Hace justo 40 años Ventura Pons realizó el documental titulado Ocaña: retrat intermitent; los cines Texas de Barcelona -de hecho- lo han celebrado esta semana proyectando esta maravillosa cinta biográfica dedicada al artista andaluz en la que Ocaña (1947-1983) cuenta cómo en sus pinturas se mezclaban diferentes celebraciones tan dispares  (y de sentimientos tan extremos) como entierros, bodas u otras fiestas religiosas como la Semana Santa. En esa mezcolanza y esa forma de llevarse a su terreno de una manera tan provocadora la iconografía tradicional residía uno de los mayores atractivos de su obra y también uno de los grandes motivos de crítica entre el público en esos finales de los 70. Ocaña y la Favi tienen algo en común más allá de que ambos vivieron en Andalucía: los dos hacen que la cultura folclórica perdure de una forma transgresora. “Yo no diría que estoy haciendo flamenco nunca, yo puedo imitarlo o puedo tenerlo en el corazón a través de lo que yo he escuchado, porque yo lo he escuchado desde pequeña, pero no es igual que crecer dentro de la cultura de donde viene, la cultura gitana en particular, que es la que lo ha protegido. Y sin esa pureza no existiría ahora”.

Pero cuando tienes una formación clásica (o una voz tan especial como la de Favi) y revisas/fusionas estilos como el reggaetón, el flamenco, el trap o el r&b lo normal es que a tu alrededor haya quien intente reconducir tu discurso, llevarte por el “buen camino” de lo normalizado. “Cuando yo empecé a grabar, que tenía como 19 años, me acuerdo que me decían que lo aflamencado de mi forma de cantar no era bueno, que dejara de hacer eso. Me ponían artistas que sonaban en la radio y me decían “canta así”. Y a mí también me gusta hacer música para la radio pero creo que estar tan preocupada por lo que pensaban los demás no me ayudó. Yo no estaba feliz y no me salía hacer las cosas de la manera que ellos querían, tenía que seguir mi propio camino. Sólo cuando te viene natural llegas a la gente de verdad”.

 

Antes de nada cuéntame qué tal por Madrid. Vi los stories de la actuación con Ms Nina en el Orgullo… ¿Cómo lo viviste?

Lo pasamos muy bien y me emocionó mucho estar ahí. Me hizo mucha ilusión ver a tanta gente y ver a la familia de acá porque también estaban Zowie, Carmen, Fernando (Yung Beef)… Me impactó mucho ver tal cantidad de personas expresándose libremente. Y ya cuando se pusieron a cantar nuestras letras… yo me emocioné muchísimo, fue súper bonito.

Estoy súper feliz por Ms Nina, súper orgullosa de ella. Le conocí a ella en una fiesta cuando llegué a España hace tres años y estaba viviendo sola por el sur. Ella y su familia cuidaron mucho de mí. Cuando estábamos en su casa yo me la pasaba cantando y ella haciendo su arte; pasábamos mucho tiempo escuchando música, soñando con hacer muchas cosas, no me imaginé que las dos estaríamos aquí ahora. De todas formas no me sorprende porque ella siempre ha tenido mucho arte; yo siempre le animaba a que escribiera y a ir al estudio para grabar. Ahora me emociona a dónde llega y cómo le llega a la gente.

 

La primera vez que te vi fue en aquella primera Trap Jaus de PXXR GVNG, que como pasaba de todo y todo iba tan rápido, recuerdo el momento en que de repente apareciste en el escenario y nos quedamos flipando con tu voz… Después has seguido sacando cosas con La Vendicion… ¿Cómo llegas a ellos?

Pues creo que fue también a través de Nina. Habían hecho un vídeo juntos y ellos estaban empezando a hacer muchas cosas en Barcelona donde nos conocimos todos, también me trataron como familia y de ahí fue que empezamos a trabajar.

 

Hablemos del EP que vienes a presentar el viernes a Marabú: “Reír y llorar”. ¿El título hace referencia al momento que lloras y ríes a la vez o son dos estados diferentes?

Representa muchas cosas, igual yo soy una persona que tengo emociones muy fuertes y estaba sintiéndome así en ese momento, tal vez un poco “trastornada”, pero viviendo lo bonito del momento. La música es de baile y a la vez es algo oscura, como a veces es mi personalidad. Representa un homenaje a “Smile now cry later” que significa sonríe ahora y llora después, que en la vida todo se paga, en lo bueno y en lo malo, vivimos belleza y dolor. “Reír y Llorar” también es el nombre en una de las canciones del EP que es una versión de una canción de un grupo peruano  llamado Marea Roja.

