La primera y última vez que estuve en Sr. Lobo (lugar elegido para la fiesta) fue hace más de medio año, como asistente a la grabación del vídeo para el tema “La disco resplandece”, de La Mafia del Amor junto al Combo Perfecto. Aquella noche un gran foco apuntaba a la puerta del local de la calle Almogàvers; D. Gómez aparecía enfundado en un albornoz rosa a juego con la gorra, Khaled lucía su ya mítico chaleco antibalas y Yung Beef bailaba sin que apenas se le moviera el largo abrigo de piel que le cubría mientras Steve Lean ocupaba su lugar tras los platos. Y todo esto rodeados de bailarinas preparadas para la ocasión, traseros envidiables en pompa, twerking de alto nivel.

En esta ocasión, el público no iba a ningún rodaje (en teoría). Y lo que muchos imaginaban como un mero desfile de swaggers fue en realidad una auténtica pasarela de sudor y batallas de baile en clave horny. Mientras Mathbeats abría la velada con el público aún sin ocupar el medio de la pista, lo más elevado de tono que podía verse eran las miradas entre unos y otros, como si se tratara del comienzo de un vídeo para el que luego llegaría su trama y desenlace, en continuo roce de unos con otros. Como el comienzo del “Summer Nights” de la película Grease, pero con gatitas a un lado y papis chulos a otro, y con el termómetro a punto de explotar. El ritmo tímido se partió en cuanto Khaled cogió el micrófono y ordenó un poquito más de calor en la sala; momento en que las cosas empezaron a fluir como si el guión estuviera perfectamente estudiado tanto por los artistas como por la grada (que al final se fusionaron de manera perfecta y en distancias cortas).

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En el muro del evento de facebook en las horas previas a la fiesta, además de un buen aluvión de temas que soltaban los propios asistentes, podían leerse preguntas sobre la edad para poder entrar: +18, “menores desactivaos” como rezaba un comentario. A quienes rondamos/pasamos los 30 nos podía llegar asustar el tema de ser las “Señoras” de la noche, pero no (y en ningún sentido prácticamente); en Perreo 69 no hay lugar para ataduras ni prejuicios ni excusas baratas.

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Al contrario de lo que puede ocurrir en sus conciertos, la invasión del escenario guardaba bastante orden (en lo que respecta a número de personas partiendo tarima a un mismo tiempo); lo que no presentaba mucha coordinación era el desarrollo del extenso line up que llevaban, pero es que si fuera de otra forma, probablemente no serían Pxxr Gvng, serían otra cosa, y no nos pirrarían de semejante manera. Maravilla el formato pasarela del escenario, por el que iban pasando espontáneos para marcarse unos contoneos con parte de los artistas, y en el que se incluía una barra de pole dance, dando el juego de la noche. Eso sí, el nivel no era básico -si no algunas nos hubiéramos arrancado-, parte del temario era de clases avanzadas. Detrás de los platos, Steve Lean o Dj Sweet Flow (autor de “Wifi Activao” y otro gran animador de la noche) hacían sonar “Coco” de O.T. Genesis mezclado con grandes clásicos del reggaetón como Speedy o Daddy Yanke, la voz de Rihanna se fusionaba con los temas de LMDA o de Takers, con Marko Italia agarrando micro en algún momento de la noche y con Mss Nina haciéndose con el escenario, moviendo la cintura suavecito.

Tanto Pxxr Gvng como el resto de invitados convirtieron la sala en su propia casa, algo que ya ocurría en las Trap Jaus, pero esta vez en formato aún más íntimo.  Y la crew pululaba del escenario a la pista, de la pista a la barra, de la barra a la terraza, y de foto en foto.

No estábamos allí por ningún videoclip, aunque en realidad pareciera lo contrario. La noche pasó como si hubieran sido tres minutos y medio de rodaje, de sudor basto y buyateo sensual (que no porno) supremo, concentrados en un mínimo de tiempo. Intensidad hot, desparrame. Los que no vinisteis, podéis dar gracias porque la cita vaya a ser mensual: “Trambolikeo time cada mes pa que liberes stress”, decía Fernandito Kit Kat en su facebook. Y tal cual.

Mira nuestro vídeo a continuación y checkea las fotografías del evento al final del artículo:

Fotografías y vídeo: Alba Rupérez

Edición de vídeo: Marina Horowicz