Profundizamos en las teorías del crítico inglés sobre la música rave en una intensa conversación con David M, figura clave del UK bass en España y gran conocedor del material firmado por el autor de Energy Flash. El DJ gallego -vinculado al colectivo Arkestra– se marca, además, una selección de temas especial para la ocasión.

“Es que ese es el espíritu de señor mayor” dice David M en referencia a esa manera que tiene Reynolds de afirmar que la electrónica actual aporta pocas cosas nuevas a lo que surgió del movimiento rave. Y continúa: “sí que es verdad que en los 90’ hubo una explosión muy grande por el tema de la época rave y de repente se inventó el jungle que era como lo nunca pensado. Ese choque entre el techno y el break del hip hop de una forma tan inesperada y sacando algo tan nuevo… Pero bueno, para mí el nacimiento del dubstep es tan inesperado y tan grande como el jungle”.

Se podría decir que David M pertenece a la escena bass inglesa. Eso sí, es de Coruña y vive en el barrio del Raval de Barcelona. Desde esa ubicación precisamente emite -cada viernes (de 23.00 a 01.00 h.)- un programa en la radio londinense Sub.FM (“where the bass matters” como dicen en su perfil de facebook). Antes, en los 00’, participó en algunas radios piratas inglesas como React.FM, donde se marcó un b2b con Oneman en 2007. Rewind, por si acaso: (…) donde se marcó un b2b con Oneman en 2007.

David y Reynolds -aunque separados en el tiempo- comparten esa obsesión por los sonidos rave de los 90’ y ese amor por las radios piratas y por lo que representaron en un momento específico, en una escena. De hecho -puntualiza David-, el slogan de Sub.FM es ‘The Original Pirate Style Internet Radio Station’; o sea, la emisora en internet estilo radio pirata. O sea, que Sub.FM es como una pirata pero de ahora”.

Las piratas conforman uno de los puntos clave de las teorías de Reynolds sobre la cultura rave, como él mismo explica en Energy Flash: “El rave es más que música + drogas; es una suma de un estilo de vida, un comportamiento de tipo ritual y unas creencias. Para el que participa del rave es como una religión; desde el punto de vista del observador común, parece más bien un culto siniestro (…) En 1992, dos aspectos del rave underground que emocionaban y cautivaban mi imaginación eran, literalmente, delitos contra el estado: las radios piratas y el resurgimiento de raves ilegales promovidas por Sound Systems renegados como Spiral Tribe”.
 

Teorías ácidas

La pasión desmedida de Reynolds por la época rave le ha llevado -no sólo a relatar y teorizar de manera radiante un momento clave de la Historia de la Música- sino también a elevar ese momento a mito y ponerlo por encima de todo lo que ha venido después. Él mismo se confiesa en su libro Energy Flash: “Porque lo que hace que Energy Flash funcione es el fervor desmedido que impregna todas sus páginas, la pasión partidista por un estilo concreto de la cultura del baile electrónico: el hardcore rave y todo lo que este generó. Eso es lo que convierte el libro en un testimonio de una obsesión y de una fe”.

A finales de los 90’, Reynolds escribió una de las teorías musicales que más han dado que hablar: la teoría del ‘hardcore continuum’ (o ‘nuum’). Bajo este concepto, el crítico inglés defiende -básicamente y resumiéndolo en exceso- que hay una línea continua de estilos que, desde la época rave y hasta ahora, han mantenido una misma esencia (la del hardcore). Con sus propias palabras (extraído de la introducción a la compilación de artículos sobre esta teoría publicados por The Wire en 2013):

“I call it a ‘continuum’ because that’s what it is: a musical tradition/subcultural tribe that’s managed to hold it together for nearly 20 years now (…) From Jungle and 2-step to today’s Grime and Bassline, the basic parameters of the music have stayed the same as they were in the early Hardcore, although the relative balance of various sources (reggae, rap, R&B, Eurotechno, etc) has shifted, and the beats-per-minute rate has fluctuated wildly”.