 

Esa mezcla de sentimientos podríamos decir que se ve reflejada en la mezcla de sonidos… porque es increíble el abanico de influencias que manejáis…

Sí, es verdad, los dos mezclamos nuestras influencias, de nuestras culturas. Conocí a Deltatron, que es de Perú, por redes, por el trabajo que había hecho con la Tomasa del Real, otra artista que respeto mucho… él me pidió voces por internet, me gustó mucho lo que él hizo y de ahí seguimos trabajando.  Vino a Los Ángeles donde grabamos el disco.

 

Y en el amor, ¿se debe reír y llorar o sólo se debería reír?

En mi caso llorar (risas) en lo del amor yo no sé si soy la mejor persona para responder (risas) a mí me han dicho que soy muy llorona. Pero siento las cosas muy intensamente. Porque… bueno, creo que me sale mucho lo melancólico, me gusta lo oscuro, música oscura, música que te hace soltarlo, ¿no? en vez de sufrir en silencio, si lo cuentas pues no te sientes tan mal.  Pero yo creo que se ríe y se llora porque duele amarle a alguien de una forma que no sea egoísta.

 

¿Crees en la pureza del arte?

Yo sí. Creo en la pureza porque si no existiera la pureza, el arte no hubiera sobrevivido. Si no hubiera personas que cuidan y protegen el arte puro, la esencia… Yo no diría que estoy haciendo flamenco nunca, yo puedo imitarlo o puedo tenerlo en el corazón a través de lo que yo he escuchado, porque yo lo he escuchado desde pequeña, pero no es igual que crecer dentro de la cultura de donde viene, la cultura gitana en particular que es la que lo ha protegido. Y sin esa pureza no existiría ahora.

En tiempos del colonialismo era ilegal tocar el tambor, a la gente la mataban por tocar el tambor. Y algunos de esos ritmos, que sobrevivieron a pesar del genocidio y la esclavitud,  ahora existen todavía en la música folclórica y “urbana”. Hay que respetar que eso viene de la cultura negra, esos ritmos existen porque hay personas que cuidaron la esencia más pura de la música. Yo soy parte de la diáspora de las personas que hemos crecido muy alejadas de nuestras raíces, entonces somos gente que tenemos unas gotitas que nos llegan de ese río y eso es lo que está en mi música. Pero yo le agradezco y le debo todo mi respeto a las personas que protegieron la pureza y la esencia de la cultura.

 

Oye, ¿y qué crees que tienen en común el flamenco y el reggaetón?

Lo primero que veo es que ambos estilos se escuchan por la calle. Mira, yo sueño mucho con eso de hecho, con Almería, cuando estoy en EEUU sueño con despertarme y escuchar las palmas y el cante en la calle porque me hacía sentir bien cuando vivía aquí. Es música del bloque, como el reggaetón o el trap, que también son una forma de expresarse y de marcar territorio.

Lo que yo veo -desde mi experiencia, creciendo en un barrio en California y también habiendo vivido en el sur de España- es que la música popular, ya sea flamenco popular o el reggaetón que suena por la radio, viene de culturas que han sido criminalizadas. En mi país y por todo el continente hay un racismo muy fuerte hacia la gente negra y la cultura negra, afrocaribeña, de la gente que inventó el reggaetón y la mayoría de los ritmos populares que se escuchan en la música en nuestros países desde siempre. En los tiempos de mi abuela, que por cierto le encanta Libertad Lamarque, los criollos en las Américas y también en España, escuchaban mucho los tangos que en su tiempo también se consideraban música de mala vida, ¿no? Y era menos preciada porque era música afroargentina. Y aunque el flamenco ha influido mucho en la cultura popular en España y su imagen en el exterior es bastante apreciada, hay mucha gente que no lo aprecia como algo bonito, algo precioso, sino que más bien lo ven como algo de barrio porque igual hay una historia y un fuerte racismo hacia la etnia gitana.

 

A mí Nai No Nai por ejemplo, me hace pensar en Camarón…

Nai No Nai es una melodía tradicional que puedes ver en diferentes cantes, que viene de los tangos. Hay una versión de Enrique Morente de esa melodía donde la usa como yo la aprendí. Pero ese tipo de cante sí era lo que yo escuchaba de pequeña, mi abuela muchas veces no decía palabras sino cosas como “nai no na”, “lei lo le”… También es la esencia del cante expresando algo sin palabras.

 

¿Tu abuela era andaluza?

Mi abuela de hecho era casada con un andaluz. Pero ella y su familia son gallegos, de Pontevedra.

 

Para mí, toda tu estética (tanto en el discurso como en la parte visual) tiene mucho de iconos de la calle o lo que se llama “baja cultura”. Yo en ti veo algo de Amy Winehouse, algo de Lola Flores, algo de Selena… No sé si esto es deliberado de algún modo o simplemente sale así…

Uff… Todas las que nombraste son auténticos iconos y jamás me podría comparar… Lo tomaría como un cumplido y lo agradezco, para mí todas ellas son influencias, claro. La estética definitivamente me la ha marcado mi entorno, el barrio… y creo que la Amy también.

