Al otro lado del teléfono, una voz que se aleja lo suficiente de una realidad fechada en 21 años. Pedro LaDroga (Sevilla, 1994) habla sosegado y terriblemente seguro de cada palabra que articula; incluso cuando se pregunta en alto si de cara al público será bueno o malo que el título de un trabajo contenga dos nombres, como es el caso de su reciente y último lanzamiento “Locomotion (hologram2000)”.

Con riguroso acento andaluz, uno de los activos del laboratorio LaDroga  (proyecto que comparte con Nerbi Galgo, AcidoPBloody Shao), explica sus comienzos, 100% autodidacta: “De chico-chico conocí un colega que rapeaba. Pero en verdad lo que hacía era coger canciones de otro jipi* [jipi=chaval] y enseñarlas como si fueran suyas (risas). Y yo dije: ‘illo, pues yo también puedo escribir’; y así me pasó con todo”. Su primera toma de contacto con la producción musical ocurre en algún punto entre 2006 y 2007; por entonces tenía unos 12-13 años, ahora, con 21, no sabe dar una cifra aproximada de los temas que ha ido manufacturando a lo largo de todo este tiempo.

El universo que rodea LaDroga Lab se ha convertido ya -por derecho, y como el propio Pedro afirma- en algo “palpable”; y lo ha conseguido gracias a una línea narrativa y estética original, provocadora y adelantada a sus tiempos. “Yo cuando hago un tema no digo ‘a ver, que suene futurista’. No. Sale así, yo qué sé. Es como el rollo vaporwave, que nosotros lo hemos llevado siempre y nos ha venido de puta madre que apareciera así ya con un nombre.”

Al otro lado del teléfono también se escucha el ruido de un grinder, que nos da pie a imaginar un laboratorio de paredes blancas y altas banquetas, bongs y vaporizadores, mascarillas y cuadernos milimetrados plagados de líricas, fórmulas mágicas, olor amargo.

 

Lo primero de lo que me gustaría hablar es del colectivo, de LaDroga Lab. Empezáis a sacar cosas en 2012 si no me equivoco…

Bueno, en verdad mucho antes. La primera referencia de LaDroga Lab es de 2011 pero empezamos mucho antes; como en 2008 o 2009 empezamos a juntarnos ya los que somos ahora. En verdad LaDroga Lab es un grupo, lo que pasa que con el rollo este de mover las historias y tal pues dijimos: “vamos a hacer un rollito netlabel” en plan los coleguitas. Así que LaDroga Lab es un grupo, que al final se ha convertido en netlabel pero sigue siendo grupo; somos las dos cosas, es un poco lioso pero bueno…

¿Algo ilegal?

Exacto. Una tapadera (risas).

Tengo mucha curiosidad por saber cómo es LaDroga Lab como espacio físico (si es que existe). Porque yo lo visualizo como un laboratorio de verdad…

Claro que existe. El Laboratorio es el cuarto donde grabamos las cosas. El cuarto de crear y de hacer el mal. Ha habido unos cuantos… Ha habido un garaje, un ático… ahora es un ático, vaya. Somos nómadas.

¿Y cómo vais de cacharros?

Mejor, los colegas han ido dejando y algo tenemos, pero bueno que en realidad vamos con lo de siempre. Mira, por ejemplo, pillamos cosas de un estudio de flamenco; se lo dejaron a un colega y ese colega nos lo dejó a nosotros y ahí entre la pérdida de información al final nos lo hemos quedao’ ya para siempre. De ahí pillamos una mesa de mezclas, una tarjeta de sonido… Así que así vamos. Como no tenemos pasta de na’, pues así.

Y en cuanto a miembros, ¿seguís los mismos de siempre?

LaDroga Lab siempre hemos sido Nerbi Galgo, AcidoP, Bloody Shao que está ahora en México, y yo. Los cuatro. Y ya todos los colegas, todos los que conozcamos que sean colegas en verdad son LaDroga Lab. Todos pueden ser LaDroga Lab. Es una forma de vida también.

Ahora ya dejando a un lado el tema del colectivo y entrando más en tus proyectos, cuéntanos un poco cómo ha sido el proceso de creación de “Locomotion (Holograma)”, tu último lanzamiento.

