“Nos gusta el eclecticismo. La amplitud de miras”, me confiesa Katza a mitad de la conversación que tenemos por teléfono. Está intentando explicarme el porqué de la diversidad musical de unas fiestas como Paraleloan, donde han invitado a gente tan dispar como Silent Servant, Powell, Marcelus Pittman, Jon K o DJ Firmeza, este último del sello portugués Principe Discos, especializado en kuduro. Este sábado, 26 de diciembre, celebran su vigésima edición en la sala Dabadaba de Donostia, la invitada será la alemana Helena Hauff. Katza no es la única cara visible de Paraleloan, a su lado se encuentra Egoitz, juntos han construido una de las promotoras más respetadas y queridas de la escena electrónica nacional.

Los dos se conocerían mientras Katza pinchaba en un centro social en Gernika. “Yo estaba poniendo música electrónica que él estaba escuchando en esa época. Cuando terminé la sesión hablamos y me comentó de buscar algún bolo para pinchar en Zarautz”, cuenta sobre su socio, quien se formaría dentro de la escena mas cercana al rock y hardcore de Gipuzkoa. “Hicimos amistad muy rápido”, señala. Los dos vendrán de mundos cercanos —Katza concretamente de la escena más punk e hiperpolitizada de los gaztetxes de Vizcaya— y se iniciaran tardíamente en la electrónica, gracias a sus diferentes viajes a Londres. Esta singularidad hará de Paraleloan un espacio más abierto y en constante aprendizaje. “Hemos aprendido muchas cosas en poco tiempo”, aclara.

Sería clave en la ejecución del proyecto la labor emprendida desde Madrid por la plataforma Lemoncat. Katza y Egoitz bajarían en el verano de 2012 a la capital, allí acudirían a la noche que Lemoncat dedicó al sello 100% Silk en la sala Nasti. “Aun no conocíamos en persona a Sergio [Lemoncat]. En ese momento lo seguíamos por el blog que tenía”, añade quien a su vuelta y tras la experiencia vivida se decidiría a montar sus propias fiestas. “Nos decíamos, mira que bien lo hace. Que fiestas tan guapas. Estamos moviéndonos a Madrid y podemos hacerlo nosotros”. Así que en Noviembre de ese mismo año Egoitz y Katza sientan las bases de lo que será Paraleloan, aproximadamente un año más tarde celebraran su primer evento con Actress.

Sin embargo, los inicios no serían tan sencillos. La segunda noche tendría lugar en L’mono, un centro social de Bilbao, e invitarían a una de las artistas internacionales del momento. No conseguirían llegar a la media entrada: “Al directo de Laurel Halo vinieron cerca de 100 personas”, relata Katza. “Hemos tenido que insistir mucho y que la gente relacione tu marca con algo concreto para que la cosa funcione”. Hay que explicar que Paraleloan se celebra de forma alterna en dos ciudades: Bilbao, con el Kafe Antzokia como sede y donde caben 200 personas; y Donostia, en la sala Dabadaba, con un aforo de unas 300 personas. “La gente de Bilbao no se mueve a Donostia y viceversa. Además, el transporte público no es demasiado bueno y se tarda más de una hora. De esta manera espaciamos los eventos en el tiempo. Para cuando volvemos a una ciudad ya han pasado cuatro meses y se acumulan las ganas”. Ahora, sus últimas diez citas se han contado por llenos.

Aunque al principio las cosas no fueran bien, Katza y Egoitz no abandonaron las ideas primigenias que habían pensado: producciones austeras —“nos gustan las cosas con un componente más crudo, con poca posproducción”—, variedad estilística a más no poder —“nos gustan mucho los DJ’s que lo mismo pasan del reggae al post punk y luego al techno”—, artistas internacionales —“apostamos por traer nombres relevantes que no hayan pasado por aquí”— y unas condiciones idóneas para el baile, sin elementos que distraigan —“nos gusta mucho darle a la maquina de humo y prescindir de los visuales. La gente se viene arriba en cuanto siente que nadie le está observando, cuando está todo muy oscuro te liberas”—.

Saben que están viviendo su momento más dulce, hacen lo que quieren y de la forma que más les gusta. Traen a los artistas que les pide el cuerpo, dando la oportunidad a mucha gente de conocerlos, en unas condiciones de las que otros clubes deberían de tomar nota, y todo sin dejar de lado unos principios claros. ¡Felicidades Paraleloan!