Frankie Pizá fue, durante un tiempo, lo que él mismo denomina un “bedroom journalist”. Desde su habitación, en su casa de Menorca, dedicaba entre 9 y 10 horas al día a escribir artículos para Concepto Radio (el proyecto que creó, allá por 2009, junto a sus compañeros David Bocabeats y Sergio Arias). Seis meses después del “cierre” (temporal) de Concepto, Frankie -ahora conductor del programa Bamboleo de la RBMA y redactor jefe de This Is Underground- sigue creyendo en el lado “romántico” del periodismo musical, ese que mantuvo a flote durante cuatro años una publicación sin ningún tipo de ingreso publicitario: “intentamos regalar información de calidad y un punto de vista definido porque lo veíamos necesario, y sin esperar nada a cambio, solo buscábamos expresarlo a nuestra onda”.

Si hay algo que caracteriza sus artículos es el formato largo, la explicación del contexto, la reflexión como contrapunto a las noticias-chascarrillo en busca del like facilón y fortuito. “Creo que es importante explicar las cosas, conectar puntos, analizar causas… más que nunca: todo va muy deprisa y cuesta asimilar; la tarea del divulgador debe ser esa”. La crítica musical, desde su punto de vista, ya no tiene tanta importancia como tuvo en los días previos a internet y, poniéndose en la piel del lector, prefiere los artículos que aportan algo más que la opinión del periodista: “es importante aceptar que la crítica musical ya no sirve para casi nada (…) si un disco le gusta o no a Frankie Pizá, a mí, como lector, me da igual, allá él con sus gustos”.

Lo primero sobre lo que me gustaría hablar contigo es Concepto Radio. Una web que ha sido un gran referente para la música más underground y cuyo funcionamiento, podría decirse, seguía de igual manera ese carácter underground que tenían sus contenidos; sin publicidad, más ligado a la forma de trabajar de los viejos fanzines en papel… ¿Cómo nace la idea de Concepto Radio? ¿Cómo/quiénes arrancáis el proyecto?
– Éramos tres Dj’s, tres apasionados de la música sin mucho que hacer en Menorca, con un trabajo fijo que estimulaba lo justo y con ganas de que las cosas que nos gustaban pudieran tener una resonancia. Sergio, David y yo no sabíamos muy bien lo que hacíamos en el 2009, simplemente imaginamos la radio digital perfecta para satisfacer nuestros gustos; recuerdo que decíamos, “ya verás, competiremos con Scanner FM”.

Luego nos dimos cuenta de que nuestra realidad económica no podía hacer frente a tal inversión y mantenimiento, y decidimos esperar a ver cómo iban las cosas tan solo informando. Todo sin demasiadas expectativas si te soy sincero. En mí había una vocación periodística atrofiada y que nunca había tenido la oportunidad de desarrollar, y todo surgió con naturalidad.

Nuestro funcionamiento vino dado por las circunstancias directas: yo estaba en el paro, me encontraba cómodo, los otros miembros tenían trabajos a jornada completa, y fuimos creciendo en ritmo poco a poco, siempre teniendo en mente el objetivo de poder rentabilizar algún día las horas empleadas. La pasión fue aumentando así como nos dábamos cuenta de que era un proyecto sin futuro sostenible, y que tan solo podía llevarse con un espíritu casi humanitario: intentamos regalar información de calidad y un punto de vista definido porque lo veíamos necesario, y sin esperar nada a cambio, solo buscábamos expresarlo a nuestra onda.

Lo que dices de “regalar información de calidad” me parece súper representativo. Mucha gente que seguía Concepto Radio se preguntaba cómo lo hacíais para generar tal cantidad de artículos sin tener publicidad; en tu caso concreto, además, todos tenían un formato extenso que, podríamos decir, es una de las cosas que han acabado por definirte en cuanto a prensa escrita… ¿Por qué este tipo de artículos?
– Horas, horas y más horas. La dedicación y pasión que le poníamos me ha quedado grabada en la mente, no sé si volveré a experimentar algo así, la verdad. Casi siempre que recuerdo los inicios es de forma romántica, aunque en su día hubo cierta “ansiedad” por hacerlo funcionar o rentabilizar, ahora puedo decir que estoy orgulloso de lo que dejamos ahí, a disposición de todo el mundo.

