La RIAA (Record Industry Association of America) ha hecho pública una gráfica que representa la curva de venta de vinilo durante las últimas cuatro décadas. Y más de uno se ha sorprendido al ver los resultados.

En los últimos años, la vuelta del medio se ha convertido en un hecho —ya sea por nostalgia o por fines comerciales—, y esto ha ocupado infinitas portadas alrededor del mundo. La realidad, según la RIAA, parece no ser tan optimista.

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En la gráfica podemos ver claramente que el descenso de la curva se pronuncia comenzada la década de los 80, momento en el cual, además de haber sido presentado el CD como el futuro medio portátil, el cassette se encontraba en apogeo, siendo la primera opción de la mayoría. Así llegamos a los 90, donde las ventas prácticamente se reducen a cero, tendencia que seguiría hasta alrededor de 2008. En ese momento comienza a reaparecer el plástico, que ha continuado su ascenso hasta la actualidad, momento en el cual las ventas se encuentran en su mejor momento en los últimos 20-25 años.

A pesar de que viéndolo así todo pueda resultar menos optimista de lo que en un principio parecía, hay muchos más factores a tener en cuenta que quedan fuera de los márgenes que la RIAA marca a la hora de tomar sus medidas.

En primer lugar, la vuelta del vinilo es real. A pesar de que las ventas no hayan vuelto a niveles de los años 70, momento en el cual reinaba sobre las demás opciones, sí es cierto que se encuentra en sus cotas más altas de las últimas dos décadas. Además, la RIAA basa sus datos en las ventas en Estados Unidos, cuyo mercado, a pesar de ser mucho mayor, está más centrado en géneros de masas con fines más comerciales.

Otro punto a tener en cuenta es la venta en el mercado de segunda mano, algo que obviamente tampoco queda reflejado en la gráfica. Discogs, el mercadillo online más representativo, atrae actualmente seis millones de visitantes —y potenciales vendedores o compradores— a su página cada mes, lo que se traduce en unos beneficios de más de $1,000,000 anuales (datos de 2013). Teniendo en cuenta que su comisión por venta es del 8%, haciendo cálculo mental podríamos pensar que el total del dinero que mueve el mercadillo anualmente asciende a $12,500,000. Una cantidad nada desdeñable.

Además de Discogs, habría que tener en cuenta tiendas de discos usados, rastros, tiendas de beneficencia, sellos independientes, ventas en mano y un largo etcétera que, al fin y al cabo, mantienen vivo el formato más allá de que las multinacionales se hayan subido al carro y traten de vender el Yeezus de Kanye West como si del White Album de los Beatles se tratara.

Si volvemos al cálculo mental, no es difícil ver que la gran mayoría de las ventas no se llevan a cabo en el circuito convencional sino en un mercado que no engorda las estadísticas oficiales, de modo que las ventas reales, teniendo en cuenta todo lo comentado, podrían llegar a duplicar, o incluso triplicar a las oficiales.

De cualquier modo, lo que queda claro es que los niveles de los años 70 son inalcanzables, ya no para el vinilo sino para cualquier formato físico. El streaming, las ventas digitales y la piratería han hecho que tener tu música en las manos sea considerado poco menos que elitista, y la tendencia no parece que vaya a cambiar. Sin embargo, el vinilo se encuentra en un momento dulce en el que ha encontrado apreciación por un pequeño nicho de mercado que, aunque pequeño, parece mucho más activo y definitivamente decidido a seguir manteniéndolo, aunque no engorde las estadísticas.