Todo comenzó en el verano del 2013, en concreto un 26 de junio. En esa fecha se publicó el siempre difícil segundo álbum de todo músico, se lanzó al mercado “The Inheritors” el último trabajo en largo del artista británico James Holden. Un disco que marcó un nuevo punto de inflexión en la historia de la música electrónica contemporánea y de vanguardia, ofreciendo al mundo una nueva visión  de imaginación sonora en el contexto de la electrónica. La crítica fue unánime, estábamos ante una de las grandes obras que han surgido en la historia de la música electrónica. Hace ya casi dos años de aquello y, a día de hoy, sigue sonando a fantasía.

Como pretexto de aquel lanzamiento James Holden preparó un directo con banda y se cambió su alias por Holden, poniéndole así un nombre a su particular y especial evolución musical. La banda estaría formada por un batería –Tom Page de RocketNumberNine-, un saxofonista –Etienne Jaumet de Zombie Zombie- y el propio Holden a los mandos de los sintetizadores modulares; el proyecto sigue visitando las capitales de todo el mundo arrancando los aplausos allá por donde pasa, en este mes de abril le llegó el turno a Madrid y, de nuevo, a Barcelona. El pasado viernes la sala Joy Eslava sería la segunda parada del tour ibérico de la banda.

En su paso por las dos ciudades españolas se contaría con el directo audiovisual de Sunny Graves, el artista afincado en Barcelona haría las de telonero para ofrecer sus recientes y aclamados trabajos al gran público.

La cita fue a las 20:30, y todavía éramos unos pocos los que íbamos cogiendo posiciones en la pista. En el escenario ya estaba todo listo y preparado para empezar la función, pero, como era de esperar, la misma se atrasó. Momento que se aprovechó para saludar, beber y dialogar. Tras media hora la sala ya lucía un formidable aspecto, pista, gradas y reservados lucían llenos; los fieles a Holden siguen siendo fieles.  Las luces se fueron apagando y en el escenario apareció Sunny Graves.

Iluminados por las proyecciones manejadas por el propio Simon Williams -el verdadero nombre tras Sunny Graves, aunque algunos quizás le conozcáis por Jahbitat-, empezamos a entrar poco a poco en esos sonidos etéreos y tranceros que proponía en los primeros compases de su actuación. Con unas transiciones cuidadas y muy bien trabajadas los sonidos paisajistas nos hipnotizaron completamente, el discurso que estaba ofreciendo estaba resultando idílico y aplastante. Temas como “Spring (Slow Return)” o “Ghosts” nos llenaban de una dulce nostalgia, otros como “Bayou” transformó la experiencia en ensoñadora; a todo ello se le sumaron unas visuales perfectamente sincronizadas, las cuales eran ideales pasajes de apariencia vieja en color y en blanco y negro. Fueron prácticamente tres cuartos de hora casi perfectos para que Sunny Graves nos dejase con la boca abierta, obligándonos a despedirle con una cerrada ovación.

En unas recientes declaraciones, Holden mencionó que para su gira llevaría consigo al mismo técnico de sonido que tan buen resultado le dio en el pasado Sónar. Así se aseguraría que todo sonase adecuadamente. Y nada más alejado de la realidad, aquello sonaba redondo y colorido. Pero quizás en algunos momentos daba la sensación de que los agudos chillaban en exceso, o esa fue mi percepción. Se acercaban las diez de la noche y los rumores desde la ciudad condal decían que el saxo no estuvo presente en el directo de la noche anterior en la sala Apolo, lo cual nos hizo torcer el gesto a más de uno. Y efectivamente, allí solo aparecieron entre aplausos Tom Page y James Holden, el concierto empezaría sin Etienne Jaumet.

¿Cómo supliría Holden la ausencia del saxo? ¿Estará a la altura de ese ya mítico directo del mencionado último Sónar sin Etienne Jaumet? Las expectativas con Holden siempre son altas.

El comienzo fue fulgurante, el guion se repetía, la épica imaginativa de “Rannoch Dawn”, “Renata” y “The Inheritors” hizo estragos en la sala; la fuerza con la que sonaron esos tres primeros cortes provocó un cierto estado de euforia generalizado, ya nadie se acordaba del bueno de Etienne y su saxo. Las versiones en directo de estos temas claman al cielo por ser editadas y publicadas, son realmente espléndidas. Tras la tormenta vino la calma con el melancólico piano de “Seven Stars”, las intenciones eran claras, el discurso iría jugando con las intensidades hasta el final. Por eso, tras los retorcidos y penetrantes arpegios de “Gone Feral”, nos cogió totalmente desprevenidos esa vertiginosa versión de “The Illuminations”, donde Tom Page se marcó un Whiplash en toda regla (NOT QUITE MY TEMPO!). El de RocketNumberNine se estaba saliendo una vez más, aplausos para él.

Nos acercábamos a la hora de concierto, y la recta final ya estaba comenzando con esa especie de balada dulce titulada “Blackpool Late Eighties”; para mí, uno de los mejores cortes del LP. Tenebroso, triste, emotivo e increíblemente bello. Un tema con una importante carga emocional, pelos como escarpias. Tras esa emoción llegó el irremediable final con “The Caterpillar’s Intervention”, un tema producido conjuntamente por Holden y el saxofonista Ettienne. Y aquí fue donde se le echó verdaderamente en falta, sus improvisaciones se antojan necesarias.

A las emociones acumuladas se le sumaron la épica de la despedida, James Holden nos volvió a mostrar su presente legado. Y nosotros fuimos una vez más, sus legítimos herederos.