Las mejores canciones | 2015

Seguimos haciendo balance de 2015 con las 20 canciones que más han gustado a la redacción de Beatburguer. La criba ha sido dolorosa, pues escoger una veintena de temas entre las cientos de geniales producciones que se han editado este año es casi imposible, pero aquí está una selección que creemos que es lo más equilibrada posible. Hay electrónica bailable y otra más cerebral, hay grandes estrellas del rap y del pop y talentos del indie que sorprendentemente se han sacado de la manga una de las piezas disco más cojonudas de los últimos doce meses. Al final encontraréis la selección con nuestra Deezer Playlist para poder escucharlas.

20. Special Request – Amnesia

Si la llegada de Zomby a XL no terminó de convencernos, la de Paul Woolfoord con su alias en Special Request sí. Su serie de EPs que publicó el pasado octubre tiene un punto álgido, esa Amnesia que recuerda a los mejores momentos del sello rave por excelencia. El productor británico ha demostrado sobradamente que en el terreno del house es un valor seguro, pero también una figura clave de eso que se llama hardcore continuum.

19. Chromatics – I Can Never Be Myself When You’re Around

Para San Valentín deberíamos haber escuchado el nuevo álbum de Chromatics, pero aquí estamos, esperando como tontos. Por lo menos Johnny Jewell no se ha quedado de brazos cruzados y ha ido entregando a cuenta gotas nuevos temas. Además de la brutal versión de Girls Just Wanna Have Fun de Cyndi Lauper, adelantó cuatro sencillos, muy diversos entre sí, y el que más nos gustó, porque lo que a nosotros lo que nos gusta es bailar como descosidos es éste. Tiene esos sintes pulsantes, una percusión que te obliga a dar palmas todo el rato y un estribillo servido por la Radalet magnífico.

18. Julio Bashmore – Holding On

Hace ya casi cinco años que nos enamoramos de Julio Bashmore con ese Battle For Middle You pero su álbum de debut no llegó hasta hace sólo unos pocos meses. El problema del productor quizá es que es tiene una sensibilidad demasiado pop como para que los gambiteros terminen de apreciarle y tampoco recurre a grandes estrellas como Disclosure para hacer el crossover al indie. Pero piezas como Holding On, un disco-house irresistible que lo hubiese petado mucho en el París de mediados de los 90, demuestran que lo del de Bristol es puro talento.

17. Rihanna – Bitch Better Have My Money

Este debería haber sido el año de Rihanna, pero la diva de Barbados se resiste a lanzar ese nuevo álbum que llevamos tiempo esperando. Mientras tanto ha entregado singles muy diversos entre sí que no son desde luego lo mejor que ha hecho. El mejor, sin duda, este Bitch Better Have My Money, que tranquilizó a los fans después de la sosilla FourFiveSeconds. Ya el título da muestras del nivel de confianza que tiene la cantante. Es 100% RiRi, es chunga y desafiante, con unos beats traps que suenan a metralleta. Huele a clasicazo.

16. A$AP Rocky – L$D

Pretty Flacko suele ser agresivo en sus temas, pero también deja ver de tanto en cuenta su lado más vulnerable. Aquí, que somos muy emo, nos encantó L$D, comparando el amor, el sexo y los sueños con las drogas. Así, consigue crear una pieza muy vaporosa y ligeramente psicodélica (como si el título ya no lo dejase absolutamente claro). Dijo al hilo de este corte que “quiere dar droga a la gente a través de su música”. Pues si esta es su manera, no se nos ocurre una manera más sana y genial de hacerlo.

15. Arca – Soichiro

Uno de los caminos más fáciles que podría haber optado Alejandro Ghersi para su nuevo disco era el de tirar de las estrellas con las que ha colaborado estos últimos meses y pegar el gran pelotazo. Sin embargo, el venezolano sigue fiel a sus principios en Mutant, y ofrece un trabajo aún más inescrutable que su antecesor. En este sentido, cuesta escoger con una sola pieza, porque realmente no hay nada que destaque por encima del resto (en el buen sentido, claro). Así pues, nos quedamos con Soichiro, que, por cierto, es el segundo nombre de su mano derecha, Jesse Kanda, y que fascina y perturba a partes iguales.

14. Pusha T – Untouchable

Si Pusha T ha tenido la valentía de lanzar en la antepenúltima semana del año una suerte de genial prólogo de su próximo álbum, el esperadísimo King Push, es que el ex Clipse está convencido de que maneja material muy serio. En este disco corto destaca Untouchable, en el que demuestra de nuevo que es un letrista formidable y que a partir de un beat seco servido por Timbaland puede crear una canción cruda pero absolutamente alucinante. Algo nos dice que 2016 no será el año de Kanye ni de Drake, sino del neoyorquino.