Eso han sido temas del año pasado y de éste que he ido haciendo y que tenía acumulados. Y como tenían más o menos el mismo feeling, dije: lo voy a juntar todo y saco un trabajo. Quería hacer la segunda parte del “Holograma” y pensé en aprovecharlo y que esto fuera esa segunda parte del trabajo. Como lo veía algo soso, pensé darle algún toque con el nombre y ponerle así como una atmosferilla. Y yo es que de chico me jartaba a ver un programa del Vía Digital que pirateábamos y que se llamaba Locomotion. Vamos, que teníamos la tarjeta y lo veíamos to’ de gratis. Y joder, en realidad dije: hostia, es que tiene ese sonido, ese rollo vapor noventero… ¿Sabes? Con lo que yo me he criao’. Y dije: “hostia, le pongo este nombre del tirón”, que sea rollo como mi televisión, rollo putero* [putero: molón, moderno]. Es un poco lioso eso de un trabajo que tenga dos nombres en realidad, ¿no? Pregunto…

Yo creo que no. En realidad las personas somos muy simples, nos quedamos con uno de los dos y arreglado. Yo me quedé con Locomotion; y para hablar de él pues me refiero a Locomotion. Yo creo que es lo que pasa también con los nombres de grupos o de artistas…

Ya ves. Es como los grupos de witch house, que tú lees y piensas: “¿cómo coño se dirá esto?” El Horse McGyver [escrito ///▲▲▲\\\] que eran triángulos. Y tú dices: “¿ahora cómo busco yo los temas del jipi…?”

Oye y así a bote pronto, si te pregunto cuántos temas has hecho en toda tu vida, ¿tú sabrías responderme?

(Risas)

Ni idea, ¿no?

(Risas) Ni de coña… Es que no lo sé… Nunca me he parado a contarlos; molaría contarlos un día. Es que simplemente pensar en los proyectos ya es una movida.

No duermes mucho, ¿no? Bueno, de hecho lo decías en una entrevista para Crypta hace unos años…

No. A ver, me cuesta un poco levantarme pero porque me cuesta acostarme (risas). En verdad este año tampoco he hecho tanto comparado con el ritmo de producción to’ vasto de otros años. Pero bueno, al final siempre encuentro la manera de seguir el ritmo.

Hablando un poco de la imaginería o el universo de LaDroga, que yo creo que ya es muy reconocible tanto en estética como en letras…

Claro, es palpable.

¿Podrías explicarnos un poco en qué te inspiras o cómo trabajas tanto la imagen como la lírica?

No sé… (risas) LaDroga es… LaDroga. Es que no sé cómo explicarlo porque nunca hemos intentado ni… hablar de nada, ni tener un rollo exacto. Simplemente ser nosotros mismos y hacer lo que nos dé la gana. No es en plan: “vamos a partir de aquí y vamos a tirar con esto”. No. Es “vamos a hacer nuestro rollo y punto”. Y en cuanto la lírica pues no sé… Hablo de lo que hay. De mi vida, de lo que veo, lo que recuerdo y lo que me gustaría decir. En verdad no me concentro en decir algo… Y como concepto y estética pues no sé, es nuestra forma de vida. Lo que hemos visto y vivido básicamente.

Pero sí es verdad que tiene un rollo así como muy futurista…

Futurista siempre. Siempre hemos mirado hacia el futuro. Lo hecho ya está hecho; ¿por qué vamos a hacer algo que ya está hecho? Vamos a hacer algo diferente, algo que suene… no sé, frescote… Tampoco pretendemos nada. Yo cuando hago un tema no digo “a ver, que suene futurista”. No. Sale así, yo qué sé. Es como el rollo vaporwave, que nosotros lo hemos llevado siempre y nos ha venido de puta madre que apareciera así ya con un nombre; está putero.

Eso te iba a preguntar. Siempre habéis llevado el rollo vapor…

Sí, esto es como cuando la moda de los triángulos. Triángulos en camisetas, triángulos en to’ los laos… Pero al final yo lo que veo es que es global, es una tendencia, se va extendiendo. Es una tendencia de una generación.

¿Tú has estudiado algo de diseño?

Nada, nada. Yo no he estudiado na’ (risas). Bueno, intenté sacarme bachillerato y ahí estuvimos (risas).

O sea, que todo es autodidacta.

Claro, 100%. Con la música y con el diseño. Diseño es que… cogía el photoshop y al final haciendo cosas pues…  Yo qué sé, tampoco soy una máquina, pero bueno me sé manejar.

¿Y a qué edad empezaste a meterte en el mundo de la música?

Pues no lo sé. De chico-chico conocí un colega que rapeaba. Pero en verdad lo que hacía era coger canciones de otro jipi y enseñarlas como si fueran suyas (risas). Y dije: “illo’, pues yo también puedo escribir”. Y así me pasó con todo en realidad. Unos jipis que pintaban me enseñaron un poco y dije: “pues yo también puedo pintar”. Y con producir igual. Así con todo.

Y todo esto en Sevilla, ¿no?

