Practica una defensa férrea de las “infinitas” posibilidades que provocó la llegada de internet en la música: “los que critican internet no se han enterado de lo que va el asunto”; y lo afirma con el mismo tono pausado con el que asegura aborrecer las entrevistas vía email, “no dejan de ser cuestionarios, se pierden muchos matices”

David Puente (https://twitter.com/puentani) pasó de la sección de Deportes a la de Cultura en aquellos tiempos en que “el pop era más pop” y a Héroes del Silencio les rodeaba cierto halo de misterio. A día de hoy, tras quince años en la redacción de Clubbingspain y veinte dando clase en una escuela de negocios, el periodista mantiene que si hay algo que no ha cambiado con internet es el deber periodístico de “bajarse a la arena”, al contexto tangible, “donde pasan las cosas”. Y aquí, su conocimiento de causa también reside en esa facilidad despampanante con la que tiende a involucrarse en nuevos proyectos culturales. “Si uno trabaja con jóvenes es una manera también de sentirse joven. Además creo que no sería justo que tú te quejaras del panorama o del contexto si tú no intentas hacer nada por cambiarlo. Y como me gusta criticar el contexto, me veo en la obligación de implicarme”.

David pertenece a una generación que ya es tan analógica como digital, una dualidad que le enorgullece. Ante todo el desbordamiento de información que se produce en la red, lo tiene claro: un periodista también ha de ser un digger, “tiene que escarbar tanto como el coleccionista de discos”. 

Hace algunos días, en una sesión sobre periodismo e internet, había varios especialistas en el tema que decían que había que apostar por el concepto de “longform journalism”, es decir, por el periodismo de la reflexión, el reportaje largo… y había que huir de la noticia fácil y los clicks esporádicos… Tú sueles hacer piezas largas, o sea que me imagino que apuestas por el periodismo de calidad frente al del click fácil…
Yo lo que creo es que si se lleva el periodismo largo es porque toca. Todo se mueve en círculos. Y si durante mucho tiempo hemos abusado del titular cómodo en la noticia, supongo que ahora lo que se demanda son artículos donde haya que llevar el scroll más abajo. Eso de alguna manera lo puso de moda hace años Jot Down con sus entrevistas. También depende del medio en el que trabajas. Yo estoy en un medio como Clubbingspain, que se basa en el periodismo instantáneo, pero dentro de ese medio hay espacio también para este tipo de artículos en los que la gente se quiere entretener un poco más. Hay público para todo. Por eso a internet le llaman el mercado infinito, porque hay sitio para el instante, el titular, el tweet y también para el artículo largo. Yo creo que es positivo que se ahonden los temas. Toda esa información se recuperará en el futuro y formará parte de nuestro legado. Sobre todo los artículos que hablan del contexto actual, los que explican este momento… y creo que es importante que se profundice en ellos porque será lo que quede en el futuro. Porque todo está pasando en internet.

Entonces, una revista en papel… ¿es viable ahora mismo?
Es otro tipo de periodismo. Porque la audiencia se enfrenta de diferente manera al diario en papel y a la pantalla. Yo creo que en el diario en papel está todavía más claro que el periodismo ha de ser profundo. El papel es más blando que la pantalla, por lo tanto la vista no se te cansa y por lo tanto no hay excusas.

¿Qué prensa musical consumes a diario?
Como estoy en Twitter, que lo tengo como RSS, me voy enterando de lo que van publicando los medios; desde Fact hasta las propias webs de los sellos. Y, ¿sabes qué pasa? Que es nocivo que te llegue tanta información. Pero el hecho de que te llegue desde diferentes fuentes, de diferentes temáticas y diferentes contextos, si sabes asimilarlo bien puede darte nuevos puntos de vista y nuevas maneras de crear. Hay informaciones que no te esperas, por ejemplo: “un tío se arroja a la jaula de los leones del zoo de Barcelona”. Esas noticias que aparecen ahí de repente, yo creo que son acicates para que tu mente vaya creando otros contenidos.