Y ahora sí, explicado para entenderlo; por David M: “El ‘hardcore continuum’ para mí no es una teoría… Bueno ni para él [refiriéndose a Reynolds], que él también lo dice. No es que sea una teoría, es un nombre que él ha puesto a un hecho que es real (…) Una de las cosas que lo prueban es que hay varios artistas que hacían hardcore en el 91, que en el 95 estaban haciendo jungle, en el 98 estaban haciendo garage… y esto es la prueba de que esto es algo continuo. Y es algo que es real y contrastado. A partir de la música de baile de UK, a partir del acid house cuando empezó a hacerse… con el breakbeat, el hip hop y tal… empezó a hacerse el hardcore, el breakbeat house… Y a partir de ahí se creó una movida que todos estos estilos que salen de UK en los últimos 20 años encajan en este ‘continuum’. Utilizan los mismos canales de radio pirata, tiendas de discos… Y hay artistas que, bueno… los ves que se van moviendo de un lado a otro en este ‘continuum’ y tal… Y que eso es real, o sea, es impepinable”.

– Pero, ¿crees que la teoría tiene vigencia ahora mismo o habría que revisarla?
 

– “La teoría es como de finales de los 90, principios de los 00’… Y yo creo que hasta ahí tiene sentido fijo, y a partir de ahí obviamente hay cosas que puedes encajar dentro de lo que son los parámetros generales del ‘continuum’; pero claro, el mundo ha cambiado y entonces tienes que cambiar la teoría. Porque la teoría es explicar unos hechos que pasan, si pasan otras cosas pues tienes que cambiarla. Por ejemplo, lo que dice él de las tiendas de discos, las radios piratas y todo esto… Sigue habiendo piratas, pero ya no son piratas, porque ahora con internet son radios en internet que tienen un dial en FM. No es lo mismo. Las tiendas de discos… Quedan algunas tiendas de discos, pero no es lo de antes”.

La vida es hardcore

Para Reynolds, el mundo de la música de baile lo mueve el hardcore. En Energy Flash puede leerse: “Enfrentado a la condescendencia de los entendidos, desarrollé mi propio contraprejuicio (…): la convicción de que las escenas hardcore en la cultura de baile son el verdadero motor creativo de la música y que las autoproclamadas iniciativas ‘progressive’ suelen implicar un regreso desde el punto al que se ha evolucionado, una vuelta a ideas más tradicionales de ‘musicalidad’”.

Que no es desprecio, que es otra cosa (como él mismo explica en una conversación con el autor incluida en el libro): “(…) hay mucha música electrónica puramente experimental que me encanta. Pero lo que me molesta es la idea de que es algo más inteligente que el puro pasto para la pista de baile”.

Reynolds concibe el ‘hardcore’ no sólo como un sonido, sino como actitud/rezo/modo de vida y no solo de baile. “El hardcore como el rechazo a algo… -explica David adentrándose en la filosofía de los 90’- el no tenemos donde salir, no tenemos qué hacer… Era la época de Margaret Tatcher, no había dinero, era todo en plan capitalismo agresivo. Y los chavales… bueno, la gente, la juventud… encontró una salida de puta madre que era irse el fin de semana a pegarse un fiestón a las afueras… Entonces… claro, fue una revolución de la hostia”.

 

– O sea, el verbo ‘bailar’ con connotaciones de ‘peligrosidad’ o ‘rebeldía’, ¿no? Como protesta social…

 

– “Sí, porque él está muy obsesionado con el rollo este de que la música es para pegarte la fiesta y tal pero que además tiene un fondo social. Él se quema mucho con la peña que hace música blanda…”

 

– Esa música ‘blanda’ que está fuera del ‘hardcore continuum’ sería como la parte más insulsa de la música, ¿no?

 

– “Claro, no tiene eso que él llama… Bueno, él usa el adjetivo ‘rudness’, que es como crudeza o mala educación… No tiene ese rollo bruto, rudo…”

 

Y si la música carece de esa grosería, pierde sentido y entra dentro de lo que el crítico musical denomina ‘fuerzas centrífugas’. Es decir, los sonidos que no hacen nada por la permanencia de esa continuidad hardcore. Al grano: la IDM.

 

“La IDM, el rollo Squarepusher, Aphex Twin y todo esto… es algo a lo que la gente del ‘continuum’ le tiene así como un poco de tirria, porque son artistas que quieren hacer su rollo, un rollo que nadie más hace, y separarse de la movida. En cambio, el ‘continuum’ es lo que él llama la inteligencia colectiva, que es algo así como ‘yo me junto con mis colegas en Discos Paradiso y ¡buah! estoy haciendo esta movida que va a 130 bpm’s y es como house…” y todos los colegas se ponen a hacer algo así… Y es como que toda la gente lo va escuchando en la radio y todo el mundo quiere hacer eso y todos se unen; en vez de avanzar tú solo como artista, avanzas como grupo de gente, como escena”.