En mi caso concreto, la imposibilidad de sintetizar algunas cosas viene de fábrica, y tampoco te diré a toro pasado que “veía la necesidad de aportar artículos más largos y profundos” porque sería mentira. Ese tipo de análisis extensos empezaron por el simple hecho de que me apetecía escribirlos, poco a poco se convirtió en mi seña de identidad, al mismo tiempo que los neologismos y la forma de contextualizar supongo. En realidad estoy bastante contento a nivel personal, mucha gente escribe infinitamente mejor que yo y comprende mucho mejor que yo y no han tenido la misma llegada, por poca que ésta haya sido.

¿Cuánto tiempo podías llegar a dedicar a Concepto Radio en una semana?
– Iba variando, pero lo normal era tomárselo como un trabajo: de 9 a 10 horas diarias entre noticias, artículos y todas las gestiones de contenido que implicaba el timeline que llevábamos. Lo cierto es que sin el apoyo de los otros implicados en aquel momento, su confianza en mí y en lo que hacíamos, así como mi realidad familiar comprensiva (que además me proporcionó una seguridad mientras pasaba horas y horas delante del laptop), hoy por hoy no me hubiera conseguido desarrollar tanto. Muchas veces cuando no hay beneficio palpable y es mucha la energía que consumes, lo normal es abandonar o desviarse, pero yo he tenido la suerte de poder focalizar sin la presión de pagar facturas, etc. Y estaré agradecido eternamente.

Supongo que trabajar así es infinitamente gratificante pero quizá pueda hacer que en algún momento te plantees ese “abandonar” que dices… ¿o siempre pesaba más lo bueno?
– Cuando te dedicas por amor al arte a algo, y supongo que independientemente de tu carácter o actitud, cada semana se te pasa por la cabeza si de verdad estás haciendo lo correcto. Las típicas preguntas de “si estaré perdiendo los mejores años de mi vida”, de “si esto no funcionará” llegan de forma irremediable. El progreso es saber soportarlas supongo, la auto-motivación y estar convencido de que llegue la carta adecuada. Siempre llega, pero debes estar ahí para cogerla.

Hacías referencia antes a la “forma romántica” de los principios de la web. ¿Queda romanticismo en el periodismo musical?
– Queda y siempre quedará creo. O espero. En una realidad en la que se ha universalizado el formato blog, prácticamente todos los medios internacionales son una sucesión o cascada de las mismas noticias y anuncios, y una realidad estatal que no tiene otro remedio que beber de ese torrente de información (la fuente principal son ellos, pese a quien pese), siempre queda algún resquicio genuino, nombres y firmas que juegan con los formatos, miran adelante y explican las cosas a su manera.

Independientemente de artículos largos o cortos, información plana o sustancia, creo que es importante explicar las cosas, conectar puntos, analizar causas… más que nunca: todo va muy deprisa y cuesta asimilar; la tarea del divulgador debe ser esa, si algo es bueno o malo ya se encargará el lector, que no es tonto, de decidirlo. Es importante aceptar también que la crítica musical ya no sirve para casi nada, al menos desde mi punto de vista. Boomkat y los propios sellos que editan el material ya hacen ese trabajo mucho mejor que nosotros.

Cuando dices que “la crítica musical ya no sirve para casi nada”, ¿te refieres a que hay que “redefinir” (por decirlo de una manera) este concepto o que el futuro del periodismo musical pasa por la desaparición de ésta?
– No tengo ni idea de qué intervendrá en el futuro o qué dará forma al mismo en el terreno de la crítica musical. A saber, y no olvidemos que yo solo llevo seis años en todo esto. Pero sí percibo a diario que cada vez pesan menos las opiniones y los puntos de vista sobre algo a lo que hoy en día, tiene acceso inmediato todo el mundo, y sí salen mejor valorados los análisis panorámicos y argumentos que intentan explicar el progreso de las cosas. Aportar contexto, esquematizar, y traducir a público no experimentado o no familiarizado con según qué terrenos lo que está pasando.

