiando como cambia el mundo”.

Tienes que cambiar la estrategia de sonido, el contenido, la manera que lo presentas… Actualmente presentamos las cosas en un estilo muy amoroso, amigable, envolvente. Y lo hacemos a propósito porque esto es lo que hace falta en el mundo ahora mismo. Hay masas y masas de rabia y resentimiento y polarización y de “yo sé más que tú”, “mi Dios es mejor que tu Dios”, “mi tribu es mejor que tu tribu” y todo va de conflicto. Y la manera de atacar el conflicto es con amor. Por eso nosotros llamamos a nuestra gira de 2013 “Change The World, One Kiss At A Time”. Y hacíamos que el público pusiera en práctica esta frase. Nosotros decíamos: “Queremos que os giréis a la persona de vuestra derecha y le deis un abrazo”. Y la primera vez fue un poco raro y entonces era como: “tranquilos, no pasa nada, no os va a doler, dadle un abrazo al de al lado”. Y entonces lo hacen y se miran y dicen: “ah, pues no ha estado tan mal”. Entonces decíamos: “Ahora hacedlo con la persona de delante”. Y lo hacían y veían que no pasaba nada malo. Así que les decíamos: “Ahora intentad hacerlo de manera más regular. Amad a la gente de vuestro alrededor. Y ayudad a cambiar el mundo”.

Esta estrategia es la que nos funciona por ahora, pero igual el año que viene tenemos otra. Y este es el truco, analizar qué es lo que haces, por qué lo haces, y por qué funciona o no funciona. Así la gente que nos escucha y nos entiende, acaba leyendo nuestras ideas. Por eso nos gusta dar entrevistas, porque lo vemos como un refuerzo para las canciones.  La gente puede decir: ah me gusta esta canción, pero qué están intentando decir. Entonces se lo decimos en la entrevista, es una estrategia.

No os cansáis de las entrevistas…

No, no… Sentimos que somos unos privilegiados al tener la oportunidad de hablar con la gente. Es la manera que tenemos de hablar con la gente. A través de vosotros, de los periodistas. Y el hecho de que vosotros seáis lo suficientemente curiosos como para hablar con nosotros es un auténtico privilegio. Tú y yo estamos estableciendo una colaboración ahora mismo para hablar con gente a la que no podríamos llegar de ninguna otra manera.