Ahora que vapuleamos la palabra escena mañana, tarde y noche. La acepción del término dentro del ‘hardcore continuum’ no es otra cosa que una suma de fuerzas que caminan en una misma dirección. Lo que Reynolds denomina ‘fuerzas centrípetas’ (lo contrario a las ‘centrífugas’, a las que aludíamos anteriormente).

“Esto de ‘centrípeto’ y ‘centrífugo’ está guay porque alude a un concepto de dos tipos de artista -explica David-, a los que él llama ‘scenius’ y ‘auteur’ (o ‘genius’). Es decir, por un lado el autor individual y por otro, el que forma parte de la escena. Y es como que el autor siempre tira a darse importancia a sí mismo y el scenius hace música dentro de un grupo, de una movida…”

-Mientras preparaba este artículo he estado escuchando mucho el último tema de Jaime XX, “All under one roof Raving”, que toma algunas vocales del documental ‘Fiorucci made me hardcore’ de Mark Leckey. Éste sería un ejemplo representativo actual de ‘autor’ o ‘genius’ que toma elementos del hardcore, ¿no?

 

– “Sí, yo creo que Jamie XX sería un ejemplo. Pilla elementos de la movida que sí que está dentro del rollo y lo hace a su manera, pero no encaja, no tiene el ‘flavour’ ahí. O lo que te decía antes, Squarepusher lo que hacía era jungle, lo que pasa que le metía jazz y tocaba con su bajo, y lo hacía como más deformado… Más como ‘es mi movida’ y en realidad es copiar… Que me parece muy respetable, ¿eh? Me parece muy guay. Pero creo que Jamie XX es otro ejemplo así”.

Escritura para ‘hacer de la música algo más que música’

 

-Quizá algunos foros aún conservan algo de ese rollo ‘centrípeto’ en la actualidad, ¿no? Dentro del underground me refiero… Si las piratas ya no son piratas y las tiendas de discos tampoco tienen esa esencia que tenían antes…

-“Yo creo que los foros han desaparecido bastante, ahora la gente está en twitter y facebook y ya no escribe mucho en foros pero sí que sigue siendo para comunidades pequeñas. Sí que sigue siendo un poco donde la gente se mete en plan… nuestro escondrijo. Porque en facebook escribes algo y lo ve todo el mundo, aquí es como más especializado el rollo… Dissensus es el ejemplo de puta madre. Con un montón de gente de la escena, promotores, dueños de sellos, escritores… bueno, de hecho Dissensus lo empezaron escritores. Gente del entorno de Reynolds.”

El papel de los medios de comunicación dentro de la escena o -en este caso- dentro del ‘continuum’, es indiscutible. Reynolds, en su caso, encarna la figura idónea. Nadie mejor que él pudo relatar la época rave de Reino Unido. No sólo formaba parte de ella sino que le obsesionaba de forma inaudita (como puede leerse en Energy Flash):

“Fue una especie de revelación vivir esa música en su contexto, como un componente de un sistema. Era una forma completamente diferente y alejada del rock de usar la música: el tema-himno en lugar del álbum, la fluidez total de la sesión del DJ, los medios alternativos –la radio pirata y las tiendas de discos especializadas-, la música como compañera sinérgica de las drogas y todo el ciclo mágico-trágico de vivir para el fin de semana y pagarlo con el bajón de entre semana”.

Cuando el crítico inglés se denomina a sí mismo “observador-participante” es porque no sólo relataba lo que veía sino que cumplía a rajatabla los rituales narcóticos que van implícitos en la cultura rave. “Lo que hizo que Reynolds fuese tan bueno -explica David– es que se metió de lleno en la movida. Se ponía hasta las cejas en todas las raves, salía con Goldie…”.

Quizá la escritura musical ya no tenga ese valor épico que pudo llegar a tener en su día, pero aún quedan atisbos de magia. O al menos, podemos encontrar bastantes chiribitas, como en aquel Dubstep warz (programa que Mary Anne Hobbs dedicó al dubstep -cuando aún era más bien una etiqueta desconocida- allá por 2006). “Yo creo que ese programa ha influido un montón en la escena dubstep en concreto -explica David-. Antes, el dubstep era una movida de un grupo de peña que le estaba dando caña pero no se les prestaba mucha atención. Forward, que es el garito donde más había este rollo con DMZ y demás, ya existía desde hacía unos 4 o 5 años antes de que fuera lo de Mary Anne Hobbs, pero no iba ni dios. Yo no había ido pero todo el mundo dice que eran cinco personas, los amigos de los Dj’s y poco más… y entonces fue sacarlo y explotó todo el rollo”.