Ya sea el por qué de que Kendrick Lamar no se posicione de forma explícita sobre el tema de la “violencia racial injustificada” y decida lanzar un single promoviendo la autoestima, o el por qué de que el Grime sea el género hoy en día más dado a la apropiación indebida o la deconstrucción. Cosas como esa, a mí, como lector, me gusta y me gustará leer en el futuro. Si un disco le gusta o no a Frankie Pizá, a mí, como lector, me da igual, allá él con sus gustos.

¿Qué significó para ti cerrar la etapa de Concepto Radio?
– Tuve un conflicto interno importante en su momento, no fue fácil ya que era algo que habías creado, hecho crecer con tu esfuerzo y, de algún modo, estaba dando recompensa también. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, con mi actual socio David (Bocabeats) hablamos varias opciones, una de ellas eliminarlo todo de la red y que quedara únicamente el recuerdo de un trabajo bien hecho, pero la pena pudo con nosotros y decidimos dejarlo ahí hasta que estemos preparados para volver y enfocar el proyecto de otra forma, adaptarlo más a los tiempos que corren. Al final, y ya hoy por hoy, a veces paseo por la página y recuerdo cosas, me siento orgulloso de todo y no cambiaría nada, pero me repito a mí mismo que nada es para siempre y no existe perfección, solo progreso.

¿Y nunca se os pasó por la cabeza imprimir algunos de los artículos y hacer algo con ellos? Creo que muchos de esos textos largos a los que nos referíamos antes (desde mi opinión) podrían tener mucho valor en un futuro. Yo les veo muy ligados a lo que debería hacer la prensa escrita ahora mismo en realidad, ese análisis más profundo al que aludías.
– No lo descartamos aún, y siempre ha estado en nuestra cabeza aprovechar esos contenidos de otra forma. Para la próxima etapa, en la que el equipo se reconfigurará y el proyecto cambiará de aires, es probable que recuperemos y revisemos algunos, los más relevantes. En cualquier caso, la prensa escrita debe enfocarse hoy en día como un complemento y no como el vehículo o canal de comunicación principal, ya que este es Internet.

En 2013 escribías un artículo titulado “Always Buffering: ejercicio de auto-crítica sobre el periodismo musical de hoy”. En él hablabas del concepto de “bedroom journalist” y decías lo siguiente: “El periodista musical de ahora es esencialmente un blogger a menudo demasiado apasionado, que vocifera sin control sobre las cosas que suele amar y que comparte muchas coincidencias con ese joven productor que, con ganas de abrirse paso en el mercado musical, compra en Thomann un controlador MIDI e instala una copia pirata de Logic o Ableton en su ordenador. Podríamos llamarlo bedroom journalist.” ¿Sigues viéndolo de la misma forma o esta comparación ha evolucionado de alguna manera en estos casi dos años?
– Sigo viéndolo esencialmente igual, aunque ahora no pueda equiparar mi realidad a esa definición: tengo un trabajo de ocho horas y ya no opero desde mi pequeña habitación, tampoco vocifero tanto como antes, pero sí creo que el “periodista” de hoy ha desdibujado su figura y se ha convertido en un modelo más individualista y de acciones más inmediatas. Lo que comentábamos antes: los análisis largos ya no combinan bien con nuestros hábitos, todo es aceleración y consumo a corto plazo, es normal que en la divulgación y opiniones también acabe imperando el formato del microblogging.

Dejando a un lado la prensa escrita y adentrándonos un poco en tu trabajo en Bamboleo, me gustaría saber cómo ves la radio musical actual a nivel estatal.
– Si tengo que comparar con otros países o realidades lo cierto es que no tenemos la oferta que a algunos nos gustaría, siendo en España la radio uno de los medios clave en cuanto a popularidad y uso. Existen podcasts de calidad, alternativas, programas para minorías, algún apunte muy leve en la radio pública, pero nada relevante si lo miramos en panorámica. Es probable que el desencanto con el propio formato y su poca llegada sea el causante de la poca utilización del mismo en nuestro país y en otros igualmente pequeños. Tampoco soy un usuario habitual si te digo la verdad, así que desconozco particularidades, tan solo el clima general.

