Otra edición del Primavera Sound con un cartel para todos los gustos, basta con mirar nuevamente la programación o conversar con tus amigos para asimilar que en un sólo recinto existió la posibilidad de jugar a ‘elige tu propia aventura’ en base a los escenarios, géneros y artistas invitados de tan diversa índole, que permitieron que haya múltiples recorridos en 3 días de kilómetros musicales. Después de una primera vuelta por el recinto, que cada año se expande exponencialmente, con aún más propuestas que los años anteriores (gracias también por los lavabos y barras extras, que los asistentes han podido disfrutar), punto a favor por la notable mejora en el sonido -no hemos podido ver ninguna actuación sin tapones-. 

Kate Esther Calvert, aka Kate Tempest, se adueñó del escenario de Pitchfork por una hora e hipnotizó desde que abrió su boca con su manera particular de recitar o emplear la técnica de spoken word. Una sorpresa para muchos que han tenido la posibilidad de verla por primera vez, aunque oímos a algunos de los presentes comentar sobre el contenido de las letras: crudas y quizás demasiado reales para un festival en el que la propuesta principal es tan sólo pasar un buen rato. Interpretó hits como Tunnel Vision, Europe is Lost y Ketamine for breakfast, por nombrar algunos. Presentación destacada de la primera jornada, sin duda.

Lo siguiente de la lista era Death Grips, atravesando el puente que conectaba la zona de Pitchfork, Heineken Hidden Stage y Adidas Originals, hacia el escenario Primavera en una especie de pequeña maratón que también incluía escaleras, donde seríamos guiados a través de la fuerza de Stefan Burnet, Andy Morin y Zach Hill con una fuerte percusión y un esfuerzo escénico con la voz de Burnet. Continuaron con la misma vibra que otras bandas de rock que ocuparon el escenario, e incitaban a seguir moviendo las cabezas, a la vez que el rap duro tomaba protagonismo. Otra caminata, para llegar a la presentación de S U R V I V E, en el escenario Pitchfork. La banda de Austin (Texas) es más conocida porque dos de sus miembros pusieron banda sonora a una de las series más destacadas del año pasado, Stranger Things, después de dedicarse al género synthwave con toques de horror y ensueño por más de una década. De esta manera, el azul del espacio se aliaba al sonido viajero, intenso a la vez que perturbador, para brindar una hora a puro soundtrack de película. Imposible escapar de la atmósfera creada a través de texturas creadas a través del SH-101.

survive-dani-canto

10 minutos después de ellos, en el escenario Heineken, llegaba una de los shows más esperados: Aphex Twin, quién se encuentra de gira por diferentes escenarios europeos para brindar una experiencia diferente en cada lugar al que va. Ejemplo de esto son las visuales en simultáneo que crea en base a los asistentes, o utilizando fotos de personajes famosos (¿vieron a Jordi Hurtado deformado en las pantallas gigantes?). Sin dejar de lado, que aquí se ha animado a pinchar canciones con matices latinos, con letras muy sugestivas y pegadizas como Paleta de Kamixlo. Un DJ set en el cual pasó por diversos sonidos y jugó a antojo con la decoración del enorme escenario. Hay que tener en cuenta que Richard D. James tiene un punto emocional en su música y carrera, que obliga a sus seguidores a pedirle más y más. Podemos imaginar que muchos querían que en dos horas sonaran todas sus perlas, pero lo cierto es que el 80% de los tracks no han sido de su autoría. No faltó, sin embargo, el ruido, los sonidos quebrados, los ritmos más bailables, y una performance pensada para contentar a la masa. Y así, hemos cerrado el día 1.

El camino musical del viernes comenzó con Sampha en el escenario Ray Ban, que estaba decorado con un gran sol rojo, ideal para recibir la asombrosa voz del londinense, que ha interpretado UnderToo MuchIncomplete Kisses, y culminó con la sobrecogedora (No One Knows Me) Like the Piano. Otro día de kilómetros recorridos, que también incluyó el show de The xx, una de esas bandas indiscutidas de festival, donde aunque no te agraden todas las canciones, es imposible que no te encuentres en algún momento tarareando temas omnipresentes como Crystalized, Islands, VCR o Loud Places. Son hits que prometen mantener a la banda en el lugar de ‘grupo que hay que ver al menos una vez’ por un largo tiempo. Poco después, fue el turno en solitario de Jamie XX. No importa cuántas veces lo veas, siempre dará una sesión diferente. En la noche del viernes se decidió a conquistar a todos por igual; que uno de los primeros tracks haya sido uno de los hits de su último álbum, I Know There’s Gonna Be (Good Times), iba a marcar dos horas a puro baile a puro ritmo positivo.

Sampha Rayban 05 Primavera Sound 2017_Garbine Irizar

Front 242 fueron otra de las citas obligadas para quien tenga curiosidad por la génesis de la composición con medios electrónicos y la oscuridad belga a la hora de interpretar el género. La línea fue en consecuencia con los grupos seleccionados para el escenario Primavera, donde la percusión y el ruido no pasaron desapercibidos.  Flying Lotus contó con unas visuales que le envolvieron en humo, luces blancas, y su alias en luces celestes, al mismo tiempo que el contraste de canciones como Computer Face, Coronus, The Terminator, Eyes Above o Getting There obligaban a cantar y bailar, al mismo tiempo que bendecía a todos los presentes para la recta final de la segunda noche del festival, que se coronó por el dúo Talaboman. No pasaron desapercibidos con otra gran selección de tracks más que bailables, y que sería el anticipo de la presentación disco de Talabot al  día siguiendo.

La última jornada arrancó con Agorazein en el escenario Adidas: Tangana, Sticky M.A. y Fabianni demostraron porque esta crew madrileña ha llegado al sitio donde está. El público coreó las canciones y supo ser un buen punto de partida para los recién llegados. Mucho autotune pero con derroches de actitud, cerraron el concierto con 100k pasos para dejar el escenario muy arriba. Pero… ¿dónde se metió JervCaminar hacia la otra punta, otra vez, pero esta vez para ver a Metronomy, que a estas alturas del partido también se ha convertido en banda de festival a golpe de muchos éxitos con potencial radiofónico, de los que fue imposible escapar. Aunque no te gusten o reniegues de temas como The Bay, Love Letters o The Look seguramente acabaste entregado al baile desde algún rincón del escenario Mango.

Otra parada obligada: Grace Jones, una de las mejores citas del festival. Qué porte, qué voz, qué capacidad de cambiar el rollo a través de la ropa, los movimientos, o tan solo con esa voz de sirena de esta mujer que, ya casi septuagenaria, aún puede alardear de su título de diva indiscutible de la música.  Skepta fue todo épica del momento, ver a un rapper en la cima de su juego. Con un DJ marcando el ritmo,  Joseph Junior Adenuga ametralló con los hits que le han convertido en la gran estrella del grime. El festival aportó un agradecido sabor negro con su contratación nada azarosa.  !!! (Chk Chk Chk) cerró Ray Ban con un arsenal de guitarras y voz chico-chica. No pararon de moverse y saltar de un lado al otro del escenario mientras todos los asistentes iban llegando al último escenario del evento.