Antes del Dubstep warz, había personas como David que pululaban por foros para intercambiar opiniones sobre los nuevos sonidos de UK. “Incluso creo que antes de lo del Dubstep warz -añade el coruñés- fueron los recopilatorios que sacó Rephlex, que curiosamente es el sello de Aphex Twin, y que además es todo lo contrario de lo que diría Reynolds porque es un sello de IDM, que sería centrífugo el rollo, y sacaron unos recopilatorios de un rollo que es totalmente centrípeto. Pero bueno, cuando sacaron estos recopilatorios, que se llamaban Grime (pero que no era grime, era dubstep y lo llamaron Grime porque no sabían muy bien de qué iba el rollo y en esa época el grime y el dubstep eran dos cosas parecidas). Y yo creo que esto hizo que mucha peña de Europa, peña de la IDM y también peña de internet que no estaba muy metida en esta escena, le hiciera caso. Y entre ellos Mary Anne Hobbs, estoy casi seguro, porque Mary Anne Hobbs viene de este rollo”.

Dice Reynolds en el libro Después del Rock: “La esencia de la crítica de rock está en hacer de la música algo más que música”. A veces -puede ser por exceso de ego, puede ser por broma, puede ser por no se sabe qué-, a los periodistas musicales se les ocurre aka se iluminan para poner nombre a un género. Y a veces la cosa sale bien y otras regular. “¿Aún existe o se habla del wonky como género?” -preguntaba David en twitter horas antes de esta entrevista-. “El mismo Reynolds y otros periodistas, en la época que estaba saliendo el UK funky, tenían mucho debate sobre si el UK funky era ‘continuum’ o no. Y la mayoría de ellos hablaban del UK funky y el wonky como nuevos géneros. Y es muy curioso que del wonky nadie se acuerda. En cambio, el UK funky sí es algo que todo el mundo sabe que ha existido, que ha sido una época. Si tú preguntas a la peña que hacía UK funky, te dirán: ‘claro que hacía UK funky, en 2008 yo hacía UK funky’. Pero a la peña que entraba en esto, tú les dices: ¿tú hacías wonky? Y te dicen: ¿wonky? Pero tú, chaval…’. Y eso es porque lo forzó Blackdown en un artículo que publicó en Pitchfork y no fue algo que nació desde dentro”.

A través de las teorías del ‘continuum’ o la defensa de algunos conceptos para definir géneros musicales, Reynolds puede ser criticado, pero en realidad está cumpliendo a rajatabla una de las premisas que le definen (y que recoge en Después del Rock: “(…) en el fondo, bien adentro de mi corazón, todavía pienso que la escritura de rock debería ser como cuando yo era joven. Debería ser ferviente, encendida, ridículamente polarizada en sus juicios; arriesgarse hasta el absurdo por tomar las cosas tan en serio; debería embriagarse con su propio poder (¿de qué otro modo podía tener la esperanza de intoxicar al lector?)”.

En lo que a la crítica se refiere, Reynolds representa -a juicio de servidora- el periodismo musical modélico, romanticismo puro. Algo que ahora mismo resulta casi impensable: relatar, teorizar, profundizar, vivir la música electrónica desde dentro-dentro y contarla en más de 140 caracteres.

‘Continuum 2014’: el deep tech sí, la EDM no.

Para la pregunta de partida sobre la teoría del ‘nuum’ (si sigue vigente hoy en día), Reynolds ya ha dejado caer algo en su blog. Algo que David M apoya. La última incorporación (la más actual) sería el deep tech, que es precisamente la música con la que David M descontrola las pistas de baile a día de hoy.

“Si hubiese algo que encajase en esta movida ahora mismo sería el deep tech -explica David-. Y él [refiriéndose a Reynolds] dice lo que decía al principio con el dubstep, con el funky… dice algo así como que no acaba de ver que encaje pero que igual sí que hay algo que está creciendo y que pueda encajar. Alguna gente lo llama deep tech,  aunque todavía no tiene nombre. Es tech house de toda la vida, del tech house de Ibiza de siempre, pero hecho por este grupo de peña que está en las piratas o que puede ir al BM Soho de Londres. Y es como distinto… Bueno, se da más importancia a los graves y tampoco tiene nada que lo puedas relacionar directamente con el garage o con el jungle o lo que sea pero en realidad sí que tiene todo ese… flavour. Y él citaba a varia peña de chavales que escriben en Dissensus y decía que ellos ya ven mucho que hay temas que hacen remezclas de jungle. Y hay ejemplos de productores como RS4 que era Oris Jay en la época de garage, que era Darqwan en la época dubstep y ahora está de lleno en la escena esta y bueno… yo creo que este sería el siguiente paso si existiese este ‘continuum’”.

