Conozco a Óscar Mulero desde hace una eternidad, más de 20 años, le he entrevistado en multitud de ocasiones, he escrito su biografía, trabajo desde el principio en su sello redactando los textos de los discos y ahora además soy su vecino temporal en Asturias. Me acerco a su nuevo piso en el centro de Gijón que prácticamente acaba de estrenar y en el que ha incluido un estudio de grabación de alta gama en el que dar rienda suelta a su creatividad, y de paso adentrarse más en la producción musical pura y dura. Ha sido un año de cambios para Óscar y posiblemente el año que definitivamente le ha situado en lugar que se merece a escala internacional.

 

Han pasado ya más de dos años desde nuestra última entrevista con motivo de la edición de tu álbum Muscle & Mind y desde entonces han cambiado muchas cosas, empezando por el sitio donde estamos sentados que es tu nuevo estudio, ¿qué ha pasado nuevo durante este tiempo?

A mí me ha cambiado mucho la vida a todos los niveles, fue precisamente durante las sesiones de mezcla del álbum en el estudio de Carlos Koschitzky cuando decidí que quería meterme más a fondo en el tema la mezcla y la producción ‘de verdad’ y decidí montar mi propio estudio en el que estamos ahora mismo sentados y es ya una realidad. Mi primer trabajo como productor de terceros fue el álbum del dúo Fasenuova ‘Aullidos metálicos’. Siempre me había rondado por la cabeza la idea de que el día de mañana, cuando baje la intensidad de mis trabajos como dj me gustaría mezclar a otra gente, trabajar con el sonido de otros…

¿Entonces, esa decisión de bajar un poco el ritmo en cuanto a actuaciones ya está tomada?

Ahora mismo no, me sigue calentando mucho el hecho de pinchar, estoy en mi mejor momento y quiero aprovecharlo al máximo. Después de 26 años me veo donde realmente me quería ver, donde realmente quería estar como dj en el panorama internacional. ¿Que me ha pillado con 46 años y no con veintitantos? Está claro que me ha costado más que a los jóvenes. Cuando nosotros empezábamos no existía la distribución digital, era muy complicado por ejemplo que tu música llegase a Estados Unidos o Japón de forma sencilla. Hoy día cualquier trabajo tiene una repercusión global debido al mercado digital. Es por esto que nuevos artistas como Lewis Fautzi o Kwartz, por citarte dos de los que trabajan en mi sello, tienen desde la edición de sus primeros trabajos una repercusión inmediata en todo el planeta y esto les hace más reconocibles en el circuito con más rapidez que cuando yo comencé a editar discos.

Yo ahora estoy recogiendo los frutos de mi trabajo y estoy disfrutando a tope, en clubes de todo el planeta, trabajando en las mejores condiciones técnicas posibles, con la posibilidad de desarrollar sesiones largas. Estamos además en un momento musical que me encanta, hay muchísima música nueva que me transmite, una música muy bien concebida que te facilita el trabajo como dj. Todo esto me rejuvenece. Las posibilidades técnicas que tengo, por ejemplo, con los nuevos setups – en mi caso con los cdj – dejar de lado el ordenador y volver a lo manual, un campo en el que me desenvuelvo con total comodidad. Eso y el verme en el lugar donde quiero con la seguridad de que no tengo nada que envidiar a ninguno de los mejores del circuito que puedo pinchar con cualquiera y destacar.

 

Te veo entonces satisfecho en este aspecto, pero estar en este circuito aparte de su lado bonito requiere mucho esfuerzo y concentración para que no te pase por encima el tren de los aeropuertos y los viajes. Ya no tenemos 20 años y esto no pesa de la misma manera. Veo por tus fotos en redes sociales que te levantas bien prontito por la mañana durante la semana, que dedicas tiempo a ti mismo, que desarrollas nuevas aficiones como la fotografía, por ejemplo, que cuidas tu alimentación... ¿cómo sobrevives a una agenda tan apretada?