¿Cómo empezaste en la prensa musical?
Hmm… (risas) Empecé siendo periodista deportivo en prensa generalista. Primero en La Revista de Badalona y después en El Punt. Yo hacía deportes, fútbol regional… y es… es el horror (risas). Domingo por la mañana, campo de La Catalana, de Sant Adriá, de Santa Coloma… Entonces me cansé de eso y comencé a hacer algunas colaboraciones en la sección de Cultura y eso ya me fue preparando para que me entrara el gusanillo hacia otro tipo de prensa que no era la deportiva. Estamos hablando del año 93 o 94. Entonces, por ejemplo, entrevisté a los Héroes del Silencio cuando vinieron… (risas). Me fue gustando y me fue interesando mucho. Y después ya cuando salí de La Revista de Badalona y del Punt me puse a hacer un programa en Santa Coloma Radio. Era un programa de house, de la época, fresquito… Tengo cintas de aquellos programas, he escuchado alguno hace poco y la verdad es que no sonaba mal, pensaba que iba a ser más comercial.

O sea que empezaste en esto con Héroes del Silencio…
Héroes del Silencio fueron unos de los primeros artistas que entrevisté en mi vida. Estaban en un momento espectacular. Y me acuerdo que fui al hotel… Eran otros tiempos, eso es una cosa que sí me gustaría que quedara reflejado en la entrevista (si es menester, claro), es decir, cómo ha cambiado el periodismo en la manera de trabajar. Yo me acuerdo que en aquella época era llamar a un teléfono fijo y que en ese momento estuviera la persona adecuada para poder enterarte del nombre del hotel donde se hacían las entrevistas.

Ahora lo de las entrevistas en los hoteles se hace menos…
Sí, y aparte te digo una cosa: no es lo mismo hace 22 años, que el pop era más pop; es decir, había más misterios, más secretos… Tú veías al artista porque salía en la tele o en un videoclip… Y claro, un tío como Enrique Bunbury que, aunque haya gente que lo critique, lo que es verdad es que despertaba cierto magnetismo… Después piensa que las entrevistas que he ido haciendo en Clubbingspain de música electrónica son otro perfil de artistas, no se les conoce tanto. A no ser que seas un Jeff Mills, pero normalmente no… Ni siquiera conoces a Daft Punk. Tú te encuentras con Homem-Christo por aquí y no sabes quién es, o al mismo Burial… entonces esa manera también ha cambiado.

Pero tú sigues haciendo las entrevistas en persona…
Bueno, sí. Pero eso es otra cosa que ha cambiado con el periodismo digital. Ahora se abusa mucho del formulario email que es algo que a mí me repugna. No dejan de ser cuestionarios, se pierden muchos matices.

Eres uno de los periodistas que han vivido de lleno todo el cambio de analógico a digital, ¿cómo te adaptaste?
Los de mi generación hemos llegado muy tarde a algunas cosas y muy pronto a otras. Y en esa disyuntiva nos ha pillado internet, y yo creo que somos tan analógicos como digitales. Somos de la última generación que fuimos analógicos y vamos a morir digitales.

Yo creo que eres un poco antítesis de algunos periodistas de tu mismo tiempo. Simon Reynolds, por ejemplo, en “Retromanía” hacía una especie de oda a lo “viejo” y a los viejos tiempos de la música electrónica, y criticaba de alguna manera toda esa forma de consumir música en la era digital. De hecho, recuerdo que en una entrevista con David M de hace algunos meses nos decía que esos comentarios de Reynolds eran como “de señor mayor”…
Sí, recuerdo ese artículo y mira, no me ofendí… (risas). Lo que sí que es verdad es que la llegada del 2.0 fue como una especie de cambio muy radical porque se sintió como muy de repente. Lo que pasa es que yo ahora mismo soy un interrogante, no sé cuál es la función del periodismo. Más allá y desde un punto de vista romántico, de poner a prueba al poder. Aunque tampoco es así. Yo no lo sé, porque ahora mismo si todo el mundo puede ser periodista… Además hay gente que tiene mucha gracia, que no se dedica a ello pero lo lleva innato. No sé… es un interrogante para mí lo que vendrá después.

Decías que tenía que cuestionar el poder y que ya no lo hace…
Bueno, el poder lo cuestionan desde internet gente que trabaja en los márgenes o que no tiene nada que perder. Pero los medios de comunicación per se ya no lo hacen (si es que lo hicieron alguna vez).

Y en este sentido, ¿crees que internet ha podido ser más anti-algo o ha aborregado más a la gente?
Internet es infinito. Entonces puede ser capaz de aborregar a tanta gente como de darles una chispa y darles una herramienta para hacer lo que quieran. El problema de internet es que sólo tenemos 24 horas al día y ocho hay que dormirlas. Los que critican internet yo creo que no se han enterado de lo que va el asunto. Pero insisto, yo estoy muy contento de haber vivido los dos mundos. Es de las cosas que más me han gustado de nacer en el 73, el haber podido vivir los dos mundos.