En la página web de Bamboleo, en el párrafo de presentación del programa, se puede leer que “algo está pasando” en “la escena artística nacional”. Y en muchos de tus artículos (como por ejemplo “Detroit: más vivo que nunca” o “Marca Blanca: la escena electrónica en Nueva York”) hablas de las “escenas” como un concepto de pertenencia local. En concreto, en este último artículo sobre Nueva York, publicado en 2013, decías: “Las escenas propiamente dichas son prácticamente inventos de los propios usuarios o periodistas, guiados por la necesidad de conectar puntos donde frecuentemente no los hay y así dar un mayor significado a esos elementos aislados”. Me gustaría saber -aunque sea de manera general- cuál es tu visión del concepto “escena local” y cómo crees que ha influido internet en este ámbito.
– Mis pensamientos al respecto de lo que entendemos por “escena” y qué es realmente van oscilando, pero una idea se mantiene más o menos fija: el modelo que tenemos en mente de una “comunidad artística o creativa” que crece sin apenas recursos o en un clima desfavorecido (Detroit techno, grime, son los mejores ejemplos) es un ideal que se ha repetido muy pocas veces, y probablemente los que vivieron una de esas realidades tienen otra visión de lo ocurrido. Quiero decir que tendemos a idealizar lo de “escena”, tanto artistas como periodistas, tanto aficionados como expertos, ya que es algo romántico que a todos nos gustaría vivir o ser parte de.

En los últimos tiempos y gracias a una mayor panorámica otorgada por Internet, se pueden mapear territorios a través de sus productores destacables, reducir a datos una realidad musical de una zona en la que los personajes pueden ni siquiera conocerse entre sí. Esta tendencia evidencia que en un 80% de las veces, una escena es una manera de contar que hay gente haciendo cosas interesantes y coinciden en el mismo punto geográfico, pero no por ello están haciendo cosas juntos. Es interesante conectar puntos, pero casi siempre es solo de manera “teórica”.

Poniendo la vista en una de las últimas tendencias musicales como es PC Music, sobre la que escribiste el artículo “PC Music: Un videojuego llamado Pop”, ¿podríamos decir que encontramos aquí el ejemplo más claro de aprovechamiento de las posibilidades que ofrece internet en el contexto musical?
– No creo, principalmente, que PC Music sea únicamente algo musical. Pienso en ellos y los veo como una iniciativa conceptual que ya abarca numerosos campos y lo seguirá haciendo. Personalmente, y en temas estéticos, sí creo que PC Music está enseñando a hacer las cosas a una nueva generación, presentando URLs dedicadas, escenarios y un gran cuidado y coherencia en todos los aspectos, desde el artwork al color del hover en los websites. Pero si hablamos de “aprovechamiento” de las herramientas de Internet, creo que hay otras plataformas, como por ejemplo Soulection, que han conseguido un nivel de resonancia inaudito para estar únicamente establecidos en la red. Para mí son mejor ejemplo en este sentido que PC Music.

Y ya para terminar, y un poco a colación del tema PC Music como algo rico y novedoso: algún colectivo, iniciativa, artista… que te haya sorprendido recientemente (para bien).
– Personalmente estoy muy ‘in’ con todo el material que llega desde Portugal, material de raíz angoleña y que está introduciendo en la escena electrónica ritmos nunca antes explotados a nivel mayoritario como la kizomba, la batida o, concretamente, la fascinante tarraxinha. También me apasiona el concepto “weightless” definido por Mumdance o Logos, y cómo singles o composiciones meramente minimalistas o directamente Ambient pueden funcionar en la pista de baile al estar diseñadas con sensibilidad club.

A nivel estatal me interesan muchísimo los artistas que están ayudando a romper las normas establecidas de cómo se debe hacer o cómo debe sonar el Hip Hop: DELLAFUENTE, Soto A$A, Cecilio.G y otros proponen cosas sin prejuicios y aunque no pasan el filtro de calidad de los puristas, suenan mucho más auténticas y novedosas.