O te organizas así o no hay manera de hacerlo, hay que poner la salud en el primer lugar de la escala de valores. Hace unos años tuve un episodio de vértigos debido a una problema muscular en el cuello que tengo que cuidar permanentemente y que no se lleva nada bien con la fatiga. Así que lo controlo con más cuidados a nivel físico. Cuando estoy en mi ciudad entre semana, y en la medida de lo posible lo continúo también cuando estoy fuera durante varias semanas. No me hago vuelos a toda prisa, me quedo más tiempo en los lugares que visito, no vuelvo a casa para a los dos días volver a marcharme. Miras más por ti y tu comodidad y eso repercute en llevarlo todo mucho mejor y que el cuerpo no diga basta y más con la edad que tengo. A veces veo a los dj’s más jóvenes que después de su actuación se quedan en el club o se van de after y pienso que para mí eso ya son rutinas que no puedo llevar a cabo. O te cuidas física y emocionalmente o en tres años explotas. También es importante el tema de la presión escénica, de la seguridad que tu tengas en lo que haces, muchos nuevos talentos no están lo suficientemente seguros en el escenario y eso les lleva a un stress que puede a su vez llevarles a odiar esta rutina. Por suerte la veteranía y la seguridad que tengo en mí mismo con dj hace que este no sea mi problema.

 

Vamos a hablar ahora de tu familia musical y proyecto principal, Pole Group, que creo que también ha tenido algo que ver en que estés ahora disfrutando de este momento dulce en tu carrera. Para que esto ocurra habéis tenido que sufrir mucho también, apostar por un sonido que muchos creían que no daba más de sí, por permanecer en el techno cuando muchos abandonaron el barco. Hacer piña y sobrevivir en momentos difíciles es parte fundamental de la recompensa que ahora estáis teniendo, ¿no?

Ahora estamos muy cerca de donde hemos siempre querido estar. Somos una plataforma muy valorada a nivel internacional, le gente viene a vernos porque conoce nuestro trabajo. La idea de Pole era eso, entre otras cosas, basar el éxito en un trabajo duro, de calidad y apoyándonos unos a otros.

 

Está claro que a nivel internacional así ha sido, pero, ¿qué pasa con España? ¿Están las cosas al mismo nivel que fuera?

Pues es muy distinto. En comparación, en España actuamos cuatro veces, a nivel artístico el nivel es altísimo pero en cuanto a escena de clubs estamos a años luz. En principio, hace unos años me agarraba al tema de la crisis, pero visto en perspectiva no es sólo eso, hay clubes que se cuentan con los dedos de una mano que apoyen nuestra propuesta y que tengan las condiciones técnicas para trabajar que disfrutamos en el extranjero, sobre todo a nivel de clubes pequeños que es donde yo desarrollo mi trabajo mayormente. No todo es Tresor o Berghain, hay un montón de sitios pequeños que apuestan por programaciones de calidad, con sonido excelente y que no tienen aforos de más de 300 personas, clubes a los que estás deseando volver. Aquí hay sitios a los que vas porque llevas años yendo pero que tienes que luchar contra el limitador o escuchar a a gente hablando durante tu set. Y fuera de aquí clubes como The Shelter o, por ejemplo, clubes de Latinoamérica que haceN esfuerzos enormes para llevarte y en los que luego el público pasionalmente hablando dan mil vueltas a lo que te encuentras por aquí con contadas excepciones.

Argentina o Colombia, por ejemplo, tienen en este momento uno de los mejores públicos del mundo y, sólo por eso, ya merece la pena hacer un esfuerzo para llevarles allí nuestro sonido en unas condiciones económicas que son las que son; a veces incluso desfavorables. No es el dinero lo más importante en esto, no me importa hacer este esfuerzo si luego recibo esta respuesta y este cariño. Y son unas actuaciones que me dan energía y me recargan las pilas para el resto del año. Fiestas en un garaje en el que entran 100 personas, con sonido apabullante y en el que la gente tiene que ahorrar durante meses para ir a verte, donde la gente se emociona cuando tiene la entrada en la mano y lo da todo por verte pinchar. Vas a pinchar cuatro horas y pinchas 8 o dos días seguidos. Mi motivación real viene del contacto con el público. ¿De qué me sirve pinchar en el mejor lugar del mundo que suena como un obús si luego la gente está tan estirada que no les permite ni disfrutar ellos mismos?

