El festival MiRA cierra su quinta edición manteniéndose fuerte, conservando ese status de cita obligada en una edición en la que el talento nacional ha brillado de forma especial, en ocasiones por encima de algunos de los nombres internacionales que más ansiábamos tener frente a frente. El crecimiento del festival quedaba plasmado este año en la programación de un nuevo escenario: “Dome by Adidas”, con colas continuas para entrar a pesar de los solapes con el escenario principal.

Viernes

El universo visual y musical que rodea las creaciones de Albert Zaragoza Gas aka Lenticular Clouds es esponjoso, etéreo. Con una amalgama de sonidos adscritos a estilos como el chillwave, el vaporwave o el hyper-pop, el artista valenciano crea una especie de realidad paralela en sus directos (desde el sonido y desde la imagen), un escape hacia un escenario futurista inseparable de las nuevas corrientes artísticas basadas en la influencia de internet y en el que predominan las melodías dream pop y los beats abstractos. Su actuación en MiRA -con una puesta en escena que hubiera sido de 10 de no haber tenido algún que otro problema de sonido-, incitaba a desprenderse de todo lo material, lo corpóreo, y a dejarse arrastrar hacia atmósferas vírgenes, terrenos inexplorados, un lienzo de colores que acaban de ser descubiertos. (Alicia Álvarez Vaquero)

LenticularCloudsMIRA

El cerebral cartel del Mira, así con un vistazo rápido, no sugería precisamente una bacanal de bailoteo al son de un espartano bombo, y empezar la jornada con un artista de Erased Tapes, venerable sello de vanguardia y neoclásica, puede no ser la mejor opción para entrar en calor, pero Ryan Lee West (Rival Consoles) sabe reinterpretar las virtudes orgánicas y humanas de los referentes con los que se le ha comparado (Nils Frahm, Peter Broderick) y trasladarlos a un ambiente más lúdico a base de sintetizadores y cajas de ritmos. Con su recién lanzado tercer disco, “Howl”, una de las sensaciones de la temporada, planteó un set con complejos desarrollos instrumentales en el que las texturas se podían palpar con las puntas de los dedos y los paisajes sonoros que diseñaba iluminaban y expandían el oscuro y cerrado recinto. (Álvaro García Montoliu)

RivalConsolesInt

Cuando Warp se fijaba en los prometedores talentos de distintos campos de la electrónica en lugar de fichar a lo Florentino a estrellas, Prefuse 73 empezaba a despuntar. Estamos hablando de principios de siglo, cuando Guillermo Scott Herren lanzó su segundo largo en el sello londinense y para el que ejercía de improvisado A&R para su sede neoyorquina en busca de sensaciones alejadas de la IDM. Y descubrió, entre otros, a beatmakers como Flying Lotus, gente que recoge el legado que sembró. Que vuelva a la que fue su casa durante muchos años, Barcelona, en pleno 2015 es buen síntoma, significa que las nuevas generaciones no se han olvidado de quienes abrieron el camino. Ahora repartiendo su material entre casas como Temporary Residence y Lex el americano no defraudó, hizo honor a su fama y fue más allá del hip hop experimental que ayudó a impulsar. No se trajo consigo todo un armamento de maquinaria para asaltar con ráfagas de ruido ni un cómplice como últimamente, pero ofreció esos beats estrujados y retorcidos marca de la casa que tanto ansiaba su legión de seguidores, ocasionales brisas melódicas coloridas y fantasiosas y vocales discernibles, cavernosas y caribeñas. (AGM)

Prefuse73int

Desde que Andy Stott aterrizó en Modern Love el mancuniano cada vez se ha ido alejando más del concepto clásico del techno, es decir, de un estricto 4×4. Conforme avanza su carrera, rebaja los BPMs, hasta llegar al sonido comatoso que practica en la actualidad que, con todo, establece conexiones con el jungle o el pop electrónico. Desde la web del festival nos prometían que por esos derroteros iría su set, acaso conscientes de los últimos directos que ha ofrecido hasta ahora, pero no, el inglés renunció a ese sonido aletargado para ofrecer una electrónica estrictamente de baile, regida por un implacable bombo. Quizá se perdieron esas texturas polvorientas que tanto fascinan de sus últimas producciones, pero esas enfermizas distorsiones y esos asaltos casi industriales a base de cajas de ritmo en modo ametralladora sentaron la mar de bien con el estómago lleno de un bocata de bar de barrio y una caña. Ahora sí, empezaba la noche. (AGM)

AndyStottInt

Más allá de las proyecciones de Lenticular Clouds y algunos momentos inspirados de 2D2 en el live de Prefuse 73, el gran momento de la noche por lo que visuales se refiere lo sirvió el muy inspirado e inmersivo británico Dan Tombs, niño mimado de la organización, junto a Blanck Mass, mitad de Fuck Buttons que lo mismo sirve para abrir conciertos de Sigur Rós en el Sant Jordi Club como para aturdir con sus atmósferas brumosas y misteriosas en festivales estrictamente electrónicos. Primero apadrinado por Mogwai y ahora bajo el cobijo del reputado sello Sacred Bones, Benjamin John Power se movió cómodamente entre un acongojante ambient e instantes más eufóricos protagonizados por el beat esquizoide y melodías de tintes cósmicos casi trance cercanas a las que practica con Andrew Hung. Empezó siendo un mero proyecto paralelo, una distracción para rellenar tiempos libres, pero el viernes demostró que puede volar perfectamente en solitario. (AGM)

