La manera en la que el Primavera Sound ha decidido anunciar este año su cartel, radicalizando al máximo una tendencia que se intuía desde hace un tiempo, es la de los grandes festivales. Todo de golpe, nada de cuentagotas, ni siquiera con lonas revelando cabezas de cartel en edificios de Barcelona. Sólo por esto muchos han estado de los nervios hasta hoy a las 10 de la mañana, cuando ha despegado el cohete y al unísono ha habido suspiros de alivio y gritos de alegría entre sus feligreses.

Atrás quedan semanas de incertidumbre, en las que otros festivales que no son exactamente competencia del Primavera han anunciado grupos que bien podrían haber estado en el Fòrum. La primera estocada vino con el Vida confirmando a Wilco. Más tarde con el Bilbao BBK Live cambiando sorprendentemente su target al acercarse a uno más cercano al del PS, con grupos como M83, Father John Misty o Courtney Barnett. En cuanto al FIB, quizá algunos se hayan estirado los pelos al ver que por Benicàssim pasarán dos de los nombres del momento, Kendrick Lamar y Jamie xx, pero ambos estuvieron en 2014 en el Primavera. Y el Sónar tiene a Antony, esta vez como ANOHNI en un proyecto electrónico junto a Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke, pero ya estuvo en 2015 en clave sinfónica en el PS. Cada cosa en su lugar. Todo en orden. La histeria de algunos ha llegado hasta tal punto que se han fijado en carteles de festivales de Estados Unidos que coinciden en fechas con éste y se preguntaban qué iba a quedar para Barcelona. Mientras tanto, Gabi Ruíz, codirector del festival, se ha mostrado confiado con el producto que tenía entre manos. Y con razón.

 

Los cabezas de cartel

Haciendo un repaso exhaustivo al cartel nos encontramos que está muy bien equilibrado en todos sus aspectos: desde los cabezas de cartel hasta los artistas debutantes, de la electrónica a las rarezas. Empecemos por arriba. Que Radiohead estén en el Primavera Sound presentando nuevo disco es un tanto indiscutible para los programadores. Grupo respetado, de larga trayectoria y que nunca ha estado en el festival (de hecho, la última vez que estuvieron en Barcelona fue en 2008, en el marco de ese fugaz y añorado Daydream). Lo de LCD Soundsystem ya da para un artículo aparte, que los ha habido muchos, así que intentemos resumir. Hace cinco años James Murphy bajó la persiana con un concierto de despedida por todo lo alto en el Madison Square Garden. Mucha gente se dejó un pastón para verles por última vez y un lustro después, en el que posiblemente sea uno de los comebacks más rápido de la historia, ya están de vuelta. ¿Es un timo? Muy probablemente, hasta el propio líder admite que muchos fans se sientan defraudados. Pero, más importante, ¿bailaremos como pollos sin cabezas cuando empiecen a soltar esa retahíla de hits que definieron la pasada década? Vaya que sí. El resto de artistas gordos, los que venden entradas, son coherentes con la línea del festival: PJ Harvey es un icono indiscutible del indie rock, posiblemente el más grande que haya en el cartel con permiso de Dinosaur Jr.; Tame Impala es la mejor banda joven de su generación o, por lo menos, de la que más se ha hablado en los últimos meses; Sigur Rós, sorprendentemente nunca habían estado, así que bienvenidos sean; y The Last Shadow Puppets es un reclamo interesante para los menores de 30 años, que los veían más en Benicàssim.

 

La electrónica

Si preguntas a muchos te dirán que el año pasado estaba repleto de bandas más propias de un velatorio. Es una realidad, hay que admitirlo, aunque con eso no queremos decir que tuviese un mal cartel. De hecho, el Primavera es una cosa y el Sónar o el FIB otras muy distintas. Pero en 2016 tenemos propuestas más interesantes. Las colindantes con el pop prometen buenos meneos de cadera. Neon Indian presenta su tercer largo, que es una carta de amor a todos los géneros que tienen la pista de baile en la cabeza y que escogimos como lo mejor de 2016. Chairlift sacan disco mañana, del que hemos podido escuchar cuatro adelantos y no se nos ocurre un grupo más refrescante que ellos. Después de que FKA twigs y Kelela estuvieran en las dos últimas ediciones, la prometedora NAO es la encargada de representar el R&B junto a Jessy Lanza, una artista más que asentada. Empress Of repite tras su paso por el Primavera Club para volver a demostrar que en esto del pop electrónico, no hay joven mujer que lo domine mejor. Y, por último, SG Lewis, ese inglés que bien podría ser el nuevo James Blake y que ya os dijimos que lo iba a petar, debuta en España