¿Escribes algo más que no sean textos sobre música?
Oficialmente no. Pero mis cositas sí que tengo. De hecho quería sacar un cuento para mi cumpleaños, pero me lo están maquetando. Es medio crónica de viajes. En principio lo voy a sacar como regalo por internet.

Pero, ¿es un cuento?
Sí, es un cuento pero que a la vez explica unas vivencias en Caracas (Venezuela) y espero que me lo pasen pronto y ya lo colgaré en internet. Además, como me gustan mucho las efemérides y ahora se cumplen 11 años de aquellas vivencias…

Precisamente por ese gusto tuyo por las efemérides quería preguntarte… Porque ahora con toda la velocidad de la información es complicado caer en esas cosas…
Me gusta que me preguntes por las efemérides (risas). Me gusta ser revisionista. No me gusta ser nostálgico, aunque es imposible escaparse de ello. La nostalgia está ahí y a medida que te vas haciendo mayor es peor. Pero no intento hacerlo por eso, lo hago porque mientras la gente está hablando de… Yo qué sé, de Master Chef por ejemplo… me mola hablar de algo que a la gente le pueda causar cierta sensación. Y de verdad que intento no hacerlo por cuñadismo, es que me gustan. A mí los medios de comunicación me han gustado mucho desde hace años. Sí es verdad que tienen su reverso tenebroso de control y todo lo que tú quieras pero a mí me han gustado mucho. Me encantan las hemerotecas. Me encanta ver cómo en un momento determinado se vivió algo.

En el fanzine de MP7 publicado por el CCCB en 2013 dices: “La cultura de clubs sería algo así como tener una enfermedad obsesiva y hacerla extensible a tu grupo social más inmediato, reconocer tu neurosis ante ese espejo que son los tuyos. Barcelona no se curará hasta que no reconozca la suya, pero para eso, primero debe (re)conocer a los suyos”. ¿Vamos en esa dirección o no?
Me da mucha cosa que me leas en voz alta… (risas). La cuestión que ponía ahí en solfa era sobre las escenas en Barcelona. Cada escena supongo que ha tenido su garito y todo eso te representaba un poco. En el caso de Barcelona, por todo lo que tiene que ver con el turismo,  la ciudad mira más hacia esa escena turística; la otra escena está un poco de aquella manera por los horarios, por los permisos… por todo lo que ya sabemos. Aparte que los locales que se crean tienen más que ver con los no lugares. O sea, un garito tiene que tener historia, el Apolo tiene su historia, el Moog tiene su historia… Muchos de los locales que han venido después son lo que se llama no lugares. ¿Por qué? Porque están hechos de manera que la gente llega, pasa y no se queda. Y nace uno y al poco tiempo desaparece. O locales que están orientados sólo al turismo como los del Puerto Olímpico. Y ahí es por donde va la frase… En mirar para dentro y preguntarse: “a ver, ¿qué estoy creando?”. La plaza del MACBA, por ejemplo, nace un poco con la idea de ser un no lugar porque toda esa zona, con la delincuencia de los 80’ se había ido de madre. Y, ¿qué haces para acabar con la delincuencia? Meter cultura. Pero en el MACBA, ¿qué pasa? Que los skaters han hecho el MACBA suyo, lo han hecho lugar. Un no lugar es una gasolinera, una tienda de 24 horas… Son lugares en los que vas, pasas… pero no creas. Y si no creas no hay amor, y si no hay amor no hay nada que hacer.

Voy a leerte un párrafo del libro “Cultura Mainstream, a ver si estás de acuerdo: (…) el oficio del periodista cultural ha cambiado. En lugar de ser crítico, éste entrevista a celebridades, cuenta la vida de los actores, se interesa por los rumores, por el buzz. Debe ponerse al mismo nivel que los lectores y ser easy (…).
Claro, como hay tanta información a nuestro alrededor, al final la que cazamos es la más ligera. Entonces eso es lo que se impone, son más likes, más reproducciones… Pero lo que es inofensivo (y ahí sí que lo tengo clarísimo) lo que es inofensivo muchas veces no vale. Pero ¿hay que ser más ofensivos en el periodismo cultural que en otros periodismos? Yo creo que el periodista cultural también es un poco artista. Y por eso se le pide que trate la información de una manera diferente a lo que puede hacer alguien de Economía. El periodista tiene que hacer un poco de breves. Tiene que escarbar tanto como el coleccionista de discos. Entonces, cuando ya tienes las uñas hechas a ese escarbado, a ese agujero… pues hay que escarbar más.