BlanckMassInt

Vessels pertenece a ese (ya suficientemente amplio) abanico de sonidos que atraviesan la barrera del formato banda y se meten de lleno en terrenos electrónicos (Elektro Guzzi, Mouse On Mars…). Han dejado atrás un pasado más ligado al post-rock (como su álbum “Helioscape” de 2011) y ahora la bandera que más fuerte ondea es la del dance. No sabemos si la hora (23.00, cuando ya se buscaban coordenadas un tanto más duras) les jugó una mala pasada pero lo cierto es que su directo se percibía bastante plano. Salvando algún momento más álgido materializado en su versión de “The Sky Was Pink”, la realidad es que la actuación de Vessels sonó más como música de fondo en ese momento de la noche en que la verborrea resulta imparable. (AAV)

Lo que hace Dj Zero, así para empezar y como verdad universal e irrefutable, es un siempre-siempre de clases magistrales. Su diggerismo exagerado a modo de enciclopedia de la música electrónica que pudimos ver hace tan sólo algunos días a través de su excelso capítulo dentro de “Boiler Room Collectors”, quedaba reflejado en la práctica el pasado viernes a modo de cierre de la primera jornada de MiRA. Raül G. Pratginestós apareció en el escenario con un material acidísimo y altamente inflamable, un salvajismo inspirado en sonidos como el acid-break o el trance y que nos mantuvo completamente enajenados desde el comienzo y hasta el final con momentos de delirio extremo como “Snowplugh” de St. Etienne. Un set que pasó como un suspiro, una convulsión ostentosamente placentera que ojala hubiese durado toda la noche. (AAV)

DjZeroInt

Sábado

Lloret Salvatge llegaba con un directo especial para la ocasión. Una puesta en escena muy cercana a la narración cinematográfica donde sus grabaciones de campo y atmósferas abstractas contaban con el acompañamiento visual a cargo de Toni Cassassas. Quim Font mostraba en el festival su último trabajo (“Humitats”), un LP de sonidos ambient que en directo multiplica su carácter íntimo y más si cabe gracias a unos visuales que mantenían ese estilo de olor analógico, oscuro y un tanto sucio. Sonidos que encajaban perfectamente con ese rostro femenino en ligero sufrimiento que veíamos en la pantalla, quizá no era una mueca de sufrimiento sino de impotencia tras haber perdido algo/alguien. Esa punzante sensación que provoca la dificultad de dormir ante condiciones emocionalmente adversas. “Impossible el teu somni en una illa amarga”, podía leerse en pantalla en uno de los extractos literarios que acompañaban el directo y que pertenecían a la obra del poeta y dramaturgo catalán Lluís Solà. (AAV)

Algo está cambiando en España para que cada vez sean más los artistas de Erased Tapes que vengan por festivales, y lo agradecemos. Hace dos semanas estuvo el venerable pianista Lubomyr Melnyk, el viernes Rival Consoles y un día después la alianza entre el compositor y pianista Dustin O’Halloran y Adam Wiltzie (del grupo post-rock Stars Of The Lid), A Winged Victory For The Sullen, en lo que es la apuesta más arriesgada del Mira por ser de tradición chocantemente neoclásica. Dicho esto, cabe reflexionar si este tipo de propuestas tienen cabida en estos contextos, donde no hay ni el respeto del público, que ve algo de exotismo en esto de las cuerdas y el piano, ni butacas donde digerirla adecuadamente, ni una duración suficiente como para hacer justicia a estas largas composiciones (45 minutos cuando presentaban un disco de más de una hora y donde artistas menores actuaban más es un desperdicio). Posiblemente hubiese encajado mejor el techno sensible y emo de Kiasmos, que actúan la semana que viene. (AGM)

Cuerdas también sonaron en el set del angelino de adopción Robot Koch, penúltimo fichaje de Modeselektor, que aunque estaban pregrabadas, dotaron al sonido de mayores matices. El beat más contundente, no se sabe si por el cambio radical entre un artista y otro, parecía comandar los estimulantes visuales de la francesa A-li-ce. Su actuación fue la primera tras estrenar el pasado viernes su nuevo disco, grabado en parte en el mítico Joshua Tree, y que marca la primera vez que el alemán utiliza su propia voz. Pero en directo aprovechó para tirar de una sugerente voz femenina que le daba a su música un rollo trip-hop anfetamínico. Algo que evidenció ese background más cercano al pop que tiene al haber trabajado con artistas de ese entorno y compuesto música que ha sonado en televisión y cine. Pero en directo exhibe todas sus diversas influencias para ofrecer una ecléctica a ritmo de beats amorfos y bajos negrísimos. (AGM)