Retomando el tema de Latinoamérica, veo que desde Pole y su plataforma digital Aine se está apoyando mucho al talento de esa zona, editando muchos trabajos de gente allí.

Hay gente muy potente por ejemplo en Argentina, gente como YYYY, Alderaan, Mental Resonance, gente muy joven que tiene clarísimo como hacer las cosas y cual es su sonido. Hay gente ahora muy joven también en Europa que me gusta muchísmo, Eric Fetcher, por ejemplo. Ahora también hay mucha copia y reciclado de cosas que, por ejemplo, hacía ya Mills hace décadas. Hay mucho clon y hay que saber diferenciar lo bueno de lo que no lo es, pero básicamente este es nuestro trabajo como selectores y nos pagan por ello.

 

En cuanto al sonido Techno, los noventa, Birmingham, Detroit, parece que lo que hay ahora tiene mucho de revival de aquellos días. Mucha gente opina que el mejor techno ya está hecho y que no hay cosas que descubran nada nuevo, que cualquier tiempo pasado fue mejor… ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Hay mucho material actual de la máxima calidad. Es un muy buen momento para el techno y claro está que los clásicos son los clásicos, pero mis sets de ahora mismo no son una regresión sino una progresión. Como ya te digo hay música nueva excelente y productores nuevos excelentes. Nosotros precisamente siempre hemos apoyado este sonido, ahora que gusta más y cuando no gustaba tanto igualmente, pero no por eso voy a vivir en el pasado. No nos hemos transformado en nada, hemos evolucionado y mejorado sin vender humo ni cambiar de chaqueta. Estamos muy orgullosos de nuestro pasado pero no vivimos de las rentas, estamos en constante evolución.

 

¿Crees que el techno está de moda?

Ahora mismo es posible que sí, pero esto lo hablo yo mucho con colegas de profesión y promotores y les digo, andaos con ojo que esto en dos años o tres va a volver a su sitio, va a haber otro cambio de ciclo en las modas y volveremos a donde nos encontrábamos. Llevamos cinco años a fuego con esto y no le veo más de dos años por este camino.

Quizá el techno tiende a un standard agradable cuando siempre ha sido algo rugoso y difícil, quizás habría que volver a terrenos más de riesgo para devolver las cosas a su lugar. Algunos me reprochan que diga esto, pero sinceramente es lo que pienso. El techno no debería ser tan amable.

 

Respecto al fenómeno de la promo, con la era digital la avalancha de material que debes de recibir en tu correo debe ser bien grande… ¿tu selección se alimenta de esto o sigues comprando discos?

No cabe duda de que entra mucho material bueno vía promo, pero hay que ser muy extremo con los filtros, es imposible escuchárselo todo. Aun así hay muchas cosas que busco en las tiendas. Aparte de lo que recibo, nunca he dejado de comprar música, en vinilo o en digital, si quiero un tema y no lo recibo busco la manera de conseguirlo. Y es ese material que te ha costado trabajo encontrar que te da más satisfacciones a la hora de ponerlo.

 

Como dueño de sello creo que las cosas también han cambiado bastante desde que comenzaste con Warm Up y Pole, ¿cómo está situación ahora mismo?

Hoy en día el mercado funciona de una manera totalmente distinta, la promoción es muy importante, ya puedes hacer música de la máxima calidad que si la gente no se entera habrás trabajado en balde. Hay que dejarse los cuartos en el sello, invertir en cada paso del proceso y sin diferenciar el mercado físico del digital. Hay que trabajar ambas vertientes con la misma intensidad.

 

¿Es rentable publicar música actualmente o la música es simplemente una herramienta de promoción?