Luego están nombres más estrictamente electrónicos como Moderat, que presentan su tercer y presumiblemente último álbum y que tienen todos los números de actuar justo antes de DJ Coco en la jornada de cierre. Floating Points, uno de los mejores DJs del momento, después de deslumbrar con su ansiado debut, Elaenia, lo presentará en directo. En cuanto al resto de artistas te lo puedes tomar de dos maneras, con entusiasmo porque su calidad está fuera de toda duda, o con tedio porque ya los has visto mil veces aquí o en otros sitios. Quien no haya visto a estas alturas a Pantha Du Prince, Kiasmos, DJ Koze, Evian Christ y Maceo Plex es porque no ha querido. Pero, ojo, porque hay leyendas como Cabaret Voltaire, auténticos pioneros en esta materia; Holly Herndon, que ofreció uno de los conciertos más fascinantes del año pasado y que en el Auditori puede deslumbrar; y siempre queremos gente que aún reivindica el funk como Dâm-FunK y que promete romper caderas en su directo. De todos modos, teniendo en cuenta que los dos últimos años se han anunciado más tarde artistas muy atractivos como Veronica Vasicka, Raime, Objekt, Andy Stott, Lunice o Vatican Shadow para la carpa electrónica, tenga el nombre que tenga este año (si es que repiten, que esperemos que sí, porque eso es un auténtico oasis), es precipitado hacer un juicio de valor en enero.

 

La experimentación, las sorpresas y las rarezas

A estas alturas os estaréis preguntando. ¿Tame Impala? ¿The Last Shadow Puppets? ¿Neon Indian? ¿Moderat? ¿Con quién han empatado todos estos? Señores, que tenemos a John Carpenter en una de sus primeras actuaciones en directo después de cuatro décadas dedicado al oficio de poner música a las películas de terror más míticas de la historia del cine. Lo hace, además, con un álbum debajo del brazo, que por muy bien que esté esperemos que no centre su repertorio en él y se escuchen melodías tan icónicas como la de Asalto a la comisaría del distrito 13. Habrá, de nuevo, sonidos extremos, servidos por la mano derecha de Trent Reznor, Alessandro Cortini; los nipones Boredoms, reclamados en el festival desde hace tiempo y que agitarán cabezas con su orgía percusiva; o Venom, figuras indiscutibles del black metal. También sonidos más reposados, como la balsámica música que crea el pianista ucraniano septuagenario Lubomyr Melnyk, que en el Primavera Club abrumó y descubrió a varios centeneras de personas qué es eso de la música continúa. En el Auditori puede ser una experiencia aún más religiosa. No podía faltar tampoco el saxofonista Kamasi Washington, colaborador de Kendrick Lamar o Flying Lotus, cuya propuesta jazzística supone un soplo de aire fresco para el Primavera. Por último tenemos la gran sorpresa y rareza del cartel, Los Chichos. Petaron el Apolo hace un año, su impacto en la música popular española y, más concretamente, en la rumba, es indiscutible, pero la polémica se ha levantado. ¿Guiño irónico o reconocimiento genuino? Sea como sea, escuchar Campo de la Bota a pocos metros de lo que queda de esa barriada tiene su punto morboso.

 

El hip hop

Cuanto antes asumamos que, de momento, estamos lejos de que el Primavera pueda traer a los tan reclamados Kanye West o Drake, mejor. Podemos darnos con un canto en los dientes que hayamos podido ver en los últimos años a Wu-Tang Clan, Earl Sweatshirt, Kendrick Lamar, Run The Jewels y algunos más. En esta edición, más allá de las superestrellas inalcanzables han conseguido traer a grandes artistas como Pusha T (ya estuvo en 2008 con Clipse), que cerró 2015 con un disco impecable a modo de preludio que en unos meses dará paso a King Push, que le ayudará a impulsarse como el coloso que es. También destaca Vince Staples, favorito de la crítica más allá de Lamar; o Freddie Gibbs, figura clave del gangsta rap que ha servido recientemente un trabajo que dignifica y realza el género.

 

Las ausencias

Más allá de la queja que hemos hecho sobre las caras (demasiado) conocidas de la electrónica y que estamos seguros que corregirán en los próximos meses con la programación complementaria, se podría decir tres cuartos de lo mismo con el talento nacional. En líneas generales es bastante previsible la selección, pero decir en 2016 que Primavera no cuida lo local/nacional es una gilipollez. Tiene El Segell, el Primavera Club, el Primavera als Bars y los pequeños escenarios que imaginamos que volverán a estar en esta edición. Más allá de impepinables como Fasenuova, El Último Vecino, PXXR GVNG y C. Tangana, no deberíais perderos a Holögrama, Viva Belgrado, CARLA o Bearoid.

Luego habrá quien eche en falta más grupos jóvenes, como si no supiesen que el Primavera Sound empezó en 2001 y que el grueso de su público se haya mantenido fiel a lo largo de los años. De nuevo, esto no es el FIB, el Sónar o el Arenal, es un festival para treintañeros y cuarentones en el que también se cuela algún postadolescente. Es lo que hay. No es nada nuevo. Algo más preocupante es la poca presencia femenina. Una de las cabezas de cartel es mujer y hay algunas artistas esenciales como Empress Of, Deradoorian, Chairlift, U.S. GirlsSavages, Holly Herndon, Julia Holter, CARLA y su hermana, Joana Serrat, pero es un aspecto a mejorar de cara al futuro. Aunque no es una cuestión de cumplir cuotas y también hay que tener en cuenta que la oferta es la que hay.

Ah, y dejad de pedir a Fleetwood Mac, que esto no es el Banco de España.