Si existiese este ‘continuum’ -y aunque David no llegue a reconocerlo del todo- él mismo sería parte de la teoría, y no sólo por el rebose de ‘flavour’ en sonido y actitud. El gallego ha sabido conectar con una escena determinada (la inglesa), que ha ido alargando esa línea hardcore durante los últimos años; y lo ha hecho lejos del núcleo “real” (tangible), utilizando las vías “pirata” (foros, radios, blogs…), evolucionando dentro de esa fuerza centrípeta.

Reynolds, por su parte, ya no pertenece (tanto) a la escena de UK. Ahora habla desde EEUU, completa el Energy Flash con un capítulo reconocidamente “objetivo” sobre la EDM y puede que tarde un poquito más en avistar un nuevo fogonazo musical. Ese capítulo añadido en la nueva edición de Energy Flash y que se ocupa del festival Hard Summer (con Skrillex, Boys Noize o Bloody Beetroots en el line up de 2012) no puede entrar dentro del ‘continuum’ porque es obvio que la EDM no trabaja en esa ‘inteligencia colectiva’ propia del ‘nuum’. Las comparaciones que hace a lo largo del capítulo entre esa fiesta y las que se merendaba en los 90’ son disparatadas. Él mismo lo dice. Dejando a un lado todo el fenómeno social que ya sabemos que supone un nombre como Skrillex y todo lo innegable que resulta el éxito de estas “raves no raves” (como Reynolds denomina el Hard Summer), seguramente a muchos nos hubiera encantado ver cómo el crítico musical se explayaba en otros barros, o más bien en uno en concreto al que dedica algún párrafo:

“Para mí, el footwork es una demostración excelente de una realidad que se repite en la música dance: los estilos funcionales son los que por lo general generan los auténticos adelantos. El footwork, el mutante de la pista de baile más extraño y más fuerte que se recuerda en los últimos tiempos, surgió de una subcultura cerrada, poco tecnológica y guiada por una especificidad concreta. Es un auténtico sonido hardcore, y de hecho comparte características con el hardcore del Reino Unido de 1991-93: beats entrecortados pero fluidos, voces de tempo manipulado, demencia de absurdismo de dibujos animados”.

El footwork, por tanto, sí entraría dentro del ‘continuum’. Ese dubstep no dubstep del que habla en el último capítulo, no. “Cuando salió el garage -dice David– hubo peña del jungle que siguió haciendo drum’n’bass, pero Reynolds lo veía como una rama que se salía del ‘continuum’. Y el dubstep es exactamente igual. Toda esta peña… Skrillex y demás… Es una rama que siguen pero que se salen totalmente del ‘continuum’ y de todo lo que define esta movida… Claro, él lo sigue viendo como dubstep (lo que hace Skrillex), y entonces yo creo que ahí es un poco fallo de él no ser capaz de verlo… Si en los 90 vio claramente cómo el jungle dejaba de ser jungle para ser drum’n’bass y se salía del ‘continuum’ porque había otras cosas como el garage y el grime que sí seguían esa línea, él se lo está perdiendo ahora… Está pasando esto, está pasando el UK funky, está pasando el jackin bass, está pasando el deep tech… Y él está haciendo caso a esta rama que se sale de lo que en realidad él representa”.

Ese “hacer de la música algo más que música” al que alude el crítico inglés, conlleva un riesgo -como explica David-; “a veces, gente como Reynolds son demasiado protectores de su movida, del ‘hardcore continuum’ por ejemplo, y hacen que se desvirtúe un poco. O sea, habla de lo que hay, no intentes adaptar lo que hay a tu teoría”.

Pero si hay algo innegable en todo esto es que la palabra de Reynolds (sobre todo la menos objetiva) sigue poseyendo (y seguramente siempre poseerá) infinitud de magia y atractivos. El más valioso: su facilidad para hacer de una afirmación una causa de reflexión/debate atemporal “que incluso puede incitar a conversación dentro de esa propia escena” –como añade David. La parte más bonita de ese “hacer de la música algo más que música”. La consecuencia más sublime del “arriesgarse hasta el absurdo por tomar las cosas tan en serio”.