Claro. Aquí hay mucho movimiento de peña. El que me pasó el primer programa para producir, el ACID, to’ chungo, con unos loops así de hip hop, ese fue el Mangu que es de Rarefolk, un grupo de folk de aquí de Sevilla que es súper gordo. Y dio la casualidad de que era vecino mío y que me veía así con las pintitas y con el rollo y me dijo: “mira, pues yo te puedo pasar programitas para hacer música”. Y esto en realidad fue por 2006, 2007… y a partir de ahí fui aprendiendo poco a poco. Cuando aún no había tutoriales de YouTube, cuando tenías que tocar todo y ver qué pasaba.

Otra parte de la lírica de la que me gustaría hablar es esa “dualidad”, por decirlo de algún modo, entre el romanticismo y la autodestrucción.

Claro. Es que básicamente es lo que tiene LaDroga, ¿no? (risas) Es amor, pero te está destruyendo. Al final es lo que pasa con todo lo que te gusta y acabas haciendo en exceso. Pero sí, siempre que escribo me gusta que sea ambiguo, que puedas entender 10.000 cosas. Que no sea exactamente lo mismo. Hay muchas veces que leo comentarios por ahí y digo “mira tú lo que ha entendido el notas”. Recuerdo uno que decía: “tiro pa la calle pensando qué será de mí”; y yo en el tema digo: “tirao en la calle, qué será de mí” (risas). A mí ese rollo me flipa. Que cada uno lo lleva para donde más se identifica al final.

¿Algún momento o alguna situación que te inspiren para escribir? Algún momento del día, artistas, viajes… No sé.

Cuando viajo son las cosas más feas que he escrito en mi vida. Las escucho después y digo “illo, ¿en serio he hecho esta puta mierda?” (risas). No sé, es cuando me da el brote. Depende. Muchas veces que estoy volviendo para el kely to reventao’ y digo: “hostias, ¡del tirón! A partir de esto puedo sacar una mina de oro”. Yo qué sé, pero no sigo ningún esquema.

¿Y algún estado alterado que resulte más inspirador que otro?

La verdad es que todos (risas). Pero por ejemplo cuando estás to ciego y ya te has recuperao de la malita, esa es buena. Bueno, o cuando estás to’ picao también salen cosas guapas.

Tu anterior trabajo (“Skydrug”) con Skyhook, ¿cómo surge?

Me habló el Pablo por Soundcloud, me dijo de ir una semana para Zaragoza y fui para allá. Me pasó unas cuantas bases, nos hicimos un tema y allí ya nos hicimos unos cuantos temas yo escribiendo mientras él producía. Pero lo hicimos tanto en persona como online. Y ahora, como tenemos algún concierto juntos vamos a aprovechar para hacer alguna cosilla más.

¿Qué escuchabas cuando empezaste a rapear?

Pues… (risas) Ahora mismo no me acuerdo… Hmmm… No sé (risas), no lo recuerdo.

¿Y algo actual?

Ah, ya me acuerdo. De chico escuchaba mucho el UniverSOnoro que eran todo temazos y tenía un CD de rock y otro de rap. Escuchaba 7 Notas, Expresión en Conserva, lo que me ponía mi tío… También escuchaba break y drum’n’bass porque otro tío mío era Dj. También escuchaba Dj Nitro, Prodigy… Bueno Prodigy a jierro. Tenía un montón de tíos que escuchaban música de esta. Otro de mis tíos escuchaba metal a jierro. Le flipaba Pantera, Sepultura… y yo sigo teniendo cintas de estas. Y de ahora escucho de todo, la verdad. De witch house sigo escuchando tela, los temas míticos de Balam Acab, escucho también Raider Klan, entre ellos Denzel Curry, que está sacando cosas guapísimas. De future beat como siempre, aunque ya quedan pocos sellos; la mayoría de peña así guapa les está cogiendo Stones Throw, como el Mndsgn, Knxwledge… En verdad escucho de todo un poco.

¿Planes de futuro inmediato? Bueno, o de presente, porque como tenéis este ritmo…

La verdad es que siempre estamos acabando cosas que en algún momento dejamos sin terminar. Ahora estoy acabando unos cuantos EP’s de instrumentales. Estoy haciendo el Skydrug 2 con el Pablo que se va a llamar “Vía Digital”. Estamos haciendo un trabajito de LaDroga, un trabajo del AcidoP, un trabajo del Galgo… Estamos haciendo cosas a jierro. También tenemos algún temita de cuando nos juntamos unos cuantos colegas aquí en el kelo y eso también hay que terminarlo.

Ahí no se descansa.

Bueno, ya no tanto. Ahora sobre todo se intentan terminar las cosas que empezamos.

Bueno, pero es tu movida diaria…

Sí, es mi forma de vida. Sin LaDroga no tendría sentido.

 

Fechas próximas: 31 de octubre en Sevilla y 11 de diciembre en Barcelona.