RobotKochInt

Paradinas, Byetone o Luke Vibert son algunas de las leyendas que Mira ha traído en sus cinco años de existencia, pues su vocación no sólo es fijarse en lo más puntero del momento, sino dar espacio a aquellos artistas que sentaron las bases de diversos subgéneros de la electrónica. Gerard Donald lleva en esto toda una vida, primero en los seminales Drexciya y desde hace 20 años con Dopplereffekt. En el festival ofreció lo que se esperaba de él, una lección magistral y de técnica quirúrgica de electro, estilo que ha ayudado a impulsar a lo largo de toda su carrera. Destacaron, además, los visuales, que el mismo detroitiano crea, con una inspiración industrial y científica que encaja a la perfección en la vieja fábrica. Su puesta en escena, él y su cómplice enmascarados frente a frente, resultó tan impactante como sus quebrados beats y algunos momentos más mecánicos que recordaron a sus adorados Kraftwerk. (AGM)

DopplereffektInt

¿Otra vez Ben Frost en Barcelona, en serio? Pues claro que sí. Si no lo has visto aún fue una oportunidad única para sumergirte en esa experiencia sensorial que es la música del islandés, que penetra tu cuerpo de manera sobrenatural. Y si ya lo has visto, no hay problema, porque esta vez vino con los innovadores juegos de luces de MFO, que no hacen más que acrecentar la sacudida invasiva que propone el escandinavo. En Mira volvió a exhibir esa fama que se ha ganado a pulso a base de un sonido expansivo y casi extenuante, que hace que un directo suyo agote más que un puerto de montaña del Tour. Dice que su propuesta visual es como estar en un acelerador de partículas. Acabado el directo, del que no se podía huir de este hombre del saco barbudo te pusieses donde te pusieses, no querríamos volver, pero ya empezamos a echarle de menos en plan masoquista. (AGM)

Basta ya de decir que Nosaj Thing es un talento precoz o que provee beats a gente como Kendrick Lamar o Chance The Rapper. Si se habla de él es porque su tercer disco, como los anteriores, es una barbaridad, y en lo que a electrónica se refiere es uno de los faros más luminosos en la actualidad. Personalmente, el hecho de que no actuase en vivo en el sarao Modeselektion del año pasado en Razzmatazz terminó por decantarme por quedarme en casa, pero esta vez venía en directo, con nuevo trabajo, como decíamos, el soberbio “Fated”, en la que fue su única actuación en España este año. El angelino mostró gran exuberancia rítmica, música de aromas negros fabricada a partir de sintetizadores y bajos que agitaban el esqueleto con un buen sentido del groove; pero esperábamos más del artista, y más aún teniendo en cuenta que se le vendía algo así como el cabeza de cartel de esta edición. Desapareció del escenario dejando sonar “What Happened To That Boy” de Baby y Clipse y, aunque el contoneo sensual se desataba entre el público, su paso por el festival nos dejaba un tanto fríos. (AGM)

NosajThingInt

En el pasado Mutek su contundente directo ya nos dejaba bastante tocados. Pero en esta ocasión, Loppkio han subido un peldaño y su sonido suena más visceral, más agresivo si cabe. En una hora de la noche en la que nos preguntábamos cuándo llegaba el baile severo, Pina y Moduleight volcaban toda la artillería pesada sobre la pista de baile sin ningún juego preliminar, como leyendo nuestras mentes que ya buscaban el baile a la desesperada. A pesar de algún problema técnico que pasó prácticamente inadvertido, la dupla se marcó un directo atronador de agarre de pecho continuo, de construcciones de techno mastodónticas de corte noise y reminiscencias ácidas que conformaban una atmósfera tóxica-feliz. Sin duda, uno de los viajes más intensos del festival. (AAV) Gnomalab (Juanjo Fernández) manejados por Gari Artola.

LoppkioInt

Con los ventanales reverberando desde el momento en que puso sus manos sobre la mesa, Cardopuser ponía fin a la velada del sábado en el espacio Fabra i Coats con un directo arrollador, sobrecargado de breaks y de aires raveros, y en el que presentaba su último trabajo “Manipulator” (publicado recientemente en el sello de Boys Noize). En las filas de atrás, muy cerca de los baños, uno de los asistentes bailaba casi pegado a la pared con una camiseta de Tresor, sólo, como si se hubiera despegado de sus amigos para hacer la experiencia más propia, más egoísta. Y este era el mejor reflejo de lo que estaba ocurriendo en la pista de baile y también a modo de espejo de algunas de las visuales (a cargo de  de TVNO) escenas rave en formato analógico, épocas doradas, emoticonos de acid en lluvia constante durante los 45 minutos de live. Un cierre perfecto de nuestra noche, que nos veíamos incapacitados de continuar en Razzmatazz y en la que agradecíamos las dos últimas horas de zapateo burdo gracias a Loppkio y Cardopusher (AAV).

CardopusherInt

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