¿Echas algo de menos de la prensa musical pre-internet?
No. Ahora hay gente mucho más capacitada que antes. Con mucha más información, más preparada, más crítica. Es que imagínate cómo trabajaba la prensa antes. Sin fuentes de información. Era un poco lo que tú rascabas de otras revistas internacionales que alguien te pasaba o que tú tenías pasta para viajar e irte a Londres y allí ir a las tiendas de discos… Lo que aprendías era lo que vivías in situ, en los clubs…

Pero decías antes que en la manera de trabajar sí echabas cosas de menos…
Sí. Eso sí. Yo me acuerdo en El Punt. Los cierres del diario, el trabajar en grupo… Imagínate El Punt, que la redacción eran 20 personas. El otro día me encontré a un compañero y me dijo: “hemos sido los últimos en vivir esas redacciones” y esas redacciones ya no volverán. Y ese rollo periodístico del compadreo, las ruedas de prensa que se hacían a mediodía para que los periodistas pudieran comer… Era otro tipo de periodismo. Ni lento ni rápido. Era otro ritmo. El ambientillo sí que se echa en falta… Aquellos domingos de cierre de deportes…

Y el estado de la información musical en general, en todos los medios… ¿Cómo lo ves?
Mal. Está mal. No sabe ni por dónde le vienen los tiros. Yo no creo en la prensa convencional. La especializada sí, pero la prensa generalista está cada vez más para cosas más anecdóticas, chascarrillos, el perro con cinco patas… Hoy las dos primeras noticias que me he encontrado son: Azealia Banks va a salir en Playboy y un tío que hace guitarras con forma de nave de Star Wars. Estamos en el momento de los me gusta y los tweets, pero creo que son noticias que hacen bulto. Aunque bueno, también puede ser que haya gente que le interese un tío que hace guitarras con forma de nave… (risas). No lo sé, de verdad. Estamos muy mal. Estamos fatal. Como las fuentes se han perdido, lo que es noticia hoy ha cambiado con respecto a 20 años. Porque la noticia ahora o bien es anecdótica o es súper extrañísima y muy probablemente sea mentira. Entonces estamos ante la especialización de la noticia anómala hasta más no poder, que es la que te va a dar clicks. Y entonces está eso o, en el caso de la música, los nombres. Hoy, por ejemplo, se han dado a conocer muchísimos line-ups de festivales y siempre son los mismos djs. Es como un déjà vu perpetuo. Ahora ya no sabes (en general, hablo en general) quién fue el artista clave de 2007, por ejemplo…

Sí, y cuando se habla de festivales de hace tiempo siempre se dice “fue el año de tal artista…”
¡El año de Maradona! Bueno, eso no es música (risas). Sí, pero el año de Björk, el año de Massive Attack… El año de Richie Hawtin… ¿y ese cuál es? (risas).

Y yendo al otro lado, al de la IRL, la vida real… Eres uno de los periodistas que más se implican en proyectos nuevos con gente joven. Estoy pensando por ejemplo en la Asociación de música electrónica Ameba, de Barcelona, donde también te has involucrado recientemente…
Sí, por determinadas circunstancias puedo estar en varios frentes a la vez… Y bueno, forma parte de mi manera de ser. Si uno trabaja con jóvenes es una manera también de sentirse joven. Además creo que no sería justo que tú te quejaras del panorama o del contexto si tú no intentas hacer nada por cambiarlo. Y como me gusta criticar el contexto me veo en la obligación de implicarme; no me queda otra… (risas). Hacer diferentes cosas va muy bien para salir de la zona de confort. Y el interaccionar con la gente te ayuda a que no te vuelvas lelo. Porque, eso sí, el periodista tiene que recoger muchos puntos de vista. Y yo creo que eso no ha cambiado con respecto a hace 20 años. Hay que recoger muchos puntos de vista y para ello tienes que bajar a la arena, o sea, donde pasan las cosas.

Fotógrafa: Anna Caellas.