13. CHVRCHES – Leave A Trace

Con su álbum de debut CHVRCHES crearon un sonido propio que era como un arma de doble filo. Su pop electrónico era rápidamente identificable pues repiten casi siempre unos mismos ingredientes. Pero a la vez les deja poco margen de maniobra en el futuro. Ya es un tópico eso del segundo disco, pero con ellos se corrobora. El trío escocés decidió no cambiar casi nada y, sorprendentemente, la jugada les salió bien. Pero es que, claro, con ganchos de izquierdas tan perfectos como la irresistible Leave A Trace es difícil fallar. Más directos y accesibles. En definitiva, mejores.

12. Tinashe – Player

El año pasado Tinashe lanzó un muy recomendable álbum de debut como solista que le alzó como una de las grandes figuras del R&B alternativo. Con su segundo disco, que debería haber salido este año, pero al final se hará esperar un poco más, debería dar un paso de gigante. ¿Sus armas? Singles tan irresistibles como Player, en la que se olvida (en parte) de la sensualidad y pasa directamente a la acción con un bombazo llenapistas dance-pop. Acompañada por un chulesco Chris Brown, sirve exactamente lo que nuestro esqueleto pedía para bailar sin parar y no dejar de hablar de ella en los próximos meses.

11. Fatima Yamaha – What’s A Girl To Do

¿Qué demonios hace una canción de hace más de una década en una lista de lo mejor de 2015? Pues muy sencillo, What’s A Girl To Do, en su momento, no hizo demasiado ruido. Apareció en un sello irlandés con algunas joyazas de Donnacha Costello, David Donohoe o Lerosa, pero quizá fue ensombrecido por el minimal que empezaba a dominar todo por la escena. Además, era el corte B2 del maxi (y no sin motivo, pues los otros tres temas son brutales también). Pero Dekmantel decidió reeditarlo, tentándonos a los que tenemos el original a venderlo en Ebay a precio astronómico, y no ha parado de sonar durante la segunda mitad del año en los eventos más selectos.

10. Julia Holter – Feel You

Julia Holter es una tipa que se ha inspirado en Eurípides, la poesía moderna y oscuros musicales de Broadway de los 70 para crear sus intricadas producciones. Cuando presentó el sencillo de adelanto de Have You In My Wilderness, Feel You, muchos se llevaron un buen susto. Era una preciosista maravilla pop, corta y al grano, con la voz de la californiana brillando como nunca. Nunca hubiésemos imaginado que la otrora diva del pop vanguardista entregase una pieza tan fascinante renunciando a su producción barroca (o hoarder, ya saben, capas y más capas) y complejo. Pero lo consiguió.

9. Chairlift – Ch-Ching

Justo cuando nos empezábamos a preguntar dónde se habían metido Chairlift, el dúo avanzó Ch-Ching, sencillo de adelanto de su próximo disco, que será una de las primeras alegrías de 2016. Los brooklynitas ya habían demostrado desde hace años una habilidad muy especial a la hora de entregar incontestables hits synth-pop y, quizá, por eso, Beyoncé, se fijó en su talento y les pidió que le ayudasen con No Angel, de su último álbum. Ahora vuelven con la experiencia que supone haber trabajado con una superestrella y entregan un magnético himno de inmediato calado y toques hip hop. 27-99-23!

8. Floating Points – Silhouttes (I, II, & III)

Un poco como Julio Bashmore, el álbum de debut de Floating Points se ha resistido a llegar. Acaso porque Sam Shepherd es uno de los DJs más solicitados del momento. Pero consiguió encontrar tiempo para avanzar con su ópera prima y no sólo entregó uno de los trabajos de electrónica de baile más destacados de 2015, sino que en él cabían auténticas joyas como esta dinámica Silhouttes que ahora nos ocupa. Dividida en tres partes, primero con un rollo jazz y más adelante con cuerdas y voces, es uno de los viajes más fascinantes del año. Diez minutos que se pasan en un suspiro.

7. Tame Impala – Let It Happen

Si nos lo dijesen a principios de año no nos creeríamos que Tame Impala serían capaces de entregar uno de las piezas más destacadas de electrónica de baile de este 2015. Pero la ambición y el talento de su mente maestra, Kevin Parker, es desmesurada, y si se le puso entre ceja y ceja crear un gran himno disco, pues él lo hacía y para adelante. Es una epopeya cósmica de ocho minutos con esos filtros tan French house (se la ha comparado con los primeros Daft Punk). Hasta hay loops que parecen como si un CD se hubiese atascado que suenan a gloria bendita. Si en el error (impostado) rozan la excelencia, imaginad en los pasajes más inspirados.

6. FKA Twigs – In Time

A menudo se tiene la equívoca idea de que los EPs sirven como bisagra entre discos, en los que los artistas entregan esa serie de canciones que por algún motivo u otro no tuvieron sitio en los álbumes. Pero el talento de FKA twigs es tan desbordante que en M3LLI55X se permite el lujo de incluir algunos de los mejores temas que ha hecho en su corta carrera. Podríamos haber escogido Glass & Patron o Figure 8, pero al final nos hemos quedado con In Time porque demuestra que más allá de la sensualidad y la sofisticación, Barnett también puede enseñar los dientes y afilar las uñas. De hecho, casi hasta se podría pinchar.