En nuestro caso los sellos no nos hacen ricos ni muchos menos, tenemos una situación digamos estable con algunas alegrías que compartimos entre todos si hay beneficios. Una cosa está clara, si no mimas por igual el formato físico que el digital, si no lo trabajas con la misma fuerza ambos es difícil sobrevivir. Hemos tenido que optar por editar cosas solamente en formato digital para llegar a la mayor gente posible, que es es el objetivo principal, que la música llegue a cuantos más sitios mejor y eso solo se puede conseguir de manera digital y las ventas de una plataforma completan a las de la otra. Existe mucho postureo con esto del vinilo, muchos dj’s piden platos en sus rider técnicos para poner como máximo media hora de vinilos y con el culo apretado porque no se defienden con el soporte como herramienta. Respeto muchísimo a los que se lo parten sólo con vinilo, pero nosotros queremos llegar a más gente. Yo por ejemplo recibo ofertas de colaboraciones que sólo son en vinilo y si no tienen su edición digital no me interesan. Repito que mi objetivo es llegar al mayor número de gente posible. Llevo 26 años luchando para llegar a donde estoy y no voy a desaprovechar las ventajas de llegar a más público cualquiera que sea el soporte.

 

¿Qué hay de nuevo en Pole Group para esta nueva temporada?

Respecto a los integrantes ha habido cambios, hay gente que ha salido y gente nueva que va a entrar a formar parte del proyecto y en la que confiamos muchísimo, pronto sabréis de quién se trata. Por lo demás el funcionamiento es el mismo, hacemos piña, nos ayudamos unos a otros y defendemos la identidad corporativa con showcases conjuntos, seguimos editando con la misma continuidad y apoyando a muerte a nuestros artistas a todos los niveles. Y los artistas que trabajan con nosotros les pedimos la misma entrega.

 

También trabajas fuera de casa en sellos como Token o Mord, ¿cómo te sientes en ellos?

Estoy encantado de editar en ambos, son sellos que en el caso de Token ya había tocado hace unos años. También muy contento de formar parte de Mord, un sello que ha llevado una trayectoria muy pura últimamente y que me dio espacio en su recopilatorio y más tarde con el EP completo.

¿Cómo ves el tema del revival de los 90 que parece que está de moda ahora? Un poco demostrar que si entiendes de techno tienes que poner discos de hace 20 años.

Esta claro que esa música y de aquellos años, en concreto, la procedente de UK forma una parte fundamental de mi sonido y tiene mucho que ver estilísticamente hablando con el sonido actual. Amo ese sonido, pero no podría vivir solo de revival, sí que en determinados momentos, como las fiestas que hacemos con Pole en Lanna, saco a relucir ese bagaje pero necesito estar constantemente experimentando cosas nuevas. El techno es futurista, está bien poner pinceladas del pasado pero hay que mirar al futuro.

 

Vamos a hablar un poco de estudio, ¿con qué herramientas trabajas actualmente?

Pues ahora mismo mi setup es casi totalmente digital. He hecho una gran inversión en montar el estudio del que ahora disfruto, con una consola de mezcla profesional SSL y previos y procesadores de la gama más alta, la habitación está perfectamente acondicionada y de hecho te puedo decir que es un proyecto que llevo soñando tiempo y que ahora por fin es realidad. En la composición utilizo algunas piezas de hardware como la 808 o la 909, pero sólo puntualmente las saco del armario, las grabo las proceso y las vuelvo a guardar. No es el equipo que tengas sino como lo utilices. Puedes tener un muro de modulares y sólo sacar ruidos inconexos. Aquí como el mundo del vinilo hay muchísimo postureo. Como dicen en UK: ‘it’s the ear, not the gear’,  ¿no?… Efectivamente.

 

Nos podemos tirar aquí hablando hasta mañana, así que vamos a resumir hablando de proyectos y lo que se viene encima …

Pues acabo de terminar mi nuevo álbum, que me ha llevado gran cantidad de trabajo y horas y del que estoy muy satisfecho. Ha sido todo grabado con el nuevo setup y es totalmente ambiental, con pequeños detalles rítmicos pero fundamentalmente lejos de la pista. Aún no tiene fecha de salida pero lo que sí tengo claro es que no será editado en mi sello, quiero publicar en sellos más afines al sonido del trabajo, estoy barajando varios pero todavía no hay nada definitivo. Por otro lado estoy muy centrado en recibir clases de mastering y mezcla, para sacarle fuego al nuevo estudio y seguir trabajando en cosas como lo de Fasenuova. Como te dije al principio de la entrevista es uno de mis proyectos, trabajar con otra gente, producir otras bandas y entrar en otros estilos.