 

Hablando de lo barriobajero, el comienzo de Sirena, si no me equivoco, está extraído del tema de Hanna  Como en un mar eterno, que aquí fue precisamente la banda sonora de la película “choni” o “vulgar” por antonomasia como es “Yo Soy La Juani”. De hecho la canción se ha convertido ya en una especie de himno en este sentido.

Sí. Tomamos el estribillo de Hanna porque queríamos poner las influencias que nos habían marcado. Y a mí me ha marcado mucho esa canción, me encantaba. Cuando salió yo estaba viviendo en España. A Hanna, de hecho, la hemos acreditado en el proyecto, la nombramos. Intenté buscarla y no me he podido poner en contacto con ella porque en las redes no está activa. Pero voy a aprovechar para enviarle un mensaje. Si estás leyendo esto, Hanna:  te quiero mucho, te admiro mucho; si estás por ahí me encantaría conocerte.

Además nos ha escrito mucha gente diciendo “le robasteis el estribillo a Hanna” y no es con la intención de eso. Es un homenaje a ella y a ese momento porque a muchos nos marcó la infancia. Yo era pequeña pero me acuerdo mucho de esto, también de la historia de la película; creo que somos muchas las que nos identificamos con la protagonista.

 

Yo recuerdo que en su momento me gustaba y la verdad es que me daba bastante palo decir que me gustaba la canción…

Sí, la gente a veces se tiene que calmar. Porque le encanta juzgar y despreciar, sobre todo lo que tiene que ver con lo barriobajero. Mira, me acabo de acordar de una de las primeras cosas que me dijeron cuando yo vine a Madrid la última vez y es que mi manera de hablar era muy verdulera (risas). Y yo era como: “¿qué?”. Me dio risa, me recordó también que mi familia era muy humilde. Y si yo he tenido oportunidades, no es porque yo sea mejor o peor que nadie, yo tuve oportunidades que muchos no tuvieron, y me siento muy agradecida de esa bendición, aunque como ya dije, muchas siento que no me las merezco

 

En San Francisco, ¿te dedicas a algo más aparte de la música?

Bueno, yo he trabajado de todo… mi último trabajo fue  en un centro social con gente que ha estado en la calle, específicamente para mujeres.  En mi ciudad la vida es un poco loca y para sobrevivir es muy cara, muchas hemos tenido que hacer de todo. Cuando empecé a grabar trabajaba todo el día en el centro y por las noches en una barra. No podía seguir donde estaba y tuve mucha suerte de poder dejarlo porque me estaba saliendo más trabajo como artista, por varios años he cantando y escribiendo para más personas, traduciendo del español al inglés. Este año también presenté poesía y formé parte de un proyecto de teatro, Still Here SF. Llevo un tiempo trabajando en unos proyectos que no he compartido mucho por las redes. Igual en estos días tenéis alguna sorpresa (risas)… Es que mi poesía no es muy bonita, es como muy libre, suelto todo lo que estoy pensando…


Al comienzo de la entrevista aludías a que habías ido al conservatorio, ¿qué tipo de formación has tenido y cuánto hay de autoaprendizaje?

La formación que yo tuve fue clásica… bueno, yo cantaba en un coro de niñas de la ciudad de San Francisco, allí cantábamos música religiosa y clásica. Cuando viví en Almería me tocó estudiar con una artista llamada Ana Castillo, que es súper increíble y ella trabaja en el Conservatorio acompañando a las bailaoras de flamenco donde tuve la oportunidad de estudiar.

 

Con la voz que tienes -que llama bastante la atención sobre todo en la escena en la que te mueves donde el saber cantar ya no es tan necesario como en otras escenas- ¿Nunca te han intentado “educar” o convertir en un producto más “digerible” o más “apto” para un público más masivo?

Ehm… (risas). Sí. De todas formas yo creo que pa cantar es más la emoción lo que comunica y lo que le llega a la gente. Y bueno, yo -como te dije- cantaba música folclórica. Mi padre cantaba rumba y yo empecé cantando música folclórica y también en la calle, en los carnavales, en el barrio de la Misión (Mission District) en San Francisco cantando y bailando en grupos. Así es como crecimos nosotros. Pero cuando yo empecé a grabar, que tenía como 19 años, me acuerdo que me decían que lo aflamencado de mi forma de cantar no era bueno, que dejara de hacer eso. Me ponían artistas que sonaban en la radio y me decían “canta así”. Y a mí también me gusta hacer música para la radio pero creo que estar tan preocupada por lo que pensaban los demás no me ayudó. Yo no estaba feliz y no me salía hacer las cosas de la manera que ellos querían, tenía que seguir mi propio camino. Sólo cuando te viene natural llegas a la gente de verdad.