5. Drake – Hotline Bling

A principios de año Drake lanzó el genial If You’re Reading This It’s Too Late, que a estas alturas no nos hemos puesto de acuerdo si es una mixtape o un disco. También en verano se habló mucho de las diss tracks que compartió en esas semanas de beef que tuvo con Meek Mill. Pero un día, estrenó una de ellas junto a la tropical y desenfadada Hotline Bling, por la que, curiosamente fue acusado de plagio (¿tendrá o no razón entonces el novio de Nicki Minaj?), e, inesperadamente, todo cambió para siempre. No ha sido número uno, pero ni falta que le hace: es la canción más ubicua de este 2015, de la que más se ha hablado, la que más ha sido parodiada y versionada (destacamos, sobre todos los covers, el de Fuego).

4. Oneohtrix Point Never – I Bite Through It

No hay disco que defina mejor 2015 en términos generales. Oneohtrix Point Never es, sin lugar a dudas, el nombre del año, aunque su trayectoria ya nos hacía advertir que tarde o temprano lo sería. Desde que presentó el primer adelanto de Garden Of Delete, I Bite Through It, tuvimos claro que el álbum iba a ser cosa seria, y no íbamos desencaminados. En este tema deja relucir esa influencia nu-metal que sugirió que marcaría el trabajo a raíz de su gira con Nine Inch Nails y Soundgarden, que le hizo regresar a su adolescencia. El corte es abrasivo, con unas ráfagas de ruido que hubiesen encajado muy bien en el metal alternativo de los últimos 90. Pero también tiene momentos más acústicos dirigidos por una guitarra jazzística. Es una composición esquizofrénica. Un buen ejemplo tanto de lo que ofrece el LP como de los tiempos que corren.

3. The Weeknd – Can’t Feel My Face

Como el ave fénix Abel Tesfaye ha resucitado tras un álbum de debut fallido en buena parte debido a la alargada sombra de esa trilogía de mixtapes que publicó en 2011 y que supusieron un antes y un después en el negociado R&B. Ahora parte de la maquinaria, el canadiense ha sabido reinventarse de fucker sin un puto a duro a auténtico jefazo del pop. Lo hizo en tres pasos muy calculados. Primero aliándose con Ariana Grande, luego participando en la banda sonora del blockbuster 50 Sombras de Grey y ya en verano presentando en la puesta de largo de Apple Music Can’t Feel My Face. The Weeknd seguía obsesionado con los mismos temas, la lujuria y las drogas, pero, curiosamente, su canción que más se ha escuchado este año no tiene la etiqueta de explícita. Todo dios sabe que habla de meterse coca hasta las cejas, pero no menciona la palabra en ningún momento. Hasta Tom Cruise la cantó en unos meses de auténtica locura y si Michael Jackson pudiese escucharla podría descansar tranquilo sabiendo que hay gente ahí fuera que continúa su legado.

2. Grimes – REALiTi

La espera ha sido dura. Grimes ha bordeado el cansinismo con tanto ahora sí, ahora no. Esto me gusta, esto lo comparto pero me parece una mierda. A principios de año dejó escuchar la demo de REALiTi, un tema que se suponía que iba a entrar en su cuarto álbum, pero que a ella no le acababa de gustar. El resto de la humanidad quedó prendado de él. Claire Boucher demostró un potencial pop indiscutible y al final entró en razón, la terminó y la incluyó en Art Angels. Al principio no acabó de convencer la versión definitiva, pues parecía como si le hubiese dado demasiadas vueltas. Si la anterior ya era perfecta, ¿para qué cambiarla? El ansiado disco al final resultó ser una obra catártica, un parto doloroso en el que la canadiense al final emergió como lo que siempre había querido ser: una productora pop genial. Y con ésta, Kill V Maim o Flesh Without Blood (cada una tendrá su preferida) demostró que ahora poca gente puede hacerle sombra.

1. Jamie xx – I Know There’s Gonna Be (Good Times)

La historia de este tema es absolutamente sorprendente y más si tenemos en cuenta sus excelentes resultados. Una vez Jamie Smith desenterró una vieja canción del grupo a cappella The Persuasions decidió que diversos músicos aportasen sus voces para hacer algo más que en mero cover. Al final escogió a un prometedor rapero, Young Thug, y a un icono del dancehall moderno, Popcaan, que entregaron sus piezas por separado. Podría haber sido un desastre pero juntándolas en el estudio el cerebrito de The xx debió sentirse como cuando Alexander Fleming descubrió la penicilina. ¿Es comercial? Sí, ¿y qué? Fue la canción del verano, la canción del año y también una gran canción para echar un buen polvo. Hay pocos temas que transmitan el buen rollo de este. Gosh puede ser más rotunda, Loud Places tiene un atractivo más pop pero Good Times es la pieza más atrevida, en la que se muestra mejor la pericia de Jamie como productor y su gusto por recurrir a la nostalgia sin perder frescura por el camino.

 

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