Pero para mí no fue tan fácil darme cuenta… Por ejemplo, mucha gente de mi familia no llegan a ver bien que una mujer haga esto, el hecho de mostrarte, exponerte, expresarte de cierta forma, andar por ahí y por aquí moviéndote sola. Pero al fin yo tuve que hacer una decisión y hacer lo que hago, aunque algunas personas no lo entiendan. Con lo que ha pasado en el último año, la situación en California y EEUU no está bien. Entonces eso también me ha forzado a echarme un poco más palante. Porque la cosa allí no está fácil y hay más necesidad. Por eso también estoy en esta posición de viajar y mover mi música. Me da mucha rabia la situación que está viviendo mi país, mi ciudad, mi comunidad… Ayer estaba en la fiesta de Reinas de Nina, -que por cierto me lo pasé genial con todos y Jedet es increíble, era muy linda la noche…- pero tuve un momento en que me vine abajo.  Por un lado lo estás pasando tan bien… pero claro, al mismo tiempo sabes que tus seres queridos lo están pasando tan mal… Hay mucha gente sufriendo, mucha violencia, gente que está presa y separada de su familia por motivos injustos en mi país. Yo estoy viviendo en el momento disfrutando todo lo bello pero eso lo llevo siempre. Con lo que hago siento que tengo la oportunidad y la responsabilidad de contarlo.

 

Teniendo en cuenta esto y el momento en el que estás ahora en el que quieres focalizarte en tu música, ¿te irías a vivir a otro país?

Si dios quiere podré seguir moviéndome. He tenido mucha suerte que siento que no merezco porque he podido venir a España, por Latinoamérica y después volverme a EEUU. Yo puedo porque otra mucha gente no puede, no tienen la libertad de entrar en un país sin arriesgar su vida.

 

Aquí en España vamos un poco lentos con las cosas, muchos aún tenemos que justificar por qué nos gusta el reggaetón… No sé si en San Francisco ya está más normalizado.

Yo creo que ese prejuicio contra el reggaetón por ser parte de la cultura Afrolatina y caribeña existe en todas partes porque bueno, a mí me lo han contado y yo lo he visto; por ejemplo, que la gente no movía a los artistas afrolatinos por ejemplo de reggaetón. Si somos blancos es más fácil que pasen nuestra música y que sea apreciada comercialmente, como ya dije, esa es la realidad del racismo en la cultura.  Se ve ahora porque hay más gente haciéndolo, por ejemplo con la pegada de Justin Bieber con “Despacito”, que ni habla español, a todos les gusta ese ritmo… Esta es la mentalidad colonial que está normalizada en todas partes. Tenemos que reconocer nuestra historia y la realidad, la gente que no lo hace, es porque no quiere y tiene que abrir la mente más allá de la música. Les guste o no las cosas están cambiando.

 

Y ya para terminar, ¿cómo va a ser el show del Marabú y qué planes de futuro cercano tienes?

Lo de Marabú va a ser muy bonito. Shout out a la Bea (Bea Pelea), que tenemos cosas juntas y que va a venir a echar un ratico. Habrá cosas nuevas, van a venir invitados especiales con los cuales estoy sacando música estos días y que ya contaré (risas). Pero sí, estaré presentando algunas cosas nuevas y además estarán Paul Marmota, Diego Navarro y Digital Playa y yo creo que va a ser una noche histórica o sea que vénganse.

Y toda la gente que me ha estado hablando estos días o los días anteriores yo se lo agradezco de corazón. Para estar aquí he pasado like… mucha duda, mucha duda…

 

¿Y eso por qué?

Porque te sientes un poco rara. Y piensas “igual no le llega a nadie; igual debería pensar mejor lo que estoy haciendo”. Es un poco lo que te decía antes y también por algunas situaciones en mi vida he querido que fuera un poco más privada, por diferentes motivos he querido esconderme un poco. Lo mío es cantar, me gusta mucho trabajar con la gente, me encanta trabajar. Pero en el pasado no quería exponerme. Me imagino que lo siente mucha más gente, ¿no? esa inseguridad. Porque yo vengo de fuera y estoy haciendo esta música rara mezcla de estilos en español, igual no va a pegar… y el hecho de que me escriba la gente y que me diga que han estado escuchando este disco… me da mucha emoción y se lo agradezco con toda mi alma. Por eso estoy aquí y espero que algunos de los que me han escrito se vengan a Marabú. Con la Nina también estamos trabajando en algo que creo que les va a gustar (risas). Y quiero agradecer a mis niñas sobre todo, que sé que siendo mujer no es fácil pero hay que seguir palante.